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«"La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido."»

~ Leonard Bernstein


Desde niña siempre me ha gustado la música, mi mamá es cantante y toca el piano y la guitarra, me enseñó a cantar y a tocar la guitarra también.

Solía pasar horas buscando acordes de canciones y tablaturas en Internet para cantarlas acompañándome de mi guitarra, pero cuando entré a la universidad esto cambió: ya no tenía tanto tiempo para mi hobbie, y mi guitarra quedó arrumada en la esquina de mi cuarto durante un largo tiempo.

Un día, en una de mis materias, se hablaba del efecto de la música en los seres vivos nivel cerebral, se explicaba como cierta composición de notas lograba cambiar el humor de las personas o incluso a cambiar su comportamiento de corto a largo plazo.

El tema me encantó, la música era parte de mi vida, así que indagué más al respecto; lo mejor fue el proyecto que se nos dejó a fin de semana. Consistía en buscar distintas melodías y ponerlas en casa con el fin de que nuestra familia las escuchara, anotando sus comportamientos durante el día y sus cambios ante los cambios de melodías y ritmos.

Tomé mi guitarra y mis apuntes sobre todo lo que había indagado en la biblioteca y en internet acerca de la música y su influencia en los estados humanos. Durante horas no se me ocurrió nada, y luego recordé la película de "La naranja mecanica", en la que el protagonista, después de un tratamiento, logra asociar la música clásica, que tanto le gustaba, para hacer cosas malas con dolor.

Entonces decidí utilizar notas de canciones de Beethoven; luego decidí pasar a lo "paranormal", tomando unas notas del trino del diablo. Las compacté con algo más moderno: introduje notas musicales utilizadas por bandas de rock como el heavy metal, black metal, indie, hardcore, incluso tomé notas de canciones que para mí eran tristes y lentas. Todo el proceso con ayuda de un programa de computadora para DJs sauqe sonidos de electrónica... Para cuando decidí no introducir más sonidos ni notas, la canción duraba unos 20 minutos y parecía que alguien hubiera vomitado, en lugar de comida, música: era un desastre, pero no me rendí.

Pasé el fin de semana entero escuchando la canción y sintetizándola hasta que se recepcionara mejor. Le corté partes pero no le quité ni un solo ritmo. Dormí como mucho 6 o 7 horas ese fin de semana, comía frente a la computadora y con los audífonos puestos, pero lo había logrado: la canción terminó durando 6 minutos con 36 segundos, y parecía un buen proyecto de disquera para mí, pero algo le faltaba... letra, una voz que cantara, así que saque mi viejo cancionero y encontré una canción que había compuesto hace un par de años. La adapté para mi nueva canción. La letra no era nada fuera de lo normal: hablaba sobre un amor que me había partido el corazón y sonaba a mi gusto bastante bien con la nueva melodía.

Finalmente le avisé a mis papás que ya había terminado la canción y que si podían escucharla, ellos se reunieron en la sala y yo prendí mi cámara para grabar sus reacciones ante la música. Ellos sonrieron y me pidieron que empezara, así que puse play.

Al principio aún sonreían, pero alrededor del primer minuto sus caras cambiaron de alegres a asqueadas, pronto parecían muy molestos y enojados, y mi mamá empezó a gritarme que quitara eso, que le dolía la cabeza; mi papá empezó a gritarla a ella a decirle que se callara, que siempre me interrumpía; para los tres minutos mi papá golpeó a mi mamá en el rostro con su puño cerrado.

En ese momento tiré la cámara y me levanté a defender a mi mamá, pero eso solo empeoró: mi mamá empezó gritar demasiado fuerte y a moverse como si le estuvieran dando choques eléctricos; mi papá giró hacia mí y se quitó el cinturón, golpeándome con la hebilla por todo el cuerpo, incluyendo mi cara, así que me hice la desmayada para que se detuviera.

La canción seguía tocando, luego mi papá tomó el cinturón para ahorcar a mi mamá y en ese momento no pude fingir más. Me levanté y corrí a la cocina y mi papa me seguió. Él tomó un cuchillo y me dijo, "Te has portado muy mal". Yo lo miré llorando y confundida y cuando se abalanzó sobre mí, tomé la piedra con la que mi mamá afilaba el cuchillo y le pegué fuertemente en la cabeza.

Mi papá cayó al suelo, y la canción terminó. Tenía que salir de la casa. Le pedí ayuda a unos vecinos, quienes llamaron a la policía. Cuando entré con varios oficiales a mi casa, mis papás estaban felices, mi mamá estaba sentada en las piernas de mi papá y tenía una bolsa de hielo en su cabeza. Ellos no recordaban nada, pero a la policía le pareció muy sospechoso, así que se los llevaron para interrogarlos, confiscaron mi cámara junto con el video de lo que había alcanzado a grabar, y se fueron. 

Cuando regresé del hospital, mis papás aún no habían vuelto. Escuché de nuevo la canción y pensé, "Es estúpido, si a mí no me hizo nada, por qué a ellos sí. Es imposible que una canción haga eso".

Así que sin más, se la envié a mi profesora prometiéndole el video y el ensayo para el día siguiente.

Al llegar la noche, la policía volvió, pero sin mis padres, me arrestaron a mi bajo ningún cargo y tomaron mi computador y guitarra con ellos. Me interrogaron durante horas preguntando sobre mi canción  me hicieron test de personalidad... Dijeron que mis papas estarían en revisión unos días más, y me prohibieron usar Internet o dejar la ciudad.

¿Qué pasó? En las noticias se difundió que mi profesora había desollado vivo a su esposo y había despellejado a sus dos hijas, luego se había desmayado. La policía llegó poco después de que ella colapsara. No recordaba absolutamente nada y estaba horrorizada... Ella negaba haberlo hecho, pero las pruebas eran contundentess. Aquello había ocurrido pocos minutos después de que yo le enviara mi canción. Ahora entendía por qué la policía había confiscado todo...

Yo seguí estudiando. Todos olvidaron lo ocurrido... Pero yo no. Cada masacre que ocurre sin explicación me pone lo nervios de punta. Temo que mi creación sea utilizada para más experimentos, ¿pero qué fue lo que hice? Solo me queda seguir adelante, aún cuando sé que tengo más muertos en mi closet que cualquier otra persona.