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Al principio tan solo era un sentimiento extraño de sentirse observado. Con el tiempo, podía ver presencias por el rabillo del ojo. Me trataba de convencer que sólo eran juegos de luces y sombras, hasta que empecé a verlo en todas partes…

“No somos un culto, señor Alexander.” El pequeño hombre maya dijo. “Somos más un grupo religioso de ayuda. Ayudamos a padres de niños que han desparecido a encontrar un cierre.”

“¿Cómo hacen eso?” Pregunté.

“Lo llamamos Q’echi. Es una antigua invocación ritual del espíritu. Guiamos los caminos de la muerte y de los vivos hasta que se encuentran.”

“No sé si mi hija está muerta. Michelle se saltó el toque de queda una noche, y desapareció. Creo que huyó. Parte de mí quiere pensar que sigue con vida, pero…”

Intenté aguantar mis lágrimas.

“Han pasado ya cinco años.”

Puedo dar algunos detalles ahora. Es un amasijo de miembros aglutinados a un torso de ángulos extraños. El cabello es largo y cubre su rostro, o tal vez sea su nuca.

Cada vez que lo veo, me estremezco.

“Es una chica preciosa.” El maya dice tomando la fotografía que le he dado. “¿Qué edad tiene?”

“Tenía diecisiete cuando se tomó esa fotografía.” Digo. “¿Puede ayudarme?”

“Debe de entender que aquello que pregunta no es para los débiles de corazón. Si algo malo le ocurriera a usted, no me hago responsable.”

Agarro la botella de nuevo. Mi esposa amenazó con dejarme y yo vi el farol.

Estoy solo ahora, solo yo… Esta botella y esa… Cosa.

A pesar de estar ebrio, puedo verla con facilidad ahora. Podría decir que es una mujer pero hay pedazos de su carne que faltan, exponiendo huesos y entrañas.

Huele a pantano y a carne podrida.

Se agazapa a los pies de mi cama, mirándome.

“¿Michelle?” Preguntó.

Empieza a arrastrarse hacia mí, como un insecto deforme. Me hundo en la cama tanto como el colchón me lo permite.

“Lo que va a experimentar ahora son todas las emociones de su hija antes de su muerte. Experimentará sus miedos, su dolor y todo su terror. Quiero advertirlo señor Alexander. Pocos son los que pueden soportar esto. En cualquier caso, si decide abrazarlo sentirá una conexión con su hija por última vez… Y sabrá lo que le ha pasado.”

Cada fibra de mí me está gritando que huya, pero debo de saberlo.

Esa cosa esta sobre mí.

Cierro mis ojos.

Eso es Michelle.

Mi niñita fue secuestrada, violada, y colgada sobre un puente para ser devorada

Michel

aún viva por los animales del río.

viva por los animales del río.

Pero eso no es lo que me mantiene despierto en las noches.

Lo que lo hace, es que a pesar de su terrible sufrimiento, murió odiándome…