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Para Agatha y Jacob, la soledad no es un problema cuando ella es acosada totalmente por un espíritu de dudosa procedencia. El cambio de casa parecía una solución difícil de persuadir, pero al parecer combaten con algo, a lo que simplemente no encuentran explicación.

Hotel Rittz, California 4:33 p.m.

—¿No hay nada que puedan hacer? —dijo Agatha a Jacob con desesperación. —Hable con la médium, me ha dicho que al menos ella no puede hacer nada mas —contestó éste con impotencia— está en el pasillo tratando de localizar a un viejo colega, al parecer, esté es uno de los mas recomendables, y lamento decirte, que también es nuestra última esperanza, llevamos sólo tres semanas en Sigal Deep y ya han habido seis ataques, no puedo permitir que esto avance.

Necesitamos irnos… Al otro lado del país, olvidarnos de esto de una vez por todas, la pequeña Jaime sólo tiene tres meses de edad y no permitiré que sean los únicos, además, no pienso volver a pensar en la posibilidad de estar sin ti –dijo al momento que con suavidad acercó sus labios hacía su frente y la besó tiernamente, los pensamientos de ambos estaban nublados de un sin fin de posibilidades, permanecieron así un momento y después giraron en torno a la puerta tras escuchar un golpeteo.

—Pase —dijo Jacob, y al momento entró una mujer de un rostro sumamente duro, cuya expresión no podía inspirar tranquilidad. —He hablado con Raúl, al parecer está en la ciudad, vino a hacer un trabajo, no se si hayan oído de él, es muy famoso por estos lares, dice que estará aquí a las siete en punto, le comenté sobre su situación y no me garantiza nada, por lo general… Disculpen, quisiera tomar asiento, esto tardará un poco —dijo con sencillez la mujer, que discretamente ordenaba sus pensamientos a fin de no preocupar mas de lo ya estado a la pareja.

Acto seguido Jacob la invitó a sentarse con un ademán, ella respondió de inmediato. Cuando los tres estuvieron sentados, la mujer habló:

—En mis trece años, como espiritista, nunca había oído de casos sobre el seguimiento de un fantasma hacia alguien, en realidad me es muy difícil creerlo de no haber visto su caso ya dos ocasiones, en fin, Raúl está de acuerdo conmigo y no creé que esto sea fácil, y por eso, en caso de que no funcione, quiero que sepan esto.

>>Los fantasmas, en realidad son energía, energía que es expulsada del cuerpo al momento de morir, a veces, la energía no es lo suficientemente fuerte para poder irse, y necesita apoyo, y la única manera de hacerlo es encontrando otra energía del mismo nivel y uniéndose, pero sólo es posible si la energía quiere irse, de otro modo, no pasaría nada.

Lo que puedo suponer de todo esto, es que eso es lo que busca el espectro, pero en su caso, creo que será difícil, pues por lo que observo, están en condiciones diferentes —dijo y soltó una leve risilla —en fin, si Raúl no logra sacarlo de la casa y obligarlo a irse, no tendrán mas remedio que estar con aquel ser, recuerden que también son…>>

—¿Quiere decir que esa cosa pretende llevarse a mi esposa? —interrumpió Jacob a la médium con tono que ofrecía sorpresa y un intento de intimidar

—¡Es una locura!, quiere llevarse a mi esposa y ha estado apunto de lastimarla severamente.

No puedo lidiar con eso, si tengo que llevaros lejos de este país así será, es más, dígale a su amigo que le pagaré lo que quiera, con tal de que aleje a esa cosa de aquí, y si su amigo resulta tan incompetente como los demás una simple casa no me impedirá poner a mi familia a salvo.

—Usted ha visto lo fuerte que es esa presencia —contestó irritada la médium– no es necesario que lo repita, pero ustedes y su hija no son los únicos que han sufrido a causa de esto, no he podido dormir bien durante tres meses, aquella presencia pide a gritos que le sea ayudado viendo su causa, lo único que pide es el descanso… —¿Pretende que me deshaga de mi esposa por dejar que una aberración descanse?, de ninguna manera.

—¡Sólo he hecho lo que me ha dicho, usted ha visto, mi trabajo no son patrañas, ya hice todo lo que sé, todo lo que podía, mi vida ha estado en riesgo! —reprochó la mujer con un grito y bajó la voz diciendo unas últimas líneas terminando con la conversación

—Vendrá Raúl a las siete, me encontrará en Sigal Deep, es su última esperanza, si no, disculpen pero no cuente mas conmigo.

Sigal Deep, California 7:42 p.m.

Sara había esperado a Raúl por casi una hora y su paciencia comenzaba a debilitarse, miró con irritación su reloj de muñeca y movió la cabeza con signo de reprobación hacía la impuntualidad de su colega, giró hacia atrás y observó lo que muchos en la ciudad habían llamado una maravilla arquitectónica, para lo cual, ella no estaba de acuerdo en aquel momento.

Sigal Deep era una pieza perteneciente a un nuevo vecindario de la ciudad de los Ángeles, cuya moldura asemejaba ser mas vieja que el mismo polvo, esa era la razón de ser considerada una maravilla, pues en pocos lados se encontraba otra casa de arquitectura clásica que combinara el estilo antiguo con un buen gusto. Mas bien le parecía una casa de muñecas colocada sobre un nuevo vecindario, cabe mencionar que la casa gozaba de una exquisita moldura, a la cual, no añadiré mucha descripción pues es su única aparición en esta historia.

La fría noche se abalanzaba sobre su espalda y la oscuridad la consumía totalmente, el viento provocaba silbidos conforme soplaba hacia todos lados, aquella calle estaba totalmente desierta, miró a su alrededor y no encontró ningún alma, por momentos una sola preguntaba revoloteaba por su cabeza ¿Qué hago aquí?, por desgracia para ella, no había respuesta en ningún lado que pudiera contestársela, observó detenidamente la casa y recorrió cada extremo con la mirada, el sólo pensar en volver a entrar con aquella presencia dentro le producía escalofríos, alzó su vista hasta la ventana superior en forma circular con esperanza de solo ver oscuridad, por un segundo no distinguió bien por la distancia, avanzó unos pasos y trató de agudizar la mirada, tan pronto como hubo observado bien, giró bruscamente y emitió un grito seco hacia toda la calle, “no puede ser” se repitió a si misma, trató de quitar todo pensamiento de su cabeza y miró de nuevo, para su desgracia su frase no era acertada, aún desde la ventana la seguían mirando, algo que parecía ser un hombre cuyos ojos estaban fríamente fijados en ella, por un momento quedó hipnotizada ante el terror que fluía por todo su cuerpo, y no escuchó los silenciosos pasos de alguien acercarse hacia ella, y al estar lo suficientemente cerca oyó una voz que le hizo brincar como un gato erizado ante la sorpresa, giró en redondo para notar a su acompañante y pronunció:

—¡Raúl!, vayámonos de aquí, no tienes por que entrar, no necesitas mas clientes, con los que tienes es suficiente…

—Tranquila, escúchame, primero tienes que tranquilizarte, en verdad, esto no puede ser tan fatal como hablaste por teléfono —dijo Raúl interrumpiéndola.

—En verdad lo es, y peor, vayámonos de aquí, por favor, el dinero no es problema —la voz de Sara denotaba temor y desesperación, por un momento Raúl pensó en hacerle caso, dar media vuelta e irse, pero su curiosidad y pasión por lo sobrenatural le hizo seguir sus instintos.

—No te creo –dijo rotundamente

—No puede ser tan poderosa como dices, esto será una gran historia para mi columna —y al decir esto, el júbilo se le dibujo en el rostro.

Las palabras de Sara no tocaron ni en lo mas mínimo a Raúl, pues este cruzó dos palabras mas y se acercó rápidamente a la puerta, sus pasos sonaron en la oscuridad mientras caminaba por el porche, Sara ya le había proporcionado la llave, así no esperó mas y la introdujo en la cerradura, el rechinar de las bisagras rechinó en la penumbra de la habitación principal, y al estar completamente dentro, encendió una gran linterna, y observó todo a su alrededor, no lograba tomar forma de aquel lugar, tenía un sofá de tapiz rojo y un gran centro de entretenimiento de caoba, a pesar de lo que Sara le había dicho dos minutos antes, no sentía temor alguno, hasta que oyó una pequeña risilla que provenía de la oscuridad, bruscamente giró la lámpara en busca del origen de aquel sonido, se acercó tras ver un bulto blanco debajo de la escalera, por un momento no notó que la temperatura bajó bruscamente, se acercó sigilosamente y antes de estar lo suficientemente cerca para cerciorarse de que eso era lo que reía, sintió como algo frío y duro como una tabla se deslizó por su espalda.

—¡Compártela! —dijeron desde la oscuridad un centenar de voces

—No puedes dejarnos aquí.

—Ella no irá a ningún lado con ustedes —dijo Raúl con el tono de su voz tomando un giro mas temeroso

—¿Qué es lo que quieren? –su voz se quebró al momento que de nuevo oyó una risita pero que esta vez provenía de detrás de su cuello, giró rápidamente y se encontró con partículas de polvo que sobrevolaban a al luz de la linterna

—Cobarde –gritó secamente

—Déjate ver –su voz comenzaba a quebrarse, caminó rápidamente hacia donde su pies le abrieron camino, hasta que el rayo se topó con lo que parecía ser un espejo, lentamente se acercó y con palabras débiles habló

–Los espejos son puertas para lo sobrenatural, pero parece que esta casa no las necesita —por un momento quiso reír pero no lo hizo

—Muéstrense —y de nuevo oyó esa risita diabólica, miró hacia donde creía que provenía el sonido y su mirada se detuvo en una esquina, dirigió la linterna hacia ese punto y observó cinco dedos putrefactos que salían de la pared, dedos que formaban parte de un brazo que pertenecía al tronco de una niña que asomaba su putrefacta cara desde el papel tapiz, el terror se apoderó de Raúl, he hizo que un cálido líquido recorriera toda su pierna, su corazón latió muy rápido y al mirar un poco mas, se detuvo…

Si crees que la historia no tiene ni pies ni cabeza, debes esperar un poco mÁs…