Wiki Creepypasta
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Sonríe con expresión de ternura. El cabello le cae con dulce suavidad en el rostro pálido y sus ojos son cerrados con pesadez.

Vacía. Así está ahora. ¿No es, acaso, lo que deseaban?

Una sombra observa al cadáver desde cerca.

Se mira, como si nunca antes se hubiese visto. Su apariencia frágil, su piel de marfil, su expresión serena en el cutis perfecto de su rostro. Y pensar que ya no está. Y no estará por un nunca jamás. Y más aún pensar el hecho de que no le importa.

Por primera vez en su vida, no, no... En su existencia, puede sonreír con claridad.

Un cuerpo más lejano llora con fingido pesar. Una sonrisa burlona se esconde en la comisura de sus labios, dolor ajeno, dolor sin existencia, sin importancia; la única importancia ahora es todo el dinero que ha ganado con una muerte que él mismo provocó. Tontos los muertos, los débiles, los que se han dejado socorrer por la estúpida muerte. Más tonta aún su vieja novia, ella que nunca se dio cuenta de nada. Torpe, ¿acaso no sospechaba sus intenciones? Solo se le acercó por eso, por el dinero; ella era bonita, pero nada comparada con la suma enorme que presentaba su fortuna. Y ahora todo es de él: la mansión, las cuentas en el banco, y las joyas que ocultas están en la bóveda familiar. Y nada le quitará nada de lo que merece, porque fue él quien envenenó a la chica.

Y sin que nadie se dé cuenta con los años, que la sonrisa del blanco cadáver se va ensanchando muy bajo tierra.

Y aún menos se dan cuenta de la expresión de dolor que se contrae en el rostro muerto del joven, tiempo después.

“La venganza es dulce, ¿no?”, pregunta una figura opaca que flota sobre el suelo con elegancia.

Él solo se queda quieto y el miedo se apodera. Y no dice nada, solo observa. Cómo se rompe algo dentro de sí, cómo suena en pedazos la copa de cristal que sostenía. Cómo ella le ha hecho recordar lo que ya sufrió, cómo ella le hace morir en vida.

Y la locura es el único hilo que le sostiene.

Porque él, a diferencia de ella, no podrá ser feliz nunca. Porque su muerte no es eterna, pero tampoco pasajera.

Las almas nunca podrán descansar en paz, si en vida no lograron saber qué es amar. O más triste aún, si en su vida nunca nadie les amó.

Y ella nunca le amó a él y solo se casó porque la obligaron. Porque su padre vio todo como un negocio.

Un negocio fallido.

Y ahora la sonrisa se apaga en el cuerpo tieso, porque el alma que lo alquilaba ya se ha ido de este mundo.

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