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Todo  comenzó como una simple  pesadilla.
No estaba  en condiciones  de saber  si el mismo  era  real  o no. Mis manos  no paraban  de temblar, mi cabello  se había  ensuciando  y por lo cual,  el mismo  tenia  impregnado sangre y barro. Corría  hacia  un bosque, en donde  me interné  en un tipo  de piedra. Me escondía, no sabia  por qué. Pero  cada  vez  que escuchaba  ese grito desgarrador, tenía  el impulso  de irme y no dejar  que me hallará. 

Se trataba de mi misma, como si "esa otra" me quería matar. Sus ojos eran totalmente negros, y en sus manos, un cuchillo, el otro una bolsa negra. Me aterraba saber que no podía hacer nada. Tampoco entendí como es que llegue a eso... De repente otro grito.

«¡No!... No por favor... ¡¡¡Déjame en paz!!! »

Todo el tiempo la escuchaba, empezaba uno y se hacía escuche el otro. Gritos de muchas personas, cada una de ella pedían ayuda. Y luego... Silencio. Eso me indicaba que esa Yo estaba cerca. Tenía que volver a correr.

«Mierda... Me duele los pies»

Como había dicho, no sabía sí era o no real. Pero no encontraba a nadie. Estaba sola. Mientras más me alejame más el cielo se tornaba rojo sangre. Mi ropa se teñia más de negro y yo me sentía más ahogada en un espeso jugo negro que salían solamente de mi estómago.

—Por favor... Ayúdame... —alcance a decir, antes de que aquella Yo me viera desmayar al suelo. Después desperté, abrumada y confundida. Mi rostro estaba cubierto por sudor y se veía que había llorado sin parar.

—Otra pesadilla...

Enjuague mi cara y volví a la cama. Respire profundo y solo permanecí en la ella, mirando un punto fijo. Y pensando en otras cosas para no tener que recordar esa pesadilla.

Al día siguiente, me encontré con Allan y Kevin. Mis mejores amigos.

—¿Estas bien? , te vuelvo a ver pálida —pregunto Allan.

—Lo estoy, es solo que... —recordé —... No es nada.

Kevin trajo un caja de moffins de distintos sabores y colores.

—Mi madre las hizo, también dijo que te invitaba (o más bien, yo te invito), a que vayas a la fiesta de disfraces. Están todos igualmente invitados. Sólo quería saber si podías.

—¿Hasta Valery? —dijo Allan.

—Si... Y no... —dudo Kevin.

—¿Cómo qué si y no? —reitero la pregunta.

—Es que ella vendrá solo por que viene Erick...

—¿Erick, quien es Erick? —dije.

—Erick Cristhopher Campbell, el chico Arkansas, el que Valery y vos morían por ser su novia.

—Ahh... Kevin, eso era cuando era niña. Ya no me importa —sonreí después de comer un moffins —Es Valery quien está profundamente enamorada de ese chico, además yo estoy disponible para otro clase de chico.

—¿Entonces quien es—guiño Allan empujandome —, es alguien al que yo conozca?

—Hmm... Nop, es un secreto. Se los diré luego.

—¿Entonces irás? —pregunto Kevin.

—Está bien, pero quiero saber si estará listo el karaoke. Quiero cantar.

—Claro que lo estará... Tú tranquila.

Mientras me preparaba para mi disfraz, recibo un mensaje de Valery. Ella es mi amiga desde primaria, pero no tanto como Allan y yo.


-¿De que te vestiras?  :-D

-No se, aun no estoy segura.. :-/

-Ok... :O... Sabes, yo iré como Blanca nieves ;-) ya que Erick llevará un traje de espadachín o algo así...

-Bien, yo entonces llevare el tipo traje de Betty Boop . Mi tía se está encargando de ello (^_-)

-Está bien, te veo después amiga, besos  :-*

-Besos :-)

Al llegar al lugar, supe que no estaba sola. Y que no solo eso, no conocía a nadie. Espere a que los demás llegarán. Mientras se hacían las ocho, fui al baño. Allí me salude con algunas compañeras dela colegio y otra que conocí en vacaciones. Aunque que yo era muy conocida, siempre era más resguardada en lo personal. Mientras que Valery era la más social de las dos.

En la salida vi a un persona vestida con el traje del colegio. Me pareció extraño, ya que la mayoría llevaba otro tipo de disfraz, para cuando quise fijarme. Algo me hizo parar. Un grito surgió en mis adentros, el mismo que yo escuchaba en mis pesadillas. Era imposible, pero mis ojos veían otra cosa. Esa chica era mi Yo de las pesadillas. Mi primer impulso fue irme afuera. Vomite entre los arbustos. Me sentí mareada.

—No... —trague saliva y luego respire.

Me sentía como en mis sueños. Ahogada y agitada.

—¿Bonie? —dijo alguien.

Me limpie rápidamente y me puse firme, como si no hubiera pasado nada.

—¿Si?

—Soy yo, Erick —me sonrió, o al menos creí ver una sonrisa. Su cara estaba cubierta por el casco. Hasta que se hizo ver —Jamás creí que te iba volver a ver.

—Ni yo —reí incrédula —¿Por qué usas ese traje?

—Y tú con ese vestido corto.

Me tenía fichada y se notaba que me había visto antes. Solo se fijaba en mis piernas.

—Me gusta lucir...¿Sabes que Valery te busca, no?

Erick resolplo cuando escucho el nombre de ella.

—Ah... Sí, no se como decirlo... Pero ella es muy insistente...

—Lo se.

Mientras Erick me hablaba, mis ojos buscaron a esa supuesta yo. Pero había desaparecido, como mis ganas de vomitar. Detrás de Erick llegaban Kevin y Allan. Allan Simmons tenía el disfraz de un pirata y Kevin del un supuesto mafioso.

—¡Erick, mi fiel sirviente! —bromeó Kevin al exagerar la forma de saludar.

—Kevin, no cambiante en nada —murmuró Erick al sacar su mano del hombro, mientras se le dibujaba una sonrisa al ver me a mí nuevamente.

—Oye Bonie, ¿Bailamos? —dijo Allan al ofrecer su brazo.

—Claro.

«Gracias Allan, me sacaste del gran lío que me iba armar»

Pero Erick sostuvo mi otro brazo.

—Y yo bailare después contigo.

—Y a mí déjenme solo —mucito Kevin con la frente en alto.

Todos suspiramos y fuimos a donde estaba. Lo llevamos hasta la pista de baile. Ya eran casi las nueve, y no encontraba a Valery.

—Es raro, ella nunca se pierde esta tipo de fiestas.

—Qué te no te sorprenda... De seguro que está haciendose esperar para dejar a todos en claro que ella es la estrella.

Aunque Allan tenía razón, estaba cansada. Y tenia ganas de irme.

—Kevin, estuvo cool. Pero debo irme.

—Está bien lindura —me beso en la mejilla. Cuando me dirigí a la puerta, Allan se acercó para despedirse. Pero Erick se interpuso en su camino .

—Te acompaño hasta tú casa.

—Está bien, ¡Adiós Allan!

Erick miro con recelo a Allan. Entre ellos no se llevaban bien. Además, Allan me decía que tenía una sospecha de que Erick era alguien malo, que guardaba algún secreto. Pero yo jamás me interese por él.

Finalizando la noche, Erick estuvo por poco de besarme. Pero yo me negué. Supuse que algo como esto iba a pasar. Pero me fui a mi casa sin saber que pasó después.

Valery no me atendía a las llamadas, ni mensajes.

—Vamos... Vale...

Después de tantos intentos , recibí el mensaje de un número desconocido

"Desde hoy, recibirás tu merecido "

Al día siguiente algo había cambiado en el ambiente, como si todos me esquivaban. Como si yo ahora fuese una completa extraña. Pero solo mis dos amigos no me dejaban de lado.

—¿Viste eso?, De un día para el otro te tachan de rara.—dijo Kevin.

—¿Por qué?

—No lo sé, pero ni si quiera supe de Valery durante estos días.

—Y saben una cosa —mostré el celular con el mensaje —No se quién pudo haber sido, pero tengo el presentimiento de que algo muy malo me pasará.


En la tarde, mi tía se fue a comprar por unos minutos. Y solo esos minutos fueron lo suficiente para que yo sufriera un ataque de nervios. Y todo pasó cuando sentí dolor en mi espalda. Al principio pensé que era un golpe que me había dado, pero el miedo fue poco en comparación de eso. Un círculo y una estrella en el centro. Es lo que tenia en la espalda. Era como si alguien hubiese tomado una navaja y me cortará para formar ese dibujo que en sí era perfecto. Obviamente jamás me haría tal cosa. Pero la situación se puso de mal en peor. Cuando yo me miraba al espejo, para ver lo que tenia. Mi imagen se distorsiono . El grito que había escuchado en mis sueños se hizo presente, tal fue su poder que rompió el espejo y dejó ver en su hueco mi Yo de las pesadillas, ella seguía gritando. Pero su boca estaba ancha, provocado que me causará un escalofrío de pies a cabeza. Y desde luego, gritar.

Mi tía llego y lo que hizo fue a llamar a emergencias. Yo les explique lo ocurrido y ellos no supieron explicar el por qué. Más tarde, fuimos a la casa de un tío mio. En donde solo repose mi cabeza en la almohada. Abrumada y desconsolada, no quería cerrar los ojos. El miedo se llenaba en cada espacio de mi cuerpo. Y las cosas en el colegio también iban empeorado. Todos me molestaban, me tiraban cosas. Ya nadie me atinada a ayudar cuando se me caían las cosas al suelo. Valery ya se había cambiado de colegio y eso solo supe por el murmullo de algunas chicas. Mi condición iba mal y solo Allan me consolaba.

—Ya pasará... —me abrazo —Pronto dejarás de sentir dolor, solo ignoralos.

Pero no se podía, todos los días me hacían lo mismo y yo nunca lo comprendí . Hasta que al fin, llegó ese día.

—Mira quien está aquí. La peste Bonie. —dijo Ludmi, una chica nueva que había sido popular ya hace tiempo.

—Déjame en paz —seguí de largo. Pero ella tomo de mis cabellos y me arrastro hasta afuera del colegio.

—¡La peste Bonie, La peste Bonie, La peste Bonie! —decían en una multitud.

Cada uno me arrojaba basura. Allan intentaba ayudarme pero yo solo me retorcía de vergüenza.

—¡Por favor, basta! —súplicaba Allan. Pero era empujado hacia otro lado para que no me ayudara.

Al fin y acabo termine en mi casa. Me bañaba y a medida que los restos de la basura pasaban sobre mis pies. Escuche el sonido del espejo, como si este se estuviera rompiendo de apoco . Pero como estaba sumida en la profunda tristeza solo seguí llorando.

—Bonie... —se escucho de repente. Voz idéntica a la mía pero ronca y fría.

—¿Tía?

Del espejo se rompió en mil partes. De ella salió una chica que se retorcía en suelo hasta llegar a mi. Una de sus manos toco mi pierna. Y como si fuera la misma agua se deshizo. A cambio, empecé a tener un dolor profundo en la espalda y cabeza. Me agache y suplique que me dejará. Pero hubo algo en mi que me decía que todo ya cambiaría.

—Desde hoy... Morían todos.

Aquel jugo negro salió de mis entrañas hasta que llega a mi boca. Yo deje de resistirme, a la vez que mís ojos se teñian de negro. Y mi cabello rubio se manchaba del mismo.


Llegué a clases y mucho antes que lo demás. Kevin y Allan estaban afuera para cuando todos mis compañeros habían llegado. De casualidad ellos justo fueron al baño cuando yo cerré la puerta del salón. Todos me miraban sin comprender. Hasta que sin más, saque un fósforo y se los mostré a todos.

—Qué la disfruten.

La mitad del colegio se prendio en llamas. Y de ellos nadie de mi salón sobrevivio. En mi cuerpo marque los números de la cantidad de muertos que habían. Y por último salí con una sonrisa.

—La fiesta aún no termina.

Mis ojos se hicieron negros y dejé de sentir miedo. Por que ahora solo me dedicaba matar. y matar.