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El Ladrón de Cuerpos es un ente que existe desde el principio de la creación.

Su verdadero nombre no es Ladrón de Cuerpos, pero pronunciar dos o más silabas del verdadero causaría la muerte a la persona que lo intente y llevaría a la locura a todo ser racional presente en un radio de 600 km.

En el principio de la existencia, un ser erróneamente llamado Dios, creó a un ser tan aberrante y maligno y tan poderoso como morboso, que tenía control sobre las fuerzas malignas; Mal. A partir de Maldad, se engendró otro ser, de menor poder y más benevolente. Este era Bien. Ambos seres conquistaron toda la obra de Dios.

Para regular las fuerzas de Bien y Mal, Dios creó siete entidades. Cuatro de ellas inspirarían a los genios, darían vida y cuidarían a todos los seres. Los otros tres servirían puramente para la maldad.

El Ladrón de Cuerpos es uno de los tres. Su función es simple; escoge una persona al azar, destruiría toda su bondad y la reemplazaría con malas intenciones. Este ser es el responsable de personas como Erzebet Bathory, John Wayne, Jack el destripador, Adolf Hitler, Osama Bin Laden y muchos políticos corruptos que estoy seguro que conocerás. También, es responsable de haber creado al más reciente asesino en serie; El hombre que ríe.

De los siete seres, él es el que más interactúa con humanos, llegando a ser invocado en rituales. Su ritual no es peligroso y para hacerlo se deben cumplir dos condiciones y seguir los siguientes pasos.

Condiciones:

1 – Debes ser una buena persona durante más de dos semanas. Debes ayudar a cualquiera que necesite ayuda.

2 – Debes vestirte completamente de blanco durante la invocación. Debe ser una noche estrellada. Debes encender una llama mediana e ir acompañado con la persona más importante en tu vida.

Ritual:

1 – En una hoja en blanco, debe ser perfectamente blanca, derrama tinta china negra sobre el centro. Solo unas pequeñas gotas bastaran. Esto simboliza el corazón negro del hombre.

2 – Debes matar a la persona que amas. Atraviesa su corazón con un afilado cuchillo, y luego deja caer unas gotas de sangre en el centro de la tinta china. Esto representa tu mayor deseo.

3 - Debes mirar al cielo, la más grande creación de Dios, y gritar; ¡He pecado, Gran Creador! ¡He pecado, Ladrón de Cuerpos! ¡He pecado para servir a la maldad eternamente! ¡He pecado para que cumplas mis deseos!

Entonces, tomará posesión del cuerpo de la persona que hayas matado. Te analizará, y decidirá si eres útil para él en el futuro. No debes temer, no debes sentir miedo. Solo no lo mires a los ojos.

Finalmente, y si te considera útil, te cumplirá un deseo, que esté dentro de lo racionalmente posible. Luego, se irá. Ahora tú estás marcado por él. Si deseas algo, sólo debes matar a alguien y se cumplirá. Tan simple como eso.

Ahora, ¿vale la pena dar tu alma y tu cuerpo a la maldad, solo para cumplir tus más grandes deseos?

Lo dejo a tu criterio...