FANDOM


James Mcgregor estaba recluido en su hogar, aislado del mundo exterior, e ignorando que todo el departamento de policía de Forest City iba en camino a arrestarle. ¿Su crimen? Matar a su esposa después de que esta le dijera que estaba esperando un hijo de él. Y ahora estaba pagando las consecuencias por sus actos, los oficiales fueron tras él... al llegar a casa de James, se llevaron una no muy grata sorpresa.

Primero, James se había suicidado en una habitación, y segundo, al parecer no había matado a su mujer, estaba al borde de la muerte y a punto de dar a luz un hijo, nuestro protagonista, Bastian Mcgregor, como su madre hubiera querido que se llamara.

Los sucesos del caso Mcgregor fueron archivados y la policía nunca dijo absolutamente nada de él, ni siquiera de un niño prematuro que había sobrevivido siete meses fuera del vientre de su madre. Lo único que dijo el Jefe Forzenski al orfanato donde envió a Bastian fue...tómenlo.

Sin amor ni comprensión, Bastian creció entre la miseria de un pobre orfanato, llenándose de ira y rencor cada día que pasaba allí. ¿A quién iba dirigido ese odio puro y siniestro? Al mundo, y sobre todo a ese pedazo de tierra inútil llamado Forest City...

Diecisiete años, 17 largos y oscuros años habían pasado desde que el caso caso Mcgregor, fue archivado o sea dos años después del nacimiento de "El chico solitario". Lo que nos da como resultado un joven Bastián de 19 años, que sentía el mismo rencor de hace casi dos décadas hacia Forest City. ¿Por qué, después de salir del orfanato, no abandonó la maldita ciudad?, Porque sentía que necesitaba vengar a su padre, ya que solo él y los veteranos policías (excepto Forzenski que seguía siendo el jefe) sabían lo sucedido hace 19 años en la avenida 36 de la calle Sunrise.

Para completar aquella venganza contra la ciudad, debía estar armado, o eso fue lo que el viejo vagabundo del parque le dijo, -Y para estar armado -dijo el viejo- tienes que tener mucho dinero en tus manos-. Así que Bastian reunió todo lo que la caridad le daba y lo vendía, logrando así una cantidad de 436 dólares con 62 centavos, demasiado para él, en ese entonces, un chico de trece años.

Después de salir de aquel basurero, se fue directamente a la tienda de armas del cojo Joe... y curiosamente, nunca regresó.