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"Los logros de tu trabajo son justo merecimiento a tu esfuerzo diario."

¡Muchas felicitaciones a su autor! Esta es una de las creepypastas ganadoras del concurso del mes, se les invita a todos los usuarios a participar.

En este mundo, nosotros, los humanos no gobernamos. Quizás no me creas, pensaras que soy otro loco y mentiroso conspirador que va por ahí dándoselas del que sabe la verdad. Pero no, mi modificada genética me ha dado un don, una forma distinta de ver a la de los demás. Para que entiendas mejor a que me refiero, te contaré una anécdota. Una anécdota que trata sobre el día en que me convertí diferente a todos, donde deje de ser el mismo alegre chico y sociable de la sociedad y me convertí en el que soy hoy.

Con unos amigos fuimos a un descampado lejos de la ciudad para jugar al fútbol, ya que en el único campo destinado para ello nos habían suspendido a varios de nosotros, simplemente por “comportarnos mal”. Elegimos este lugar para aprovechar el buen césped que había allí y con aerosol y unos palos armar una cancha improvisada. Fuimos aproximadamente a las 6 de la tarde en un cálido día de verano. Elegimos este horario ya que el sol empezaba a ocultarse en el horizonte y poder jugar sin sofocarnos.

Éramos 22 y teníamos planeado hacer dos equipos de 11, por lo tanto armamos una gran cancha. Necesitábamos varios aerosoles para formarla y no fue nada fácil.

Al fin habíamos terminado, tras varios minutos de esfuerzo, empezamos a jugar. Me había divertido mucho. Ya estaba oscureciendo, habían pasado tres horas de que llegamos y planeábamos marcharnos como volvimos, en la camioneta del padre de Marco. Chutamos unos penales luego del partido hasta que el padre llegara, cuando de repente, Santiago con una horrible puntería y gran fuerza dirigió la pelota hacia el fondo del campo, donde por cierto, había una gran cantidad de paja. Nos burlamos de él por su funesto tiro y Marco (que por cierto era el dueño de la pelota) lo “reto” a base de insultos y le pidió a gritos que traiga devuelta su pelota.

Santiago, con cara larga, fingió en una mala actuación un dolor de pie a causa de darle tal tiro al balón. Nosotros nos reímos a carcajadas y le dijimos que era un cobarde. Aun así, le dijimos que Marco junto a mí lo acompañábamos. Preguntamos si alguien más quería acompañarnos y todos se hicieron los desinteresados.

Nos dirigimos al pastizal, notábamos el miedo en la cara de Santiago. La increíble cantidad de paja nos llegaba hasta la cabeza y tuvimos que planear algo para encontrar el balón. Los tres nos dispersamos y usábamos nuestros pies como un detector, y así estuvimos largo rato. De repente, escuchamos un grito de Santiago informándonos que había encontrado la pelota. Inmediatamente acudimos al lugar donde se encontraba y en sus manos tenía el objeto esférico.

Nos dimos cuenta que nos alejamos bastante de nuestros otros colegas y fuimos corriendo rumbo allí. Cuando llegamos nos llevamos una desagradable sorpresa, no estaban. Al principio pensábamos que se trataba de una broma, pero pasaron bastante minutos hasta que cambiamos de pensamiento. Luego creímos que se habían marchado sin nosotros, pero no creía que eran capaces de caminar 10 km en la oscuridad en una llanura fantasmal. Y menos que el padre de Marco se los hubiera llevado sin nosotros tres.

Esperamos a que el papá viniera. El reloj marcaba las 21:00 horas. Era preocupante, ya que mi padre dijo que vendría a las 8:30 pm y una cosa era demorarse 30 minutos en una carretera a punto de estallar, pero en esta parecía que no circulaba ni un alma.

Paso una hora y decidimos dejar de esperar. Yo, al igual que Santiago y Marco, estábamos extremadamente preocupados por el asunto. Propuse dejar de esperar sentados allí antes de que se acabe la resplandeciente luz de la luna (Por suerte era la única luz que nos alumbraba en ese oscuro lugar, pero parecía que una tormenta se avecinaba) y recorrer el lugar en búsqueda de pistas para desenvolver el abrumador misterio.

Fuimos los tres juntos, ya que ninguno se animaba a buscar por sí solo, y nos dirigimos a una cabaña hecha de troncos de madera y con una llamativa vidriera de color rojo. La puerta estaba abierta, Santiago no quiso entrar ya que no lo admitió, pero tenía miedo. Estaba oscura y fría. De pronto, un rayo cayó muy cerca e hizo un fuerte estallido alrededor.

Nos asustamos pero yo seguía investigando. Marco, con terror volteo esperando a que decidiera salir, hasta que un fuerte rayo cayó mucho más cerca y consiguió iluminar el lugar, que para mí terror, había dejado ver una grotesca escena: extremidades humanas cortadas derrochando sangre se hallaban en una esquina lejana de la cabaña y sangre derrochada por las paredes, y por la vidriera que habíamos observado antes. Cuando nos íbamos a marchar otro rayo cayó y esta vez dejo ver nuevamente las extremidades, solo que esta vez me fije en un detalle. Groso error: una de estas, específicamente un brazo, poseía un reloj y recordé que ese reloj pertenecía a uno de nuestros colegas. Con mucho asco, aguanté las ganas de vomitar mientras Marco asustado preguntaba qué era lo que estaba pasando. Para no preocuparlo, no le dije nada.

Simplemente le dije que no había nada que ver ahí y nos marchamos. Cuando salimos, tuve un mal presentimiento, Santiago no estaba. Ambos observamos alrededor, pero nada, simplemente él no se encontraba entre nosotros.

Recordando la escena de la cabaña, pensé en que podría haber pasado lo peor, en que Santiago en unos momentos se hallaría con sus extremidades cortadas, al igual que los otros. No lo pude aguantar y simplemente me largue a llorar. Marco trato de animarme, pero fue en vano. Luego creí que era necesario decirle a él lo que vi en la cabaña, y con la mayor sutileza que pude se lo conté.

Simplemente se quedó quieto, con la cara pálida y sin realizar ninguna expresión. Así estuvimos bastante tiempo, hasta que las nubes de la tormenta bloquearon la resplandeciente luna y todo se volvió mucho más oscuro. Yo me levante del césped y a lo lejos observe una luz fosforescente. Animé a Marco para que me acompañara, pero cualquier intento era en vano. Escuchamos un fuerte ruido, pero no de un poderoso trueno, sino que un ruido que era lo más parecido al sonido que realizaba una compuerta al abrirse. Sospeche que provenía del mismo lugar donde se hallaba esa extraña luz. Tome valor y camine hasta allí.

Para mi sorpresa, mi amigo me siguió y me dijo que estaríamos juntos en esto hasta el final. Estuvimos caminando muchísimo tiempo entre los poderosos relámpagos, ya estábamos agotados. Pensé en sacar el celular y mirar la hora, pero decidí que no, ya que solo me preocuparía más de lo que ya lo estaba. La luz cada vez era más brillante y junto a ella, se hallaba una gigantesca sombra. Ya estábamos muy cerca y lo que encontramos no era nada tranquilizador, era como una nave, parecida a un crucero venator como los de “Star wars”, pero muchísimo más pequeño.

Tenía una compuerta abierta y recordé el ruido que escuche cuando estábamos cerca de la cabaña. Le pregunte a Marco si esto no era maravilloso, pero junto a la tormenta, desapareció. Miré para todos lados, pero no había ningún rastro entre el pastizal que revelara donde se encontraba.

Observé una sombra que se movía rápidamente en dirección a la nave y me acerque, grave error. Vi que el cuerpo de Marco levitaba en dirección a la nave, y junto al cuerpo se veía la misma silueta oscura que había visto hace unos momentos.

En un abrir y cerrar de ojos, el cuerpo cayó al suelo y la sombra ya no se encontraba en el lugar. Me acerque al lugar y de repente algo me tomo por el cuello, impidiendo acercarme al pálido cuerpo de mi amigo. Empecé a gritar, hasta que lo que sea que me había tomado por el cuello me asesto un fuerte golpe y todo se me volvió oscuro.

Desperté atado y amordazado en una tabla de metal, junto a numerosas sombras parlantes que tenía alrededor. Pude mirar hacia el otro cuarto y lo que vi fue algo indigesto, numerosos torsos humanos se hallaban en ese sector. Quise gritar, pero no pude.

Una de las sombras “hablo” con la otra (Solo eran chillidos que no era capaz de comprender) y la que “hablo” saco una jeringa con un líquido verde burbujeante y me la inyecto rápidamente en mis venas. Observé como mis venas respondían a la inyección, y sentí como ese líquido fue transcurriendo por ellas, hasta llegar a mi cabeza. Estaba horrorizado, no podía ver nada. Empecé a entender los agudos chillidos y mi visión se había restaurado. Ya no estaba viendo sombras, simplemente estaba viendo unas criaturas grises con antenas, dos ojos amplios y negris, una fosa nasal pegada a su cara en lugar de nariz, una enorme boca con filosos colmillos, un cuerpo robusto, unos 4 brazos del tamaño de unas piernas, con unas manos con unos dedos extremadamente largos.

- - Bueno, humano, te tenemos aquí por una razón. No sufrirás el mismo destino que tus amigos, seguirás conservando tu vida, pero a un precio. Serás el único humano que podrá vernos como en realidad somos y no como unas simples siluetas inanimadas. Simplemente lo hacemos para hacer ver a los humanos como unos estúpidos simios que piensan que el único hombre que sabe la verdad es solo un loco. Veras, hace 1 año que vinimos a este planeta para limpiarlo y ya lo hicimos con las especies dominantes del pasado. El machicaro, o como ustedes les dicen, “dinosaurios” fueron simplemente una de nuestras víctimas de la limpieza. No solo lo hacemos en este planeta, ni en esta galaxia, lo hacemos en todo el universo. Él nos encarga esta misión de limpiar a los imperfectos y nosotros con obediencia obedecemos al todo poderoso, que nos eligió por ser la creación perfecta. Así como hacemos contigo, lo hicimos con todas las especies “inteligentes” del universo. Ahora seguiremos con nuestra labor y te liberaremos.

Tras escuchar esto me volvieron a golpear y volví a desmayarme.

Desperté en mi cama, tenía la esperanza de que todo lo que paso simplemente hubiera sido una pesadilla. Prendí el televisor y puse el canal de noticias. El titular era el siguiente: “Horror en el campo: 23 personas desaparecieron ayer en la noche en las afueras de la ciudad, se encontraron extremidades humanas en una cabaña cerca de un campo de paja. El lugar fue examinado luego de una llamada anónima al 911”. Con horror corrí al cuarto donde se encontraban mis padres, pero no estaban, simplemente había una nota sobre su mesita de luz: “Nos los llevamos. PD: No intentes suicidarte, no servirá, olvide decírtelo”. Intente hacerlo múltiples veces, pero por alguna razón siempre terminaba despertando en mi cama, por lo tanto deje de intentarlo.

Desde ese día jamás salí de mi casa, excepto una vez, que quise ir al minisúper más cercano a comprar comida, y cuando pude lograr mi cometido y salir de allí, encontré en la calle algo que antes no había, centenares de criaturas grises, camuflándose entre otras sombras, esperando a que nadie vea para poder llevarse a su próxima víctima.


Majin Tinieblas Pentagramzebra.png Las tinieblas nos consumirán...

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