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En todas las casas resonaba el choque de las gotas de lluvia con los cristales de las ventanas. En las afueras de la ciudad, unos chicos se refugiaron de la lluvia en una minería. Se sentían observados en el bosque, y su mejor opción era ocultarse en ella, al menos hasta que la lluvia cesase un rato.

—Os dije que no era buena idea.

—Vamos, Vincent, solo es lluvia —dijo Paul.

—¿Te da miedo la lluvia?

—No me da miedo, Albert, pero no quiero llevarme una bronca por llegar empapado.

—Oigan, hay un hotel abandonado en las afueras de la ciudad, ¿vamos mañana?

—Buena idea, Michael; estamos en las afueras de la ciudad.

—Sí, Jonny, pero en la otras afueras. El plan de Michael no nos sirve —dijo Albert.

—Panda de lerdos, recordadme por qué he venido.

—Porque me dejaste el Mortal Kombat, y te lo tenía que traer.

—Y Michael, ¿lo has traido?

—No, Vincent, mañana, cuando vayamos al hotel ese, te lo traigo.

Tras un par de horas, la lluvia paró, y todos se iban, pero un ruido resonó al fondo de la minería, y Vincent y Paul fueron a mirar.

En el fondo de la minería, vieron por segundos una mujer enmascarado con ropas rasgadas. No obstante, huyó de ellos.

—¡¿Qué mierda!? ¿Lo has visto?

—Sí. —Tropezó y cayó.

Paul solo se rió de su compañero para irse con los demás. Vincent observó con qué había tropezado, una antigua caja sorpresa, aunque algo dañada, en buen estado. Vincent se la llevó.

16:30 Camino al HotelEditar

Vincent llegó al parque donde estaban todos menos Albert, que, como siempre, se retrasó.

—Miren, ahí llega Vincent.

—Hola Michael, ¿y Albert?

—Ahora viene. Dice que ha visto a la rubia esa que le gusta por la calle —dijo Paul.

—¿Y?

—Que se la intentará ligar —dijo Jonny.

—Bueno ya he tenido suficiente. Michael, dame el juego.

—Ahora, cuando estemos en el hotel, te lo doy, Vincent.

—Joder.

Llegó Albert, bastante cabreado, con el ojo morado.

—¿Qué te ha pasado?

—Me la intentaba ligar, y ha llegado el ruso a defenderla.

—¿Qué ruso? ¿Viktor?

«Si este lerdo supiera que ligar no significa piropear dos veces y agarrar del brazo», pensó Vincent

—No importa, ¿vamos?

Todos se pusieron en marcha hacia el hotel abandonado. Jonny, Paul y Albert iban delante, y Vincent y Michael conversaban detrás.

—Oye, Michael, ¿por qué vas con estos lerdos?

—Porque son mis amigos, Vincent.

—No, yo soy tu amigo, Robert era tu amigo, y muchas más personas eran tus amigos, pero te han dejado atrás por culpa de los lerdos con los que vas ahora.

—Deja de llamarlos lerdos.

—Tío, dos de ellos van a mi clase, y aún no los he visto en el aula; Paul, el fugata; Albert, el porreta; Jonny, el chulito. ¿Tú qué? ¿Acabarás como ellos?

—Yo... no...

—«Dime con quién te juntas, y te diré quién eres», me lo dijo Jimmy una vez. Yo vengo porque tienes mi juego y estás tú. Si no, me compraba otro y les mandaba a tomar por culo. Antes de ir con estos, pago otros 20 pavos de Mortal Kombat.

—Ya, ya, cuando lleguemos al hotel, te lo doy.

—Más te vale que nos volvamos pronto, paso de que se me quede en la ropa el olor a porro de Albert.

—Ey, tíos —dijo Paul—. Ese es el hotel, once plantas solo para nosotros.

—Vamos —dijo Albert.

16:45 Habitación 11-35Editar

Albert y Jonny fumaban en una esquina de la habitación. Paul, aunque no lo hacía, los acompañaba. Michael alternaba entre acercárseles y alejárseles por el humo. Vincent miraba a través de la ventana, por la que entraba el aire limpio.

—Michael. Mi juego.

—Sí, toma. —Lo sacó de su mochila y se lo dio.

Vincent abrió su mochila, y, al meter el juego, la caja sorpresa hizo un sonido hueco. Albert la cogió para, junto a Paul y Jonny, correr al hotel. Vincent cerró su mochila y comenzó a perseguir a Albert, quien huía por los pasillos hasta que Vincent le arrinconó.

—Dámela.

—No la tengo —dijo entre risas.

Una melodía infantil comenzó a sonar. Las notas sonaban rotas, desafinadas y apagadas. No obstante, la interrumpió un desgarrador grito; Jonny estaba muerto en las escalera, hubo sido apuñalado, y sus ojos, labios y orejas, arrancadas.

El cierre de la puerta resonó en el hotel.

—Solo hay una puerta —dijo una voz aguda y macabra entre risas—. Reiros conmigo, reiros con Jack.

—Todas las ventanas del edificio están tapiadas, ¿verdad? —tartamudeó Vincent

Michael y Albert corrieron hacia arriba de las escaleras, y Vincent y Paul huyeron por los pasillos del segundo piso.

17:15 Segundo PisoEditar

Paul empujó a Vincent para adelantarlo. Vincent, al ver cómo reaccionó su "amigo", intentó acelerar sin preocuparse por Paul. Ambos se escondieron en una habitación del hotel. Paul estaba ansioso y le costaba respirar.

—Eh, ¿estás bien?

—Si, cállate.

Ambos se mantuvieron en silencio. Parecía que el payaso no fue a por ellos, sino a por Michael y Albert. 

—Tendríamos que ir a buscarlos —dijo Paul.

—¿Qué haríamos? Ese monstruo nos aplastaría. Si huimos y pedimos ayuda, entonces...

—Cuando llegue tu ayuda, ya estarían muertos.

—¡No tiene sentido morir todos!

Por el pasillo del hotel se escuchaba unos hiperventilantes golpes constantes de un objeto duro contra el suelo. La tos de Paul, quien había inhalado humo de la droga de su amigo, resonó. Los golpes cesaron, y unos sigilosos pasos se acercaron a la puerta, que comenzó a abrirse lentamente.

Vincent y Paul se aterraron al ver entrar a un hombre encapuchado, con una extraña máscara negra y blanca, y un ensangrentado bate de béisbol, que los miró girando un poco su cabeza para acercárseles, darle un pequeño golpe a Paul en la cabeza y, a continuación, salir por la misma puerta por la que había entrado.

Bajaron de nuevo a recepción, pero la puerta estaba candada.

—¡Mierda!

—Creo que Albert tiene la llave.

—¿Cómo?

—Se ha encontrado antes una llave.

—¿Seguro que es de ahí?

17:30 Quinto PisoEditar

Vincent y Paul recorrían los pasillos de los pisos superiores. Ruidos resonaban por las instalaciones. Una risa diabólica tras ellos dijo:

—Ahora os tengo a los cuatro.

Ambos echaron a correr. Vincent, al mirar atrás, vio también a Albert y Michael, quienes huían del payaso, que se movía como si se tratase de una pluma. Paul, giró en una esquina y abrió una puerta. Vincent lo siguió, y después entró Albert, quien cerró la puerta.

—¿¡Qué haces!? Michael está...

Albert le impidió decir nada con sus manos sudadas. Se oyó un grito de desesperación, seguido de una risa maquiavélica. Los tres se paralizaron.

—¿Tienes la llave esa?

—Sí, ¿por?

—Vámonos de aquí.

Los tres salieron y, en voz baja, se pusieron a discutir.

—Asesino de mierda, has dejado morir a Michael.

—¿Y a mí qué? Yo vivo.

—Gilipollas, su vida valía mucho más que la tuya, escoria.

—Eh, chaval, no te pases que te reviento.

—¡Basta! Tenemos que salir de aquí —dijo Paul.

Llegaron hasta el recibidor, pero lo que encontraron fue un caos

18:00 RecibidorEditar

El payaso reía mientras peleaba contra el encapuchado de antes. Paul, miró la llave y, en silencio, se desplazó por un lado de la sala, hasta llegar a la puerta. Rápidamente quitó el candado con la llave, pero, al abrir la puerta y entrar el sol, la sala cambió su luminosidad y Jack se puso frente a Paul y lo degolló.

El hombre del bate, malherido, dio un golpe en el suelo llamando toda la atención del payaso, estos volvieron a su pelea.

Vincent por la derecha y Albert por la izquierda, ambos se acercaban a la puerta, pero, de golpe, el hombre del bate cayó al suelo frente a la puerta. Laughing Jack se dispuso a asesinarlo, pero cuando se preparaba para apuñalarlo...

La carátula del Mortal Kombat 9 pasó frente a sus ojos, dirigiéndose hacia la izquierda de la sala, Laughing siguió mirando el juego por inercia, y cuando la carátula chocó contra la pared abriéndose y dejándo caer el disco, este quedó frente a Albert, quien ganó la atención de Laughing.

—No, por favor no, no, no. Dios, no.

Vincent corrió a la puerta, y salió parcialmente. Agarró al hombre de la capucha, lo sacó del hotel arrastrándolo hasta una zona donde la gente lo pudiera ver y corrió. Sin embargo, frenó al oír un golpe; el hombre no estaba.

Miró el hotel, aún escuchaba la risa de Jack. Pensar que si esa persona de la mina no hubiese asustado a Vincent, este no habría tropezado con la caja, con lo que no se la habría llevado, no se la habrían quitado, y nadie habría muerto. Queda a tu juicio decidir de quién es la culpa.

Notas del AutorEditar

Entre examen y examen, y tiro por que me toca he podido aprovechar este día para terminar el creepy. Desde que lo empecé tenía claro este final, pero quería aprovechar un poco más a Drake (El de la sudadera lavanda) y poner mas enemistad entre los personajes, pero no me ha dado tiempo.

La muerte de Paul ha tenido varias posibilidades: Primero era que él se sacrificase por los otros, después que el avisase a los demás y fuese oído, y finalmente que se cayese el candado al suelo y resonara, pero terminé con la actual.

El cuerpo de Michael iba a ser encontrado, falta de tiempo.

Odio muy fuerte la tectónica de placas.

En realidad quería dejar a Laughing para el final, pero para hacer al Apothecary, era necesario presentar antes este personaje.

Laughing Jack es un creepypasta muy poderoso, pero al hacer contraste con otros cuyo poder ha sido nivelado, su poder es reducido para encajar mejor, siendo más débil el de mi universo que el original.

Esta sería la exlicación de porqué Laughing está tranquilamente en CP: EBvsEM, si esta ocurre tras "Laughing Jack vs The Rake" donde muere. Su reaparición la explicaba en CPvsHF, pero se me olvidó en CP: EBvsEM.

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- Creo que nunca te di las gracias por salvarme la vida.

- No tienes porqué darmelas, sentí en tu cuerpo algo que me recordó a mí, esa pérdida.

- Si Jack, pero con el tiempo yo he ido recuperando lo que perdí, mas o menos, en cambio tu nunca volviste a ver a Alice.

- Bueno, ¿Has apuntado lo que Mothman dijo?

- Sip, mira, tenemos a: Un fan de los juegos de Batman con un gran sentido de la justicia, Willy lo estuvo buscando pero me encontró a mí. Tambien hay.- Mira la hoja.- Una niña a la que le faltan los ojos que ha estado asesinando a gente, pero Mothman dice que necesita ayuda.

- Yo busco a la niña.

- Bien, un chaval con severos problemas de la jardinería, Mothman dice que está loco, pero que realmente solo necesita confianza, no me fío.

- ¿Mas?

- Un encapuchado lila que es el nuevo Babe Ruth entre nosotros, es solitario, así que será dificil encontrarlo. Y tambien está este.

- Parece un duende.

- Si, algo relacionado con un videojuego de Zelda, es algo extraño. Yo jugaba a Zelda de niño, podría haber sido el.

- Si, yo de niño estaba huyendo de traficantes y policías.

- No quería decir...

- Tranquilo, no es culpa tuya. Pongámonos en marcha.

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