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Todo empieza hace unos meses, cuando mis ansias de vida
Real-life-Shiki
comienzan a desvanecerse, todo parece estar en mi contra y poco a poco voy perdiendo las ganas de vivir, la desesperación ciñe mi cintura y aprieta sus manos contra mi garganta impidiendo que llore o que exprese emociones...

Paso días, horas pensando, sufriendo y deseando ser algo, un ser superior, alguien a quien todos teman, ya que hasta ahora había sido aquella niña pequeña y tímida de la que todos podían reírse que ingenuos, siempre subestimándome; si hubieran, por un segundo, imaginado lo que podría llegar a hacer, lo loca que podría llegar a estar... que injustos eran...

Poco a poco comencé a vivir mientras los demás dormían y a dormir mientras los demás vivían, así me aislaba en mi mundo, así me protegía de sus risas, de sus golpes, de su tiranía.

Pero una noche, mientras paseaba por el bosque, descubrí una sombra arrodillada ante un árbol y aparentemente llorando... La llamé y se desvaneció.

A los tres días volví por aquel paraje, intentando encontrar a esa sombra, y para mi asombro esa noche eran dos de ellas, y al interpelarlos se giraron hacia mí y la mas pequeña de las sobras huyó, pero la otra estaba inmóvil, mirándome fijamente, y de ella solo podía ver dos penetrantes ojos que brillaban a la luz de la luna, aterrada descubrí que una mano fría sujetaba mi brazo, y al girar la cabeza vi a esa sombra pegada a mí.

El resto de los recuerdos son borrosos, creo recordar un escalofrío y un leve susurro de una voz grave que decía: “es lo que deseas”.

Lo siguiente que recuerdo es una mujer y un hombre mirándome, mientras yo estaba postrada en un lecho de terciopelo negro, la estancia era oscura y había un fuerte olor a muerto.

Horrorizada les observé, su siluetas eran familiares, sus caras eran pálidas, de sus bocas salían colmillos puntiagudos y sus ojos eran claros... eran las siluetas que había visto en el bosque.

Al mirar a mi alrededor, percibí tres cadáveres en el suelo y lo comprendí todo, yo sería la siguiente. Comencé a gritar, y sin saber cómo la mujer me cogió los brazos y me miró con cara severa, pensé que sería mi fin, pero, con voz dulce como la del canto de los pájaros, me dijo: “ tú no correrás su suerte, no es lo que quieres... tú eres la elegida”.

Sus palabras me reconfortaron, pero, ¿cómo podía ser? Tenía muchas preguntas que hacer y según ellos toda la eternidad para encontrar la respuesta, aún tenía mucho que aprender y ellos serian mis mentores, mi anhelo de sangre no lo podía saciar aún ya que mis colmillos no se habían formado y mis ojos tampoco... Tendrían que guiarme durante algún tiempo antes de realizarme como lo que era...

El tiempo pasó y aprendí rápido la materia. A diferencia de los otros vampiros yo podía soportar la luz solar y es algo que siempre apreciaré...

Ahora solo me quedaba pagar a mis mentores por el don que me habían concedido, y ese pago era sembrar el mal en el mundo, algo que no me va a costar teniendo en cuenta lo mal que me ha tratado. Así que si me encuentras, ten cuidado, corres peligro...

Mi anhelo de sangre jamás se saciará...