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Queenmary
Hoy en día se encuentra anclado en la ciudad de Long Beach, California, el RMS Queen Mary sirviendo como museo marítimo y hotel de lujo. Por sus pasillos resuenan los ecos de 60 años de historia, una historia teñida con el horror de la Segunda Guerra Mundial y no exenta de cruentos capítulos. Por sus entrañas, dicen, merodean numerosos espíritus que muchos han podido ver, oír e incluso sentir.

El “Queen Mary” bien puede rivalizar con los edificios de mayor fama paranormal. No obstante, el transatlántico es considerado uno de los lugares más encantados de todo el mundo.

El Queen Mary fue construido en los astilleros de John Brown & Company en Clyde, Escocia. La Gran Depresión paralizó por un tiempo al barco, y no fue hasta 1936 que finalmente hizo su primer viaje por el Atlántico.

Durante sus 3 primeros años de existencia, el “Queen Mary” atravesó el Atlántico, sirviendo de transporte a las personalidades ricas y famosas de la época. Fueron años llenos de glamour y despreocupación, donde Greta Garbo, Clark Gable, Mary Pickford o el mismísimo Winston Churchill, entre muchos otros, pisaron las cubiertas del transatlántico. Sin embargo, tiempos más oscuros vinieron y cuando la Segunda Guerra Mundial estalló en 1939 el “Queen Mary” fue asignado a tareas de transporte de tropas. El navío fue entonces pintado con un tono grisáceo para camuflarlo, lo que le valió el sobrenombre de “el Fantasma Gris”. Jugó un papel muy importante en la guerra, participando en casi todas las campañas de los Aliados. Al término de la contienda había transportado más de 800.000 soldados y había participado en la invasión del Día D.

En 1967, tras 31 años de servicio a Cunard, fue finalmente vendido a la ciudad de Long Beach donde hizo su viaje 1001 antes de ser anclado ahí para siempre.

Los fantasmas del HMS CuracaoEditar

Era tan codiciado por los adversarios nazis, que se ofreció 250.000 dólares de recompensa y la Cruz de Hierro para el capitán de submarino que lograra hundirlo. En unas maniobras nuestro Fantasma Gris embistió al HMS Curacao.

Más de 300 soldados ingleses perdieron la vida en aquel accidente. Cuarenta años después de los hechos relatados, se habilitó el lugar exacto de la colisión, para que un equipo de televisión dejara cámaras grabando, evidentemente en aquellos momentos en el lugar, solo estaban las cámaras. Al comprobar las grabaciones, el audio recogió: voces, gritos y golpes que algunos lo atribuyen a los soldados ingleses del Curacao.

 La puerta 13 y John PeddarEditar

El 10 de julio de 1966, un bombero llamado John Peddar de apenas 18 años, estaba participando en un ejercicio en el que las puertas estancas se sellaron en el barco. Por desgracia, no pudo salir por la puerta a tiempo y fue aplastado por la fuerza masiva de ésta muriendo en el acto. Tiempo después, se amontonaron los testimonios de tripulantes y viajeros, que dicen haber visto a un hombre joven con barba, vestido de azul, caminando por el pasillo de la sala de máquinas y desapareciendo en la puerta nº 13.

Desde el horrible accidente, se han recibido informes y avistamientos del fantasma de John en la sala de máquinas. Uno de ellos fue el 13 de agosto 1991, cuando una pareja que estaba participando en un recorrido por el barco y habiendo escuchado la historia de John Pedder, el hombre en tono de broma le preguntó: “John Peddar, ¿te gustaría unirte a nosotros?”, mientras él y su esposa riéndose se dirigían a través de la puerta estanca y subían las escaleras, casi de inmediato tuvieron la sensación de que no estaban solos. Se volvieron a mirar hacia atrás en la puerta y el hombre sintió algo húmedo en su rostro.

La pareja prefirió no pensar demasiado en la experiencia hasta que estuvieron fuera. La mujer vio entonces que su marido tenía grasa en la cara en el lugar en el que algo le había rozado antes. La grasa era abundante en la parte trasera de la sala de máquinas cuando el buque estaba en funcionamiento, pero a día de hoy es muy poco probable que un turista pueda entrar en contacto con la grasa. Lo que es más, ninguno de ellos tenía grasa en las manos o en cualquier otro lugar de su cuerpo. Ellos creen que el fantasma de John Peddar decidió aceptar la oferta de unirse a ellos.

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Otra de estas experiencias la vivió un guarda de seguridad y su perro. Era de noche y estaban haciendo la rutinaria ronda. Empezaron a recorrer el pasillo misterioso, sin que nada pasase, pero al llegar justo a la puerta nº 13, el perro tuvo una reacción extraña. Se negó a avanzar por el pasillo. Tuvo síntomas evidentes de miedo. Pero allí no había nadie. Mientras el guarda intentaba tranquilizar al perro, notó como un ruido metálico. El ruido cada vez era más fuerte y avanzaba hacia ellos a gran velocidad. Fueron presas del pánico y huyeron del lugar a todo prisa.

Otra de las experiencias la tuvo una guía turística. Ella avanzaba por el pasillo cuando tuvo la típica sensación de ser observada por alguien. Al girarse pudo ver como una figura se desvanecía delante de sus propios ojos. Inmediatamente, notificó lo sucedido. La descripción que realizó coincidía con los rasgos de John Pedder. Se le mostró un conjunto de fotos para ver si podía identificarlo. De entre toda la muestra, identificó la foto de John Pedder.

 La guardería de 3era claseEditar

En uno de los numerosos viajes que el Queen Mary realizó por el Atlántico, una mujer dio a luz. El bebé, que los padres decidieron llamar Leigh Travers Smith, fue llevado a esta guardería. Pero algo no fue bien, y a las pocas horas de su nacimiento murió. Existen testimonios que aseguran haber escuchado, durante la noche, el llanto de un bebé procedente de la guardería. Muchos lo atribuyen al niño, Leigh Travers Smith.

 El salón de la reinaEditar

Es un salón de primera clase, donde no falta ningún detalle. Pero la opulencia y el glamour, no está reñida con experiencias extrañas que han vivido muchos de los que han disfrutado de los privilegios de esta estancia.

En una de las visitas guiadas, que un grupo de turistas protagonizó, una niña, que nos visitó con sus padres, afirmó insistentemente que veía a una mujer. Pero lo cierto es que nadie más la vio, excepto la niña. Ella no dejó de señalarla con el dedo diciendo: “está ahí”. La niña describió a la enigmática visión como una mujer joven y guapa.

Lo que ninguno de aquellos turistas imaginó, es que hay informes que recogen testimonios de tripulantes y viajeros, que aseguran haber visto en este salón, a una mujer joven, muy hermosa y vestida de traje de noche blanco, reluciente. Hay quien afirma, que la ha visto bailar elegantemente entre las sombras del salón. Son tan numerosos sus apariciones, a lo largo de la historia del barco, que le han puesto un apodo cariñoso: la mujer de blanco.

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A lo largo de la historia del Queen Mary, son numerosos los informes de hechos extraños ocurridos en las habitaciones más lujosas: el sonido del correr del agua de los grifos en mitad de la noche, y posteriormente comprobar que ningún grifo se abrió; el teléfono sonando a altas horas de la noche, sin que nadie haya realizado la llamada; pasajeros que se quejan que la habitación de al lado hacen mucho ruido y no le dejan descansar, sin embargo, se comprobó que la habitación de al lado estaba desocupada.

 La piscina de primera claseEditar

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Este lugar es de acceso restringido y solo se permiten en él las visitas guiadas. En estas piscinas, es donde más hechos extraños han ocurrido. Son muchos los pasajeros que han comprobado, con cierto grado de horror: como aparecen y desaparecen sin explicación racional, señoras con trajes de baños de época caminando por el borde de la piscina; el sonido del chapotear del agua, como si alguien nadase, cuando en el agua no había nadie; a veces, se han visto avanzar estelas, como las que se producen al nadar, pero en esas ocasiones nadie nadaba; en otras, se vio como avanzaba las huellas mojadas de un pie invisible.

Han sido tanto los testigos que aseguran haber vistos hechos sorprendentes, que en los últimos años, se ha decido instalar una cámara.

La cocinaEditar

Pero estas muertes no fueron las únicas en tiempos de guerra. Durante la Segunda Gran Guerra, se produjo el asesinato de un cocinero a manos de sus compañeros de abordo. Aún hoy, hay personas que aseguran escuchar los gritos del desdichado cocinero.

El camarote B340Editar

Esta cabina tiene el récord de ser la menos alquilada. Es decir, ha tenido muy pocos huéspedes. Una de las razones puede ser porque en ella se registran continuos fenómenos anómalos. En esta habitación fue asesinada una mujer.