FANDOM


Luna-azul-suele-producirse-anos TINVID20120831 0003 3

Como cada mañana, Ernesto se levantaba de sus correderas nocturnas. Es decir salía por las noches y no era para dar una vuelta por la manzana.

Siempre llegaba cansado y con heridas en el cuerpo, el sabia por que; "Casi no salgo de esta, por poco sus armas terminan matándome" se decía mientras se daba un regaderazo.

Lo extraño de él es que conforme avanzaba el día sus heridas se curaban; trabajaba de taxista, él tenía la necesidad de salir a luchar por lo que él creía.

En la tarde ya casi para abandonar la jornada de trabajo, dos hombres vestidos elegantemente abordaron su taxi. Le pidieron que los llevase a una casa cerca de ahí, el los llevó pero desde que subieron el sintió un ambiente pesado.

Como buen chofer de taxi llegó rápidamente, y dejó a esos tipos y sin mirar atrás, "¿Cómo me molesta verlos en el día, mientras en la noche salen a saciar sus mas bajos instintos?".

Él siempre había sido durante toda su vida un Hombre Lobo, pero nunca perdía la cordura y evitaba matar a seres humanos. Pues amaba profundamente a una joven llamada Carmen.

Ella había muerto años atrás por varios vampiros, él no pudo defenderla, así que se prometió que protegería a aquellos humanos ante estos seres y castigaría a los culpables que le arrebataron al amor de su vida. 

Por la noche preparó todo, se concentró para salir a dar justicia por su propia mano. Salió con unos tenis viejos, una playera un poco percudida y un pans, todo este conjunto de color negro. Siempre se encapuchaba para que ni los seres de la noche le vieran el rostro y los humanos no supieran su identidad.

Corría por las azoteas de las casas, iba de aquí a allá, a veces no sucedía nada, otras se metía en medio de balaceras para que los criminales fueran capturados por la policía.

Pocas veces se había enfrentado a seres sobrenaturales, pero siempre confiaba en su habilidad para pelear.

Iba corriendo por una azotea cuando dos hombres vestidos de negro le cortaron la carrera. Uno de estos hombres le dijo "Era de esperar que tú estuvieras en esto, No sé por qué no te eliminamos mientras podíamos". El otro hombre solo esbozó una sonrisa maldita y dijo lo siguiente "Hoy nuevamente nuestros caminos se vuelven a cruzar, pero no tendrás tanta suerte para salir vivo de nosotros".

Ernesto quedó pasmado de asombro cuando le dijeron esto, "¿quiénes son ustedes?" es lo que alcanzó a decir mientras no reconocía los rostros de aquellos hombres.

"Somos los mismos que mandamos al otro mundo a tu novia, y venimos a terminar de poner la basura en su lugar".

Los dos hombres se lanzaron a una velocidad vertiginosa, él no pudo evitar los primeros embates, solo recuerdos de aquella noche en que su amada moría salían a flote.

Estos seres de inmediato se transformaron en grotescos demonios, él lo recordó al verlos, eran vampiros y muy viejos, se les notaba en sus facciones, pero como hombres podían tomar la edad que quisieran.

Él seguía en forma humana, logró esquivar varios arañazos, uno de ellos alzó el vuelo y se abalanzó en contra de Ernesto, él viendo este acto sacó dentro de su pans un cuchillo de madera y se lo encajó en el mero pecho al incauto vampiro, pensando que sería fácil acabar con Ernesto de un solo embate. El vampiro cayó pesadamente, solo la sangre emanaba a chorros de esa herida, una tenue lluvia empezó a caer y lo despedía a su sueño eterno.

El otro vampiro solo miró con prudencia a Ernesto, que ya estaba completamente por la lluvia. Ernesto le dijo al vampiro con voz firme "hasta aquí llegaron sus crímenes, pagarán por el dolor causado a los inocentes".

El vampiro se echó a reír, como si eres un simple humano, y de puro milagro lograste matar a mi estúpido compañero. Ernesto mantenía su mirada penetrante. Y sonrió con sarcasmo diciendo, "con que crees que soy un simple mortal".

El vampiro se enfureció por la confianza de Ernesto y se abalanzó sobre de él, comenzó a golpearlo para ver cómo iba muriendo Ernesto, de un gran puñetazo dejó en el suelo a nuestro héroe. Pensando que lo había acabado, el vampiro se jactaba de haber matado tan fácilmente a su oponente.

"Deja de hablar tanto y pelea enserio" escuchó una voz detrás de él. Era la voz de Ernesto que apenas se incorporaba, El vampiro no salía de su asombro pues lo había golpeado tan fuertemente que ningún humano podía haberse levantado.

Ernesto se incorporó y se dirigió al vampiro en un andar torpe, con sangre en el rostro, la cual resbalaba sobre su cuerpo mojado. Dijo; "Cuando la luz de la luna asome su brillo, teme, por que será la ultima noche que vivas antes de que destroce tu alma" y al terminar de decir esto, la lluvia paro, el cielo empezó a despejarse para dejar ver una Luna Pálida y Azul.

En un grito, Ernesto se abalanzó dando golpes a tan tremenda criatura, más y más su velocidad iba creciendo, en la mente del vampiro no cabía la idea que este oponente suyo pudiera darle batalla, con una patada en el rostro que le conectó Ernesto al vampiro dejándolo tirado en el suelo de espaldas. Ernesto le dijo al vampiro "lo que has visto esta noche no ha sido nada" y mostrando su verdadera forma Ernesto se transformó en un enorme híbrido de lobo y hombre, con unos ojos de color amarillo, y pelaje de color blanco con negro.

Ernesto miró a su adversario en los suelos, dejó que se pusiese de pie, y arremetió con toda su fuerza, la pelea estaba reñida, solo se veía a dos criaturas grotescas golpeándose a más no poder y solo habría un ganador.

Hombrelobo

Ernesto recibió varios golpes que lo diezmaron, el vampiro se le acercó y le dijo, "¿no que este sería mi ultima noche?" Ernesto no dijo nada, solo pensó en su amada Carmen y se lanzó en una explosión de furia.

El vampiro nunca había visto a un Hombre Lobo como este, pues ya lo tenía al borde de la muerte y como es posible que volviera a levantarse para seguir luchando. Ernesto le aclaró que el pelearía y seguiría peleando mientras el Creador le diera fuerzas para vivir.

En un último esfuerzo, Ernesto con su hocico mordió el pecho del vampiro sacándole el corazón, ambos cayeron, parecía que todo había terminado. Como pudo se levantó Ernesto, ya era humano de nuevo, en el suelo se encontraba tirado un vampiro moribundo, solo lo miró y se fue a casa sin decir nada pues su venganza estaba concluida, más su trabajo en este mundo apenas comenzaba.