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La calle estaba desierta y no se avistaba a nadie caminando, ni siquiera un perro callejero. El sol ya se ocultaba. Fue entonces cuando de repente, una luz comenzó a verse de lejos. Ésta provenía de una camioneta, la cual era conducida por unos jóvenes que andaban celebrando su graduación de la universidad, dos hombres y tres mujeres

-Hey, ya llegamos a la mansión- Dijo Celia.

-¿Estará habitada?- Dijo su hermana Kate.

-¿No leíste la información en Internet? Está deshabitada desde 1856- Dijo su novio, Mike.

-¿Y por qué razón está deshabitada?- Le preguntó su novio.

-La verdad hay muchas teorías e hipótesis: La primera trata de que los primeros propietarios la abandonaron debido a falta de dinero y trabajo- Contestó-. La otra trata de que un asesino mató a toda la familia, ¡Incluso le abrió el estómago a la madre y sacó el bebé para matarlo!.

-Por favor amigo, no nos asustes, ¡eso no es real!- Dijo Diego-. Solo es una historia para hacer que los niños se porten bien, nada más.

-¿Pero qué tal si la historia es cierta?- Preguntó Sandra temblorosa.

-Oh, vamos. No creerás en eso, ¿o sí?- Dijo Diego-. Dejen de contar leyendas urbanas y ayúdenme a sacar el equipaje, luego hablaremos y contaremos historias.

Entonces, todos se olvidaron de lo dicho y cambiaron de tema.

-Vaya, si que es grande- Dijo Celia.

-¿Tendrá habitaciones en buen estado?- Preguntó Kate.

-Eso espero...

Luego de sacar el equipaje, el grupo de amigos entró a la mansión asombrados. Ésta yacía muy desordenada, por lo que los 5 se tomaron la molestia de ordenar un poco. Cuando terminaron, todos se dirigieron a la planta baja para hacer lo más esperado: contar historias de terror. Buscaron en sus celulares de éstas historias, hasta que Mike encontró una que le llamó la atención, ésta se denominaba "Mímico".

-Hey, miren que nombre tan peculiar tiene esta historia, ¿no creen?- Dijo Mike.

-Tienes razón- Dijo Kate.

-¿Mímico? ¿Qué clase de nombre es ese?- Preguntó Diego.

-No importa, léanla rápido, por favor- Dijo Sandra media asustada.

Entonces comenzaron. A medida que iban leyendo, a todos excepto a Diego se les helaba la piel imaginando que la historia fuera real y "Mímico" se les apareciera.

Una vez acabaron, todos tenían los pelos de punta. Entonces Celia dijo:

-Joder, gracias a ustedes no podré dormir- Mike y Kate rieron ante ese comentario, dejando su miedo de lado.

-Un minuto, ¿dónde está Diego?- Preguntó Sandra temblorosa.

Todos se quedaron callados por un breve lapso de tiempo. Pero de repente, unos gritos se oyeron, definitivamente eran de Diego.

-¡Diego!- Exclamaron.

Se dirigieron al lugar de proveniencia de los gritos, subiendo las escaleras y metiéndose a una habitación. Buscaron por todos los rincones de ésta, pero no hallaron nada. Al salir de ésta, Diego los sorprendió con un susto, el cual hizo saltar del suelo a todos e hizo reír a Diego.

-Eres un idiota, ¡¿por qué hiciste eso?!- Preguntó enojado Mike.

-¡Casi me da un paro cardíaco!- Exclamó Celia.

-Oh, vamos. Es una noche de terror, todos debemos asustarnos- Dijo con gracia.

Todos se calmaron y dejaron de mirar a Diego como a un idiota.

-Como sea, creo que ya es hora de que nos vayamos a acostar- Dijo Mike-. Vayamos a las habitaciones.

Todos eligieron una habitación para dormir de a dos y se ubicaron. Y en cuestión de unos minutos quedaron dormidos.

Pasadas unas horas, unas risas resonantes despertaron a todos. Aparentemente venían de la planta baja. Diego fue el primero en salir de su habitación, y luego Kate y Sandra vinieron detrás.

-¿Qué son esas risas? ¡Me tienen cansado!- Exclamó Diego.

-Parece que vienen de la planta baja, ¿los demás se han despertado?- Preguntó Kate.

-No lo creo- Dijo-. Propongo que vayamos a ver.

-¡Yo no bajaré!- Exclamó Sandra-. Yo me quedaré aquí por si... Por si Mike y Celia despiertan.

-Bien, no importa, quédate aquí- Dijo Kate.

Ambos bajaron dejando a Sandra. Al llegar encontraron unas huellas en el suelo marcadas con carbón o algo parecido. Diego vio una bufanda cerca de la chimenea, la tomó sin decir nada.

-Sea lo que sea, no es gracioso- Dijo Diego.

-Debe ser una broma, ya volvamos a dormir- Agregó Kate.

-Sí, seguro lo es...

Diego y Kate subieron las escaleras con el fin de llegar a la habitación, sin embargo, Sandra ya no estaba.

-¿Sandra no estaba aquí?- Preguntó Kate.

-Eso creí...

De repente se escucharon un par de pasos en las escaleras. Ambos voltearon y casi se infartan por lo visto: Una clase de Payaso en blanco y negro, vestido como mimo y sonriente. Éste se quedó estático mirándolos, pero ellos no aguantaron más y comenzaron a correr, dirigiéndose a la habitación de Mike y Celia.

-¡Chicos despierten!- Exclamó Diego-. ¿Chicos?- Dijo tomando a Mike y volteándolo.

Éstos poseían marcas de garras en sus cuellos y un desangrado enorme, yacían con una sonrisa "dibujada" con cortes en el rostro y sus párpados habían sido removidos. El mimo o lo que hubiera sido esa cosa estaba golpeando la puerta, mientras que Kate estaba apoyada contra ésta.

-No... No puedo creer que estén muertos- Dijo Diego lamentándose.

-¡Diego, piensa rápido! ¡No creo poder aguantar estos golpes por mucho tiempo!

Él miró a su alrededor y se percató de que su única salida era la ventana. Rápidamente se dirigió corriendo y saltó hacia afuera, agarrándose de la rama de un árbol para bajar con seguridad. Kate dudó un segundo pero enseguida siguió los pasos de su amigo y saltó por la ventana. Lamentablemente ésta falló al agarrarse de la rama y cayó al suelo rompiéndose una pierna.

-¡Kate!- Gritó Diego.

-E-estoy bien, no te preocupes...

-Tenemos que salir de aquí...

Enseguida Kate cambió de cara y se puso más pálida que la nieve.

-Diego, no te voltees...

-¿Q-qué?

-No lo hagas, s-sólo vámonos.

Pero no pudo aguantar y rápidamente se dio vuelta. El monstruo mimo yacía delante suyo.

-Kate, n-no digas nada, deja que yo me encargue...

Pero antes de que el chico dijera algo, el monstruo señaló con su dedo índice hacia la mano del joven. Éste miró y traía una bufanda blanca anteriormente encontrada. El monstruo dio un paso adelante y estiró su mano para que la regresaran. Diego sin dudarlo estiró su mano lentamente y se la entregó.

-¡¿Qué les hiciste a mis amigos?!- Preguntó enojado.

El mimo o lo que fuere comenzó a expresarse en señales de mímica. Esto no le agradó a Diego, el cual enojado tomó una rama del suelo y la rompió contra la cabeza del mimo. Éste cayó al suelo y el par de amigos creyeron por un segundo haberse deshecho de él. Pero de repente y sin explicación, Diego soltó una risa y sintió un dolor de estómago. Al darse cuenta, el mimo había encajado sus garras en su estómago.

Kate lo vio caer al suelo muerto y sin vida.

-¡Diego!- Gritó-. ¡¿Cuál es tu nombre, maldito bastardo?! ¡¿Qué quieres de nosotros?!- Le gritó enfurecida mientras lloraba.

-Me llamo Mímico- Dijo mientras hacía una pequeña reverencia.

Rápidamente se aproximó a la chica y trató de clavarle sus garras, Kate soltó un grito y, agarrando una rama gruesa, le proporcionó un fuerte golpe en la cabeza. El monstruo sólo rió y la empujó hacia un costado. Ella miró y tenía las garras del monstruo clavadas en su piel. Kate soltó un fuerte llanto, y con su último aliento le dio otro golpe. Ésta vez dejándolo en el suelo, parecía inconsciente.

Kate comenzó a correr como pudo, y rápidamente salió del bosque. Al salir miró hacia atrás, para confirmar si el monstruo aún la seguía, por suerte no era así.


-Esa noche Mímico escapó, pero me encargaré de encontrarlo y hacerlo pagar por mis amigos... Sus muertes no serán en vano- Dijo cerrando su puño-. Te buscaré donde sea y te eliminaré... Mímico...

Mímico
Mimic creepy
Sin título-1
Sin título-2
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