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Un día normal de vacaciones de invierno, decidí salir con unos amigos a ir de fiesta y celebrar otro año más juntos. Fue bastante divertido, tenía tiempo en que no pasaba un rato agradable con ellos.

Era ya tarde, de hecho ya era de madrugada cuando decidí regresar a casa, tome el camino de siempre a casa, no quedaba tan lejos así que decidí volver caminando. Todo el camino fue bastante tranquilo, la luz de la luna hacia un gran juego con el silencio, era algo que era de disfrutarse.

Justo en la esquina para llegar a casa algo llamo mi atención, no sabía que era exactamente… pero puedo decir que era una figura humanoide de gran altura, no sobre humana, pero más alta que yo sí; en el momento pensé que era el vagabundo que siempre pasaba en las noches a pedir comida ¿Pero qué haría a estas horas pidiendo comida? Ya todos deberían estar dormidos.

Amablemente me acerque:

“¿Disculpe? Si quiere alguna cobija o algún alimento puedo ayudarlo, mi casa está cerca.”

Seguí acercándome; hasta que estuve más cerca pude apreciar que era lo que tenía frente a mí, claro, no era ningún vagabundo…al principio pensé que veía a aquella criatura gracias a que había estado tomando y aquello me causaba alucinaciones, haciéndome creer que aquello que veía era real.

Era de aspecto pálido, salían varios cuernos de su pálida piel, encorvado como cualquier monstruo que puedas imaginar, piernas parecida a las patas de los perros, manos largas y grandes que terminaban en punta, delgado…casi en los huesos…quizá, lo que me hizo pensar en que era mi imaginación fue el aspecto de su cara, cara pálida, con una melena negra bastante larga y despeinada, unos orificios que suplantaban a los ojos y una boca bastante grande que escondía unos dientes sucios y afilados.

Enseguida saque mi celular para tomar una foto, pero el fondo salía demasiado oscuro, por lo cual no se le lograba ver, este se acercó a mí por lo cual me asuste y moví el celular, pensé que se abalanzaría hacia mí, cuando este se detuvo, vi mi oportunidad de correr a casa.

Entre de golpe a casa y fui a mi habitación para bañarme y después dormir, esa noche fue tranquila, un silencio total que hasta parecía extraño.

A la mañana siguiente conté lo sucedido, claro nadie me creyó nada, por lo cual asumí que había sido claramente mi imaginación. El día paso normal, como siempre. Hasta que la hora de tomar la siesta llego, me prepare para dormir como siempre, entre a mi cuarto, cerré la puerta, me acosté en mi cama e intente dormir. Entre el silencio de la noche, unos terrible golpeteos se escucharon fuera de mi ventana, no eran golpeteos a la ventana, si no, eran como pisadas, bastante pesadas.

Decidí no darle importancia, pero se volvieron cada vez más fuertes al pasar las noches.

Unas noches después, tuve que salir a comprar a la tienda, no era muy de noche, fui y regrese… sentía algo detrás de mí; hubiera deseado no haber volteado, esa cosa, estaba caminando a paso bastante rápido en dirección hacia mí, fue ahí cuando decidí correr lo más rápido que pude. Al llegar a la esquina para mi casa esa cosa logro rozarme con sus manos, pero no logro agarrarme, entre a casa y dejando todo en el suelo me senté y recargue en la puerta, era obvio que ya no era mi imaginación, era más que eso.

Pase la noche sin dormir sentado ahí deseando que no se escuchara nada, que no tocara a mi puerta aquella cosa, deseando no recordar su horrible aspecto y su horrorosa mano rosando mi espalda. Las siguientes noches fueron peores, sin poder conciliar el sueño rápidamente, tardando horas en dormir. Los golpeteos cesaron pero ahora había algo distinto, detrás mío, podía escuchar como sus garras se deslizaban por mi ventana, una y otra vez.

Ya estaba muy desesperado, ya no quería que aquello siguiera sucediéndome. Afectaba mi trabajo, mi noviazgo, mi vida entera. Desesperado acudí a aquellos brujos que hay en la ciudad, siendo alguien que no cree en esas cosas aun así acudí desesperado. El brujo teniendo ya la información que le brinde y sus teorías ya formuladas, me dijo en conclusión: “Algo está amarrado a usted.”

Al principio no había entendido el significado de esto, hasta que dijo:

“Algo tiene usted que hace que aquello permanezca a su lado.”

Me dio algunas cosas para evitarlo las cuales al llegar a casa dudoso de que sirvieran o no, las coloque en el mueble junto a mi cama.

Hubo varias noches en las que pude dormir tranquilo sin escuchar ningún ruido extraño, de caminar a casa de noche tranquilamente, hasta que volví a casa y aquellas cosas no estaban ahí, pensé que aquello no sucedía ya que el brujo me había metido la idea de que dejaría de suceder por las cosas que me había dado, pero esto volvió a empeorar, ya no eran pisadas, ni rasguños, si no, eran golpes en la ventana, cada vez más fuertes, cada vez más desesperados.

Fueron dos noches después que me di cuenta. Mientras me cambiaba en el baño frente al espejo, me di cuenta de algo anormal en mi espalda, algo que nunca había estado ahí. Una sola palabra marcada en mi espalda con grandes letras y justo en el centro y hasta arriba de mi espalda:

“Mío”