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Todas las mañanas, mi madre me prepara algo de comer, prepara mi ropa y mi desayuno. Luego de eso, estoy listo para un día más en la escuela. Mi padre nos abandonó antes de que yo naciera, no sé por qué, pero eso me dijo ella. Si en algún momento se lo preguntaba a mi madre, ella se molestaba mucho y no decía nada al respecto. Un día después de mucho insistir, ella me abofeteó en la cara, se disculpó y mientras lloraba le prometí que nunca más volvería a tocar el tema...

Ella nunca me deja salir con nadie, la única oportunidad que tengo de salir de mi hogar es con ella. Una vez me escapé para ir a la casa de un compañero, pero ella llamo a la policía y cuando al fin regrese, casi me rompe un brazo; ella dice que estaba preocupada. Cuando era más pequeño solíamos ver televisión durante la tarde y en la noche leíamos algo juntos; ella no tiene amigas y dice que yo soy lo único que le queda.

Una vez, un niño me lastimó la cabeza jugando fútbol. El golpe fue tan fuerte que me internaron en el hospital por cuatro días... Nunca más volví a ver a ese niño. Cuando le pregunte sobre el tema a mi madre, ella sólo me respondió “mami te ama”.

Dentro de mí, sabía que era otro de esos temas donde si insistía sólo saldría perjudicado.

En una ocasión me dejó completamente solo, ella siempre mencionaba que bajo ninguna circunstancia podía entrar al sótano, que un monstruo vivía allí abajo; y tampoco podía entrar a su habitación. Nunca mencionó que hubiera un monstruo en su habitación, así que me sentí más a gusto con la idea de entrar allí. Cuando al fin reuní el valor de entrar, noté su habitación no tenia nada de especial.

Entonces, ¿por qué no quería que yo entrara allí?

Estaba escondiendo algo, así que decidí buscar en todas partes hasta encontrar qué era lo que me estaba escondiendo. Muy asustado de que ella entrara, me apresuré en mi búsqueda.

Nada, no encontré nada, solamente un viejo álbum de fotografías muy bien resguardado bajo una pirámide de suéteres viejos. Cuando lo abrí, pude ver fotografías de papá y mamá juntos. Casi todas eran de cuando ellos eran muy jóvenes; nada extraño. Después de mucho buscar, mi corazón palpitaba más fuerte que nunca: sabía que ella entraría de un momento a otro.

Encontré una sola fotografía que era completamente diferente a las demás: mi padre o quien yo pensaba era mi padre y un niño en un parque de diversiones. ¿Quién era? Posiblemente algún familiar, pero algo me incomodó...

Esa misma noche, mi madre entró a mi habitación cubierta por la penumbra, y con un cinturón colgando de su mano. Se acercó, me dio un beso en la frente y me dijo “mami te quiere”. Se fue tan silenciosa como entró. Yo sabía perfectamente que algo me había delatado, aunque no sabía qué había demostrado que estuve allí.

Ahora tengo quince años. En una ocasión, salí sin el permiso de mi madre con mis amigos, mientras veíamos una película. El timbre sonó, era ella. Entró muy molesta hasta la sala y me sacó de allí; todos me veían, sus ojos eran burlones y temerosos. De camino a casa no le hablé porque estaba molesto.

Ella preguntó: "¿Los prefieres a ellos o a mi?". Le grité "¡A ELLOS!", y una lágrima bajó por su mejilla.

Esa noche me desperté encadenado en el sótano, y ella estaba parada enfrente mía.

- ¿Qué sucede? -Le pregunté. Ella me miró muy molesta, y mientras abría una caja llena de huesos. me dijo:

- Tu hermano también dejo de amarme.

Se alejó. Mientras yo gritaba por ayuda, ella subió las escaleras y cerró la puerta.