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Son las cuatro de la mañana, no concilio el sueño. Noto que hay algo en el pasillo que no para de moverse. Hace ruido y camina a su antojo por el resto de la casa.

Yo en mi habitación, solo pienso en que puede ser esa cosa que me hostiga por donde quiera que mueva, siento que está detrás de mí, me giro y no hay nadie, solo estoy yo en esa silla que compré en un mercadillo a mitad de precio. Me pongo de pie y salgo de la habitación, la sensación de abandono es enorme, me siento como si nunca hubiese estado en esa casa. Esta sensación dura tan solo unos segundos. Vuelvo en mí.

Oigo un ruido que proviene del final del pasillo, me giro y observo, solo se ve oscuridad. Me decido a volver a mi cuarto ya que allí me encuentro seguro, sin ningún temor. Me siento en la silla y enciendo el ordenador, mientras este arranca cojo un pitillo y lo pongo en mi boca, al encenderlo vuelvo a sentir esa sensación, pero esta vez más próxima a mí.

No le doy más importancia ya que no era la primera vez que me ocurría, pero aun así me giro y observo la puerta. La veo diferente a otras noches, como si no fuese la misma. Paranoias mías. Una vez encendido el ordenador navego un poco por Internet. A eso de la hora y media cuando pensaba que había pasado todo, que no era más que una corriente de aire la que hacía ruido, aprecio por el rabillo del ojo una especie de sombra que pasa por mi lado.

Me asusto, pero no me atrevo a mirar por miedo de encontrarme algo. A los pocos segundos miré y allí no había nada, pero volvía a sentir esa sensación de mierda que me hacía quedarme postrado en la silla. Volví a encender un cigarro, cada vez quedaba menos tabaco, pero eso no me preocupaba tanto como lo que había en mi casa. Seguí a lo mío sin darle más importancia, pero fue cuando lo oí de nuevo al otro lado de la puerta, esta vez era como una especie de susurro que provenía del pasillo. Me puse tan nervioso que se me cayó el cigarro en la pierna y me quemé. Puto vicio. Pensé en dejar de fumar y en que estaba sugestionado por todas esas películas de terror barato que había visto por la tele.

Volvió a sonar, pero esta vez se escuchaba con más claridad, como si lo que fuese esa cosa estuviese más cerca. La luz de mi cuarto tintineaba un poco, como si fuese a ver un apagón en ese momento. Valla tela, lo que faltaba. Paró de momento, me tranquilicé un poco y me dije a mí mismo que eso no era posible, que los fantasmas no existían, pero en lo más profundo de mi subconsciente sabía que esa cosa que caminaba por mi casa era real, que no eran paranoias mías. Esperé unos minutos y no se oyó nada más. Me giré hacia la ventana y se veía amanecer, así que apague el PC y me dispuse a acostarme.

Ya era tarde, casi las seis de la mañana, decidí acostarme a pesar de todo lo que había pasado anteriormente. Me auto convencí de que si nunca había pasado nada ese día no sería diferente, además, se oía el cantar de los pájaros, me tumbé en la cama y a eso del cuarto de hora me dormí. Cuando desperté eran las tres y media de la tarde, había perdido medio día durmiendo pero eso tampoco me importó demasiado ya que no tenía nada mejor que hacer. El resto del día transcurrió con normalidad, sin ruidos extraños ni sombras que me acecharan, así que no le di más importancia a lo ocurrido.

Son las doce de la noche y todo seguía igual, estoy tumbado en la cama dándole vueltas a los acontecimientos acaecidos la noche anterior, no saco nada en claro, tenía miedo de comentarlo con mi familia ya que pensarían que estaba loco, que tomaba drogas o algo por el estilo, decidí que esa no era una opción, así que me quedé sentado en la silla esperando a ver si esa noche volvía a ocurrir lo mismo. Estuve esperando hasta las tres y pico largas pero no pasó nada, ni susurros, ni voces ni nada por el estilo, así que esa noche pude dormir con total normalidad.

Me desperté algo más temprano que el día anterior, pero tenía una sensación de cansancio tremendo, como si no hubiese dormido nada en toda la noche. Que cojones me pasa. De repente, me vinieron imágenes a la cabeza, era como un sueño, aunque yo estaba seguro de que estaba despierto. Me encontraba en mi habitación, de pie frente a la puerta, pero esta era diferente, un escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba abajo, entonces me di cuenta de que esa puerta era la misma que creí ver la otra noche.

Me quedé paralizado, no sabía que hacer, me dispuse a salir de aquel cuarto pero algo no me dejaba alcanzar el picaporte, era como si estuviesen agarrándome para que no saliese al pasillo. Al final lo conseguí, pude salir del cuarto, solo tuve que abrir la puerta para darme cuenta de que algo iba mal. Estaba en mi casa pero todo era distinto, las paredes estaban empapeladas con un estampado de flores bastante deprimente, había fotos en los pasillos de gente a la que yo no conocía de nada, era como si hubiese retrocedido en el tiempo, como si esa no fuese mi casa, en ese momento no sabía donde estaba.

Era frustrante. Me dirigí al salón, a la altura de la cocina resbale, miré al suelo y había un rastro de sangre que llegaba desde la misma hasta el salón, me asomé y observé un charco de sangre en el centro. No podía creer lo que estaba viendo, así que me pellizqué el brazo para ver si despertaba de aquella pesadilla, como era de esperar no pasó nada, así que continué con cuidado hasta el salón para no volver a resbalar.

No entraba en mi cabeza lo que estaba viendo, estaba muerto de miedo, dos lágrimas caían por mis mejillas de la misma impotencia que sentía al no saber lo que coño estaba pasando, me temblaban las piernas y el corazón me latía a mil por hora, pero conseguí llegar a la puerta. Me apoye en el quicio con cuidado y me asomé despacio, para mi sorpresa allí no había nada, salvo otro charco de sangre junto a un sofá que parecía sacado de un contenedor. No tenía ni idea de lo que estaba pasando, entré en la sala y me acerque con precaución. Junto al charco había un viejo cuchillo oxidado con la empuñadura agarrada con cinta adhesiva.

Me dispuse a agarrarlo cuando volvió a sobrecogerme esa sensación, la misma que la otra noche se apoderó de mí. Me quedé paralizado al escuchar unos pasos tras de mí, me di la vuelta y allí, como de costumbre no había nada. Me estaba volviendo loco, no sabía que hacer, de repente sentí como algo se alzaba a mis espaldas, con un movimiento rápido me giré y observé como una figura negra acercaba su mano hacia mi brazo, no podía moverme, en ese momento lo único que se me pasó por la cabeza era cerrar los ojos e intentar no cagarme encima.

Fue cuando me tocó, me agarro del antebrazo y me susurro unas palabras que no llegué a comprender. Me desboroné cual castillo de naipes hacia el suelo, no recuerdo más de lo sucedido, solo que desperté en mi cama con un gran malestar, me dolía todo, no podía explicar lo sucedido. Di un salto de la cama y salí de mi cuarto, recorrí mi casa pero todo era normal, no lo comprendía, así que volví a mi habitación, miré la hora pero no había pasado ni una hora desde que me desperté.

Ese día no salí de mi cuarto para nada, ni siquiera comí. Mi madre preocupada me pregunto que me pasaba, no supe contestarle, que debía hacer, contarle la verdad, imposible, pensaría que estaba loco, así que inventé una excusa barata para que me dejase en paz. Ese día no me moví de la cama, sólo podía pensar en aquella visión que había tenido por la tarde y en por que me estaba ocurriendo a mi.

Vuelve a ser de noche, otro día más que no levanto cabeza, que no hago nada de provecho con mi vida, pero me da lo mismo, no puedo dejar de darle vueltas a lo sucedido, ¿qué era esa sombra, porque me acechaba, que quería de mi? Sonó un golpe en la puerta, estaba pasando otra vez, pero esta vez era distinto, no noté nada, me extrañó, ¿me estaré volviendo loco de verdad? Ya no se que pensar, esta mierda esta acabando conmigo.

Me levanté y agarré un cigarro, lo prendí y me dispuse a salir al pasillo, cuando salí allí no había nada, solo se oía la tele del salón con el volumen casi quitado, me dirigí hacia allí pero no había nadie, me resultó bastante extraño el no encontrar a mi padre tumbado en el sofá como llevaba haciendo desde que tengo uso de razón, apagué la tele y escuché un ruido que provenía del dormitorio de mis padres, raudo me dirigí hacia su cuarto para comprobar que estaban bien, cuando llegue no había nadie, fui al cuarto de mi hermano pero el tampoco se encontraba allí. ¿Qué esta pasando aquí, donde coño está mi familia? Estaba desesperado, de nuevo esa sensación me abordó, en lo único que pensé fue en ponerme a salvo, así que corrí hacia mi cuarto y me encerré dando un portazo.

Estaba acelerado, no se que ocurre, lo único que rondaba mi cabeza era el si mi familia estaría bien, apoyado sobre el armario me percaté de que el ordenador estaba encendido, no recuerdo haberlo puesto en marcha, fui a apagarlo y allí estaba, sobre la silla, el asqueroso cuchillo que vi en aquel salón deprimente de mi visión, a pesar del miedo que tenía algo me empujaba a agarrarlo contra mi voluntad, pero a pesar de todo sentía que debía cogerlo. Un escalofrío recorre de nuevo mi espalda, pero esta vez era más intenso, a mi lado, la figura que estaba en mi visión, me siento bastante bien, no me asusta, siento una paz que a mi mismo me sorprende, no entiendo que pasa, tengo el cuchillo en la mano, todo se vuelve gris, taciturno, plomizo, lúgubre, NEGRO.

Me siento bien, oigo a mi familia en el salón, me acerco a ver que ocurre y allí están todos, sentados en la mesa riendo y charlando, ajenos a todo lo que me está ocurriendo, están felices, en paz.

De repente, noto un dolor muy fuerte en el pecho y en abdomen, un frío estremecedor recorre mi cuerpo, a mi lado de nuevo esa figura, vuelvo a sentir esa sensación, bajo la vista para comprobar el porque de ese dolor, pero no tengo nada, estoy bien.

Alzo de nuevo la vista y allí estaban todos, degollados sobre la mesa con todo el cuerpo lleno de puñaladas ¡que está pasando! Grito al aire con desesperación sin saber lo que a ocurrido, ¿Cómo he podido hacer algo así? No es posible, como he sido capaz de semejante aberración, noto mi mano húmeda, mojada, la miro y esta llena de sangre, con ese cuchillo agarrado con fuerza, goteando la sangre de todos mis seres queridos sobre mis ropas y mis zapatos, atemorizado huyo hacia mi habitación, y allí está sobre la cama, aquella presencia que me acechaba por la noche, aquella sombra se había hecho corpórea tomando forma de mujer, era bastante joven, una chica hermosa que era la responsable de la muerte de mi familia, su mirada me cautivó, no podía apartar mi vista de ella, se puso de pie y se acercó a mí.

Cuando estaba a punto de tocarme se desvaneció, la estancia se volvió oscura y solo se podía apreciar mi cama en la penumbra de aquel lugar.

Vuelvo a sentir frío, me sentía húmedo, mojado, baje la vista y estaba empapado en sangre, tenía varias puñaladas en el tórax, no daba crédito, esto no es más que una puta pesadilla, me acerqué a la cama y entonces me vi, no podía creer lo que estaba pasando, me veía a mi mismo sobre el colchón, apuñalado, desangrado, MUERTO.

Oí unos pasos que se dirigían hacia mí por la espalda, no podía girarme, sólo podía mirar mi cadáver sobre la cama, no estaba preparado para morir, aún tenía muchas cosas que hacer en la vida…

De pronto una mano me agarró del hombro y la oscuridad se apoderó de mí.