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Hoy tengo miedo, mucho miedo, hace una semana que tengo esta idea en mi cabeza que no logro arrancar.Se preguntaran de que se trata.Bueno, esta es mi historia.

Siempre me paso lo mismo, cada vez que lo deseo, no se como, pero no puedo evitarlo. Siempre que pienso en alguien o en algo termina irremediablemente sucediendo. Nunca sabré porque, pero así ocurre.

Aun recuerdo la primera vez que note este don, este maldito don. No podía sacarme esta idea de la cabeza, no podía, pensaba en ella a cada momento, cada día, todos los días. Cada deseo no tarda en cumplirse. Cada pensamiento se hacia realidad. Una semana basta, solo una, siempre igual.

Esa primera vez fue ella, Natalia, no se porque pensé en ella si hacia mas de cuatro años que no tenia noticias suyas, pero así sucedió.

La veía tan nítidamente en mi cabeza que a veces creía que estaba allí, junto a ella, era tan real, tan increíblemente real que me daba escalofríos.

La veía, nadando, sola, cuando de repente comenzaba a gritar y nadie acudía en su ayuda. Se ahogaba, se ahogaba y yo no podía hacer nada, absolutamente nada. Así cada día, durante seis días, al séptimo día recibí un llamado que me paralizo. Era Sonia, la hermana menor de Natalia, la cual entre llantos y sollozos me daba la noticia, esa terrible noticia que sin haberla escuchado ya la sabia, Natalia había muerto, ahogada, en un lago ubicado a las afueras de la ciudad. No podía creerlo, tan igual, tan exacto a mis ideas, a mis pensamientos, aquella vez no le di demasiada importancia, -las casualidades existen, me dije-, y continué con mi vida. Una semana mas tarde no seguiría pensando así.

Recibí el llamado de un amigo, Juan, quien me decía que pasaría unos días en la casa de sus padres los cuales viven a unos cuatrocientos kilómetros de aquí. Al instante de colgar el teléfono lo vi, viajando, en su auto, por la ruta, de vuelta hacia la ciudad en donde tendría un accidente. No deje de pensar en ello un solo instante de los seis días que le siguieron a ese llamado.

Al séptimo día la recibí, esa noticia que comenzaría a engendrar mi locura. Juan, mi amigo, había perdido las dos piernas luego del accidente tal como en mi cabeza una semana atrás.

Tres años han pasado desde la muerte de Natalia y los hechos se han ido repitiendo uno tras otro sin parar, a veces pasan meses sin que ningún extraño pensamiento de vueltas en mi cabeza, pero siempre vuelven, siempre, no lo puedo evitar, no he encontrado la forma, la manera de pararlos, cada pensamiento se hace realidad, una semana basta, solo una, siempre igual. Hoy tiemblo de miedo, es el sexto día de mi mas reciente pensamiento que por mas que quiera no logro arrancarlo de mi cabeza. No puedo evitarlo, como todos los anteriores no puedo evitarlo, tengo miedo, mucho miedo. Hoy, hace seis días que comencé a pensar en mi muerte.