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Mary, una niña atormentada, que fue corrompida por el dolor mismo disfrazado de la inocencia de un niño.

La historia va así…

Una niña de 5 años, en una familia con muy buenos recursos económicos. Esta pequeña era ignorada por sus propios padres, quienes estaban demasiado ocupados en sus empleos para atenderla, debido a esto Mary siempre fue una niña solitaria, los propios padres trataron de sobornar a los niños para que fueran amigos de ella, pero nadie aceptó.

La razón de esto es que esa niña siempre hablaba sola, conversaba con alguien que los otros niños no podían ver y por esto nadie quería acercarse a ella. Un día la maestra de la pequeña decidió hablar con ella. 

-Hola, Mary-saludó con una gentil sonrisa.

-Hola, Maestra Rose-respondió la pequeña con su voz seria de siempre.

-Dime, cuando te sientas aquí en el recreo, ¿con quién hablas?

-Jack. Hablo con Jack. Él es mi mejor amigo-dijo con una sonrisa.

-Pero, yo no puedo verlo, ¿tiene tu edad?

-Sí, pero… siempre está triste y no sé cómo ayudarlo.

La maestra se arrodilló a la estatura de la niña.

-¿Puedes preguntarle por qué yo no lo puedo ver?- Mary volteó a ver a un lugar vacío e hizo la pregunta. Después de quedarse un minuto mirando ahí, regresó la mirada a Rose.

-Jack dice que yo soy la elegida, que solo yo puedo sentir su dolor y que yo soy la conexión entre este mundo y el suyo- dijo tranquilamente la pequeña. 

La maestra se sorprendió al escuchar eso pero recuperó su postura y sonrió.

-Pregúntale: “¿soy la elegida para qué?”-

-Sí, maestra Rose- La pequeña hizo la pregunta y se quedó en silencio por 5 minutos, después empezó a llorar, empujó a la Maestra Rose y salió corriendo de ahí.

Rose quedó impresionada al ver el comportamiento de Mary, pasó de estar tranquila a entrar en pánico. Obviamente Jack le había dicho algo que la corrompió. Los padres recogieron a la niña temprano y la llevaron a casa. La maestra Rose les recomendó a los padres llevar a Mary a un psicólogo, pero éstos le respondieron que su hija no estaba loca y que no había necesidad de llevarla a ese lugar. 

Mary, en su habitación, ya estaba tranquila y acostada en su cama, la pequeña volteó a ver a lado suyo y vio a Jack acostado con ella, siempre con su aura negra que lo rodeaba y un montón de cabello que cubría sus ojos:

-Jack, no puedo hacerlo. No puedo ayudarte a hacer eso por más que seas mi amigo.- Jack sonrió y una lágrima resbaló por su cachete.

-Tienes que hacerlo, todos deben sentir lo que nosotros sentimos. Así todos nos comprenderán.

-Pero si lo hago, ya no seré la misma, tú me lo dijiste- dice Mary con una triste voz.

-Lo sé, pero ya verás, cuando todos sientan el dolor y el sufrimiento que nosotros enfrentamos cada día, nos liberaremos y al fin podremos ser felices, tú y yo. Entre más nos alimentemos del dolor de los demás, estaremos más cercas de ser libres

La niña se quedó pensando un momento y empezó a sentir una gran depresión, sintió odio hacia sus padres que hasta se les olvidaba el nombre de su propia hija. Mary dio un suspiro y volteó a ver a Jack

-Ti…Tienes razón, todos merecen sufrir, solo tú y yo debemos ser felices, nadie más puede ser feliz- Jack volvió a sonreír y abrazó a Mary.

-Solo te dolerá un poco, pero una vez que lo haga estaremos unidos por siempre y para siempre y nuestro único alimento será el sufrimiento de los demás.

El aura oscura rodeó a Mary por completo, haciendo que ésta apretara los puños mientras sentía un ardor horrible en la mitad de su cara. Comenzó a gritar pero no llamó la atención de nadie ni siquiera de los sirvientes de la gran mansión. Después de unos minutos, unas heridas comenzaron a brotar de los brazos y piernas de la pequeña.

Temblorosa, con miedo y confiando en Jack, Mary trataba de aguantar el dolor que sentía en todo su cuerpo y más en la mitad de su rostro que era el que absorbía la desesperación, tristeza, soledad, dolor y miedo del chico. Mary abrió los ojos súbitamente y se fue a fijar en su espejo qué le había pasado a su rostro, y miró que una mitad estaba intacta y la otra mitad estaba totalmente desfigurada. Jack llegó detrás de ella y la envolvió con sus brazos. En su mano derecha traía una máscara partida a la mitad que era la sonrisa de un payaso llorando.

-Tranquila…-le puso lentamente la máscara en la mitad desfigurada- Esto ocultará el tormento que hay en la mitad de tu rostro, así la gente confiará en ti y te acogerán en sus hogares. Pase lo que pase recuerda que ahora todo el mundo es nuestro enemigo y que ellos no merecen ser felices porque no saben lo dura que es la vida.- Jack abrazó a Mary y ésta sonrió. 

-Sí, Jack, ahora solo somos tú y yo, nadie más podrá hacernos daño, nunca más…

La pequeña salió de su habitación, bajó las gigantes escaleras y se fue de su casa. Ella había decidido quién sería su primera víctima y era una de las personas que más se preocupaba de ella.

La maestra Rose. 

Se escabulló silenciosamente hasta la casa de la joven, tocó la puerta tímidamente, Rose abrió la puerta y vio a la pequeña con todas las heridas, llorando y suplicando por ayuda. La joven cargó a la niña en sus brazos y la metió en su casa, después la arropó en su cama y la trató de tranquilizar.

-¿Quién te hizo esto Mary?-dijo preocupada Rose.

-Mis… padres… tuvieron una pelea. Traté de defender a mamá y ellos… ellos…-comienza a llorar de nuevo- tomaron un cuchillo de la cocina y me empezaron a lastimar, incluyendo mi rostro…

-Oh, tranquila, Mary, déjame ver qué tan graves son las heridas de tu cara- acercó sus manos a la máscara de Mary, se la quitó, puso sus manos en su rostro y empezó a llorar- ¡DIOS! ¡¿QUÉ ES ESO?!

-Es el tormento que yo siento cada día, junto con Jack, ahora lo sientes y no serás capaz de aguantarlo.- Rose por fin pudo ver a Jack, lo que significó que en ese instante Jack podría hablarle y atormentarla.

-¿Qué se siente? ¿Eh? ¿Nada bien, verdad?-dijo Jack con una sonrisa en el rostro. La maestra entró en pánico y fue al sótano de su casa para sacar un arma que tenía guardada y suicidarse.

La alegría que una vez sintió esta joven fue absorbida por ambos chicos y habían capturado un pedazo de felicidad para poder liberarse, pero esto no les será suficiente. La mitad del rostro de Mary, no se puede describir. Es algo horroroso, algo inexplicable que hace que entres en pánico y al final acabes con tu vida. Unos dicen que es el dolor de Jack, que aún no se sabe por qué estaba tan atormentado y adolorido.

Otros dicen que es la desesperación de toda la gente y que ésta te corrompe con tanta brutalidad que deseas no seguir viviendo. Así que, si alguna vez a una niña sospechosa tocando tu puerta en busca de que la ayudes, huye inmediatamente y pase lo que pase no mires la mitad de su rostro desfigurado, si haces esto toda tu vida cambiará en un segundo y serás un grano de arena en la gran cuota que Mary y Jack quieren llenar.


Autor: Keila-Chan

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