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Mitch Walker, fue un niño como cualquiera, pues era sencillo y simpático, así fue hasta parte de su adolescencia , vivía con sus padres en Newark, Nueva Jersey, siendo hijo único pues su hermano una horas después de nacer, murió por inasistencia médica. Sin embargo, el tenia notas perfectas de lo cual sus padres se sentían orgullosos, en general, él era un joven admirable. Sin ninguna preocupación o miedo… 6 de Agosto 2005.

Mitch estudiaba en la primaria Newark Charter cuando tenía 10 años de edad, regresaba de clases directamente a casa. Al llegar, y abrir la puerta miro a sus padres y a su abuela Mary Walker de pie, como si lo esperaran para decirle algo de suma importancia, con entusiasmo dejo caer su mochila, corrió hacia su abuela y la abrazo, su abuela correspondió y le dijo.- ¿Cómo te fue en el colegio? Dicho esto, abrió su mano derecha mostrando un reloj dorado y brillante, era un reloj de bolsillo de números romanos. Mitch, dejo pasar la pregunta y miro el reloj, pues el brillo le había llamado la atención. Su abuela le entrego el reloj, y con delicadeza cerro la mano del pequeño, con una voz cálida dijo .- Mi niño, cuida mucho este reloj, ha permanecido en la familia durante décadas, generación tras generación. Ahora es tu turno mi pequeño Mitch.. Con esto termino, sus padres miraron el reloj así que acudieron a llamar a la abuela, para discutir sobre que no estaban de acuerdo con que le diese el reloj a un pequeño de tan solo 10 años. Además, corría un riesgo, pues se suponía que el reloj estaba rodeado de ‘Mala suerte’ O eso se creía la familia, pues al otorgar ese objeto a varios miembros de la familia, habían ocurrido tragedias. Sin duda la abuela se negó, pues sabía que su nieto, a pesar de ser pequeño podría controlarlo y no se dejaría llevar por supersticiones estúpidas. Lo cual a idea suya, era importante saber que todo eso es mentira. Minutos después, la abuela se acercó a la salida, sonríe para Mitch y dijo.- ¡Feliz Cumpleaños! Sin más, cerró la puerta y se fue del lugar.

Mitch miro a su abuela irse, mientras se sentaba sobre la acastañada alfombra de la sala principal mirando maravillado el hermosos regalo que le había dado su abuela, pues se sentía bien el saber que de varios primos que tenia se lo había dado a él. Su madre, Giselle Robinson se acercó a él, algo angustiada por el reloj, aunque ella no sabía completamente la historia de este, se sentía preocupada, se arrodillo frente a Mitch, le sonrió y gentilmente dijo.- Hijo, cariño… Feliz cumpleaños Mientras decía esto lo abrazaba fuerte, al mismo tiempo que su padre Jack Walker también se acercó para abrazarlos a ambos. Mitch respondió .-Gracias padres… Luego, noto lagrimas recorrer la mejilla de su madre, acerco su mano y con su dedo índice seco la lagrima, pregunto con inocencia.-Madre, ¿Por qué lloras? Ella solamente respondió.-Felicidad, es felicidad por ver que estas creciendo, y que ahora tienes 10 años...


Después del regalo de su abuela, todo en la vida de Mitch había transcurrido normalmente como siempre lo hacía años atrás, con algunos problemas que se le presentaban día tras día pero siempre lograba solucionarlos de alguna manera. Hasta la mañana del 15 de Febrero del año 2007, por la mañana marcando en el reloj de Newark las 9:43 a.m.

.-Mitch, iremos a Elizabeth. Son cuestiones de trabajo. Dijo su padre. Los tres quedaron en completo silencio por un par de segundos que se sentían pesados por el ambiente. Mitch algo decepcionado por la noticia mencionada anteriormente, se dignó a contestar.- ¿Por cuánto tiempo estarán fuera de casa? ¿Quién estará a cargo de mí si ambos se irán? Su padre contesto.- Tu abuela se quedara contigo durante el transcurso de 2 o 4 días, no te preocupes. Estaremos en casa juntos pronto. Con esto se despidió después de despeinarle un poco el cabello con su alargada mano. Mitch miro a su madre con los ojos cristalizados.- ¡No tarden! .Su madre lo abrazo y tratando de sostenerse al llanto de su hijo, Dijo.- No lo haremos, adiós cariño. Movió el cabello del rostro de Mitch y le beso para luego acompañar a su marido al auto. Corrió a la puerta, para solamente mirar cómo se alejaba el auto, cerró la puerta dejándose caer mientras resbalaba tras la puerta, se limpió las lágrimas pensando: ‘’Ellos van a volver, solamente irán a Elizabeth por una situación laboral, además…No queda demasiado lejos de aquí. Es la ciudad vecina…’’ De tanto pensar, sin darse cuenta el tiempo había pasado demasiado rápido, lo despertó, por decirlo de alguna manera el sonido del teléfono de su casa. Se puso de pie y tomo el teléfono.- ¿Hola? ¿Quién habla?... Su tono de voz cambio al escuchar la voz de alguien conocido, quien era esa persona, era su abuela Mary, quien había llamado para decirle que no podría ir ese día pues se le había presentado un problema camino a casa, por lo que deberá esperar al día Siguiente.- No te preocupes abuela, No hay problema, hasta mañana… Sin más, termino la llamada y coloco el teléfono en su lugar.

19 de Febrero 2007

Mitch y su abuela esperaban la llegada de sus padres en el aeropuerto. Habían acordado llegar a las 2:00 de la tarde, Mary miro el reloj gigantesco en el centro de la sala de espera del aeropuerto.- 15 minutos de retraso… Fue lo único que dijo su abuela durante un largo tiempo de silencio. Era estresante, escuchar las voces de demasiadas personas en un mismo lugar, los nervios de Mitch se alteraban un poco, la preocupación y el estrés se mezclaban, para calmarse se sentó por un momento, mirando hacia la puerta donde deberían pasar sus padres con sus enormes maletas. Pasaba el tiempo y no había noticias de ellos, de hecho, no había noticias en general del vuelo No.521. De pronto el televisor se encendió y todos quedaron en silencio mirándolo, Mitch extrañado de igual manera lo miro, era un noticiero en el que se estaba dando una noticia sobre un accidente aéreo, sin más se trataba del vuelo No.521: ‘’Se acaba de dar una terrible tragedia, el motor del avión dejo de funcionar a varios de kilómetros de Newark, cayeron a una velocidad increíble, se sabe que 301 personas murieron en el accidente y 54 tenían lesiones graves…’’ Mitch se preocupó aún más por lo que decidió llamar al celular de su madre… Escuchaba el tono de llamada, no contesto nadie, volvió a intentarlo y esta vez, fue contestado, realmente era una voz grave, al parecer era de un hombre.- ¡Hola! ¡Padre! Pregunto con su voz entre cortada, el hombre dijo.- Disculpe, ¿Quién es usted? ¿Cuál es su nombre? Necesito que me diga el nombre de su padre, Mitch contesto de manera rápida, contesto cada pregunta que le había hecho el señor de la llamada. El hombre termino la llamada conservando el número del celular de Mitch para llamarle después. Su abuela se acercó, coloco su mano derecha sobre el hombro del joven.- Tranquilo, ellos estarán bien. Tus padres son muy fuertes, estarán contigo siempre. Mitch a pesar de tener la preocupación de sus padres, saber si ellos están bien era agobiadora. Pero las palabras de su abuela no tranquilizaron un poco. Levanto la mirada hacia su abuela, le sonrió con la misma calma de siempre, Mitch también lo hizo, aunque no fuese verdaderamente una sonrisa real, sonrió para que su abuela no se preocupara más, él sabía que por más optimista que ella sea, por dentro también estaba sufriendo, realmente le dolía, el pensar que su hijo y su esposa hubiesen muerto.

1 hora más tarde les comunicaron que los señores Walker estaban con vida. Les dijeron el nombre del hospital en el que estaban siendo atendidos ‘’University Hospital’’ era el nombre de aquel edificio. Mitch le dijo a su abuela sobre la noticia, ambos se alegraron. Su abuela se puso de pie de la silla, salió de la cocina y tomo las llaves de su auto.- Ven, iremos a verlos. Mitch la miro por un momento, en su rostro se dibujó una sonrisa.- ¡Claro! Fue lo único que respondió. Subieron al auto y se dirigieron camino al hospital, puesto al accidente ocurrido, las calles no estaban tan pobladas pues muchos eran familiares de las personas que desafortunadamente habían muerto, por lo que lo único que deseaban escuchar era que estaban bien. Luego de un largo rato de conducir llegaron al hospital, ambos bajaron y entraron. Cuando Mitch entro, un señor lo observo mientras sacaba de su bolsillo un celular, el celular que pertenecía a la madre del chico que recientemente había entrado, se le acerco y pregunto.- ¿Su nombre es Mitch? ¿Es este joven? Mitch miro la pantalla del celular, en el que se encontraba una fotografía donde aparecía el.- Si, soy yo. ¿Usted es…? ¡El señor con el que hable a pocos minutos del accidente! El hombre sin decir una palabra más, le entrego el celular y salió del hospital. Su abuela le hizo señas a Mitch para que pasara a ver a sus padres, Mitch camino hacia ella y ambos entraron a la habitación de Recuperación, en donde se encontraba su padre.- ¡Padre! Grito al verlo despierto.- ¿Cómo te sientes?... sonrió al ver a su padre estaba bien.- ¿Y mi madre? ¿Dónde se encuentra? ¿En qué habitación? Su abuela pregunto a una de las enfermeras que se encontraban con ellos.-Disculpe, señorita. ¿Dónde podemos encontrar la habitación de Giselle Robinson? La enfermera salió un momento para preguntar al doctor, unos minutos después volvió, Mitch se encontraba conversando con su padre.- Señora, ¿Me permite un momento? Debo comunicarle algo. Ambas mujeres salieron de esa habitación.- Lamento… tenerle que decir esto pero, la señora Giselle Robinson, Murió hace 19 minutos. La mayor, Mary Walker, comenzó a soltar lágrimas de sus ojos, a 5 minutos de que le dijeran la aparatosa noticia, entro nuevamente a la habitación para llamar a Mitch, y darle la noticia, pues si lo hacia donde su padre podría alterarse.- ¡Mitch! Lo llamo y camino a un lado de la puerta, nuevamente, limpio sus lágrimas para no preocuparlo de más. Mitch salió de la habitación y pregunto.- ¿Qué sucede abuela? Se resistió al llanto, miro a su nieto a los ojos .- Mitch, mi niño, tu eres un joven fuerte ¿Lo sabias? Se preocupó un poco por eso, decidió preguntar.- Abuela, ¿A qué viene esta pregunta? ¿Qué pasa? Comenzaron brotar un par de lágrimas suavemente de los ojos de ella.- Tienes que ser fuerte… Tu- Interrumpida por el grito de una enfermera llamando al doctor, venia de la habitación de su padre. Un escalofrió recorrió el cuerpo de Mitch. Imágenes terribles comenzaron a pasar por su mente por los gritos que escuchaba salir de la habitación. Su cuerpo se sentía pesado como para dar un paso, sentía que el miedo lograba apoderarse de él. Miro a su abuela llorar en llanto abierto, cubriendo su rostro con sus manos. Un doctor corrió a la habitación haciendo de un lado a Mitch, una enfermera se acercó y cerró la puerta. Mitch no sabía qué hacer, su abuela estaba llorando, no sabía que pasaba dentro de la habitación, no sabía dónde se encontraba su madre, trato de pensar algo para tranquilizar a su abuela, no quería verla de esa manera tan desgarradora…

Decidió tomar asiento, cerró con fuerza su mano, sentía que su vida en tan solo un abrir y cerrar de ojos se derrumbaba, de tanto pensar, y dar vueltas a sus problemas, sin darse cuenta se había quedado completamente dormido. Su celular comenzó a sonar, despertó, miro a su alrededor.- ¿Dónde estoy? Pregunto, nadie había contestado. Tallo ambos ojos con sus manos y miro nuevamente, estaba acostado en su cama, dentro de su habitación. Comenzó a llorar, pero a la vez sostenía una sonrisa. Pues todo eso había sido una pesadilla. Se levantó de su cama y corrió a la habitación de sus padres, abrió la puerta, estaba por llamarlos pero no había absolutamente nadie, la cama estaba hecha. Bajo las escaleras con un paso rápido, busco en todas las habitaciones de la casa, y al parecer estaba solo. Comenzó a preocuparse, hasta que recordó que sus padres habían ido a Elizabeth, su abuela no estaba porque había tenido un problema para llegar a casa, estaba por volver a la cama, hasta que algo en su cabeza le hizo mirar la ropa que tenía en ese momento. Era lo mismo que vestía en el supuesto ‘sueño’ Eso lo altero un poco. Regreso a su habitación, se sentó sobre una silla, miro hacia fuera de su ventana, y se rompió por completo, comenzó a llorar.

25 Septiembre 2009– 7:38 a.m.

Mitch se encontraba sentado mirando hacia fuera, su abuela a una distancia de él, observándolo desde la sala de estar. Mitch sintió la mirada de alguien y se giró, miro a su abuela mirándolo.- ¿Qué sucede abuela?, Sin más su abuela contesto acercándose un poco hacia el.- Mitch, últimamente te he visto muy triste, ya han pasado 2 años, sé que es muy difícil dejar pasar ‘eso’ pero, te está afectando mucho en tus estudios y en tu persona. ¡Ya se! Te preparare tu comida favorita, ya vuelvo. Así su abuela se adentró nuevamente en la cocina. Mitch sonrió un poco y miro hacia afuera nuevamente, imaginaba como hubiese sido su vida si su padres no hubiesen muerto hace 2 años, metió su mano izquierda en el bolsillo de su chaqueta y saco en el reloj que hace 4 años su abuela le había regalado, lo cuidaba demasiado, pues era un regalo que venía de una de las personas más importantes para él. Miro la hora, faltan 5 minutos para que marcaran las 8 de la mañana. Guarda el reloj de nuevo, y se dispuso a salir por un momento, se estiro un poco y accidentalmente fue golpeado por una pelota de futbol. La recogió y miro a su alrededor buscando a los niños que jugaban con ella. Un chico, aproximadamente de su misma edad, se le acercó y gentilmente pidió la pelota.- Lo siento, ¿Podrías…? Mitch respondió rápidamente y le entrego la pelota.- No hay problema. Estaba por regresar a casa, hasta que el chico grito.- ¡Oye! ¿Quisieras jugar? Ya sabes, soy nuevo en el vecindario y no conozco a nadie aun. Mitch miro hacia abajo, pensando por unos segundos, se giró hacia él, sonrió un poco y acepto.- Por cierto, bienvenido. Dicho esto, ambos chicos fueron a jugar por un largo rato. El color del cielo estaba cambiando a un color anaranjado, el sol se estaba comenzando a ocultar para dejar caer la noche. Mitch regresaba a casa, abrió lentamente la puerta, al entrar todas las luces se encontraban apagadas, por lo que pensó que tal vez su abuela ya se haya ido a dormir. Subió las escaleras, tratando de no hacer demasiado ruido, abrió un poco la puerta de la habitación en la que se había estado quedando su abuela los últimos años, la vio dormida así que la cerro nuevamente, se dirigió a su habitación, cansado de tanto jugar, se aproximó a acostarse sobre su cama, en cuanto cerro los ojos se quedó dormido, horas después, el joven despertó. Miro su ventana, aun se sentía dormido, tallo ambos ojos y miro nuevamente, afuera estaba demasiado aluzado como para seguir siendo de noche. Se levantó de su cama, abrió la ventana pero seguía estando oscuro, pensó que posiblemente era porque aún estaba algo dormido aun, no le dio importancia, así que se dispuso a dormir nuevamente.

Habían pasado ya 4 meses de haber conocido a el chico mencionado anteriormente, ¿Su nombre? Era Harry Williams, a pesar de que estudiaban en diferentes secundarias. Los fines de semana podían verse y hacer cualquier cosa para pasar el rato, como jugar futbol o simplemente conversar. Ese mismo día, 5 de Enero del año 2010, marcando las 5 de la tarde, era sábado. Así que Harry decidió llamar a Mitch, para verse fuera de su casa, pues había quedado para jugar con otros chicos de la colonia. Mitch, pidió permiso a su abuela. Su abuela feliz de que su nieto volviera a recuperar su alegría, y sea el mismo de antes.- Mitch, puedes ir. Pero, no tardes más de las 9. ¿Está bien?, Mitch respondió.- ¡Por supuesto! Gracias, ya me voy. ¡Adiós!. Así lo hizo, el chico salió de casa y a 8 minutos después, se encontró con su amigo. Caminaron hacia el parque más cerca que tenía, además era el sitio en el que se reunirían, en Independence Park, llegaron de manera rápida y se sentaron sobre el césped a esperar. Al transcurso de casi media hora, de la boca de Harry salió.- Creo que no vendrán, ¡Ya se! Ya ha pasado un tiempo desde que nos conocimos, me gustaría enseñarte un lugar especial, es decir, sé que te encantara. Mitch lo miro y pensó por un momento.- Pero, ¿No está muy lejos? Es decir, mi abuela me dijo que no llegara más tarde de las 9. Su amigo rio y respondió.- ¡Jajaja! No te preocupes, si esta algo retirado del parque, pero no nos llevara ni 1 hora llegar, ¿Entonces? ¿Qué dices?. Extendió su mano hacia Mitch.- Eh, me parece bien. Acepto la mano y se puso de pie. De nuevo comenzaron a caminar, hasta llegar a donde se podían admirar muchos árboles, el joven Mitch sintió una briza de aire fresco, pues al parecer el cielo estaba nublándose a un tono grisáceo, ambos se adentraron, Mitch abrazándose a si mismo por las brizas ligeras y frías de aire que chocaban con su cuerpo, aunque, eso le daba igual, pues estaba encantado mirando como las hojas de los arboles caían y volaban lentamente, no encontraba por ningún sitio algún animal, el imaginaba más animales, pues nunca había estado dentro de un bosque, o algo por el estilo. Observo que Harry se detuvo y anuncio con entusiasmo.- ¡Llegamos!. Mitch fijo la vista adelante y lo único que logro ver fue una cabaña algo dañada entre los arboles.- Bien, pero… ¿Por qué me trajiste aquí? Es decir, ¿Una cabaña? Harry aun en el lugar que se encontraba parado dijo.- Si, así es mi amigo, Una cabaña. Después de eso soltó una risa, no una risa común, sino una… psicópata al parecer de Mitch, sus nervios se alteraron por lo que decidió darse la vuelta e irse de ese lugar, más al tratar de hacerlo, un señor con larga barba, anteojos y camisa de cuadros se interpuso, lo único que escucho salir del extraño sujeto fue.- ¿Quieres a tus padres de vuelta? Mitch se extrañó, pues no lograba pasar una idea por su cabeza del como el sabia sobre sus padres, miro de derecha a izquierda y no miraba a su supuesto amigo, sin más pregunto.- ¿Quién es usted? Y… ¿Cómo es que sabe de mis padres? Acaso… ¿Usted estuvo hay? El hombre al parecer se molestó por las preguntas y el reflejo de desconfianza del joven, su voz de ser gentil, cambio a ronca.- Ya te diré quien soy yo, pero responde ¿Quieres a tus padres de vuelta? Mitch, miro hacia abajo por un momento, pensando sobre quién era el, lo único que quería hacer en ese instante era huir de ese lugar, pero tomo un poco de valentía y lo miro.- Si… No se escuchaba tan seguro de su decisión, pero de igual manera quería tratar. El hombre se le acercó y le susurro con su voz ronca.- Muy bien, si es así. Sígueme. Mitch siguió al sujeto, pero al ver que regresaban a donde se encontraba la cabaña se detuvo.- ¡Espere! ¿Por qué venimos aquí?, El señor sin mirarlo de igual manera se detuvo.- ¿Sabes? ¿Recuerdas al chico de hace rato? Tu… Amigo Harry. Mitch dio un paso hacia atrás.- ¡¿Qué tiene que ver el con usted?! Su tono de voz cambio, pues sin darse cuenta, ya estaba gritando. Quedaron en silencio por demasiado tiempo, a lo que Mitch decidió irse del lugar, camino hasta que encontrara la salida, no era problema, pues desde que llegaron había estado viendo el paisaje, miro hacia atrás y perdió por completo al sujeto, dio un suspiro de alivio. Siguió su camino pero, Harry estaba esperándolo sentado sobre una roca algo grande a la salida, Mitch dijo para sí mismo.- ¿Sigue aquí? Al parecer, todo fue una broma de mal gusto, su rostro cambio, estaba realmente molesto, no por el simple hecho de que su amigo se comportara como loco, si no el que haya utilizado algo tan personal para el como la muerte de sus padres, realmente se encontraba molesto, quería golpearlo, pero decidió dejarlo pasar y volver a casa, Mitch estaba por salir del sitio, hasta que sintió que todo a su alrededor se venía abajo, su cuerpo se sintió pesado y solamente cayo desmayado. Más tarde, despertó después de lo sucedido, no podía moverse, seguía sintiéndose raro, sus manos estaban totalmente adormecidas, abría y cerraba los ojos esperando que todo fuese una pesadilla, pero no era así, de verdad se encontraba en ese estado, miro nuevamente pero todo era oscuridad, cada segundo que pasaba sin escuchar un solo ruido, sin ver, sin moverse lo desesperaba cada vez más. Estaba por dejar de intentar moverse, hasta que escucho una voz, una voz que le era conocida pero ¿De dónde? Se preguntaba a sí mismo, su cabeza daba vueltas a demasiadas preguntas, hasta que arriesgándose a cualquier cosa decidió preguntar.- ¿Quién esta hay? De pronto, una respuesta se le vino a la cabeza. ¿Esto se trata de un secuestro tal vez? Nuevamente todo quedo en silencio, lo único que podía escucharse era el inquietante sonido de herramientas, el joven estaba por preguntar de nuevo.- ¿Quién?- Fue interrumpido por la voz anterior.- ¡Tranquilo! Ya te dejare libre, solo debo tomar tu ADN para regresarte a tus padres, no te preocupes, todo está bien. Sintió como un afilado objeto traspasaba una de sus venas del brazo izquierdo, se trataba de una aguja.- ¡Ah! Fue lo último que se escuchó dentro de ese lugar, un grito de dolor por parte de Mitch.

6 de Enero 2010

Estaba amaneciendo, la abuela del joven no había podido pegar ni un solo ojo, pues la preocupación por su nieto era abrumadora. Escucho un *toc toc*, se levantó del sillón, para dirigirse a la puerta, esperaba que fuese Mitch quien tocaba, así que la abrió sin preguntar, definitivamente, era Mitch, estaba tirado a la puerta de su casa, al parecer estaba ‘dormido’, Se preocupó demasiado que el miedo a que le haya pasado algo terrible la consumió, lo único que pudo hacer fue, pedir ayuda a los vecinos para que la ayudaran a cargarlo, pues ella era demasiado mayor como para hacerlo ella misma. Enseguida los vecinos salieron de casa, preocupados, pues era demasiado temprano, muchos dormían aun, un par de hombre se dirigieron a la casa, ayudaron a meterlo a casa, uno de ellos dijo.- Señora, ¿No quieres usted que llamemos al servicio de emergencias? Ella contesto.- Muchas gracias, pero no, el estará bien, de verdad les agradezco que se hallan molestado en venir. Ambos hombre salieron de la casa y regresaron a sus hogares, Mary, miro nuevamente a su nieto, preguntándose.- ¿Dónde había estado toda la noche? Hubiese querido que esa fuera su única pregunta, pero al mirar que tenía vendas en ambas manos, pensó que tal vez después de tanto jugar podría haberse caído y causado algunas raspaduras. Decidió ir a dormir y ya cuando el despertara, hablaría con él, subió la escaleras y se dirigió a dormir.

Horas después. 10:45 a.m.

Mitch finalmente despertó, todo el cuerpo le dolía, como si hubiese dormido sobre el suelo, así fue, le dolía demasiado la cabeza, se sentó sobre el sofá, ambas manos las dirigió hacia su cabeza apretándola un poco.- ¿Qué sucedió? Me duele todo, me abre caído durante el juego? Fue lo que él se preguntaba, pero luego otra pregunta invadió su mente.- Pero, ¿Por qué no recuerdo nada? ¡Agh! Se levantó y se dirigió a lavarse el rostro para despertar y pensar mejor, al entrar al baño miro sus manos vendadas.- ¿Por qué mis…? Sin terminar la pregunta, se dispuso a quitarlas, realmente no sentía algún dolor en ellas, por lo que le extraño tenerlas vendadas, al quitar un poco más la venda de una de sus manos, miro que tenía algunas partes, uniformemente oscuras dando a negro, comenzó a quitarlas por completo, las miro po un largo momento, al instante decidió lavarlas, pensó que podría ser pintura o aceite para autos, sin preocupación comenzó a flotar sus manos. Esas partes de color negro no se borraban de sus manos, floto más fuerte y se secó las manos bruscamente con una de las toallas, no logro quitarlas, no sabía qué hacer, así que se aproximó a lavar su rostro, pensando que a causa del dolor de cabeza le estaba provocando alucinaciones raras, luego de lavarlo se miró al espejo, sus ojos, la esclerótica de igual manera eran negras, comenzó a preocuparse, busco a su abuela en las habitaciones de arriba, observo que estaba tranquilamente dormida, no quería molestarla, por lo que decidió bañarse totalmente, no se borraba nada, seguía igual, se vistió y decidió salir a buscar un médico que le dijese que era todo eso. Corrió por las calles de Newark, había estado corriendo durante 20 minutos, afortunadamente encontró una clínica, trato de calmarse y se acercó al gran edificio. Estaba por tocar el timbre, pero estaba cerrada.- ¡¿Qué?! Dijo con una voz sorprendida.- ¡Esto no puede estar pasándome! Se dejó caer al suelo, coloco sus manos sobre su rostro, cubriéndolo por completo.- ¿Qué voy hacer? ¿Cómo voy a ocultarlo? S-soy… Un fenómeno. Lo único que quería era tener el amor y comprensión de una madre que lo consolara, tenía a su abuela, a quien amaba demasiado y ella lo amaba por igual, pero realmente no era lo mismo, no se sentía lo mismo. Comenzó a llorar, así fue durante 10 minutos, finalmente aun con la tristeza aplastándolo, decidió regresar a casa. Su abuela aun dormida, mientras tanto Mitch solamente pensaba en distintas soluciones, ninguna era lo demasiado realista para ayudarlo, encerrado en su habitación, pensaba y pensaba, nada. Era lo único que tenía en esos momentos, estaba preocupado, se dejó caer sobre su cama, su celular sonó al mismo tiempo que lo hacía, miro su celular, lo tomo y contesto.- Hola… No escucho nada, así que decidió terminar la llamada, en cuanto lo hizo recibió una llamada más del mismo teléfono celular, no lo reconocía, contesto nuevamente, esperando a que alguien decidiese decir algo, sin ninguna palabra la otra persona termino la llamada, pensó que tal vez era una broma de alguien que quería hacerle pasar un mal rato, aunque para el eso ya estaba logrado. Dormido, fue como se había quedado después de dar tantas vueltas a su cabeza. Su sueño, ¿Qué había dentro de el? Era solamente un lugar sin vista, más que negro en todo su esplendor, se escuchaban sonido que eran realmente realista, herramienta, eso era lo que escuchaba, gritos de desesperación, jadeos, risas y un.- ¡Listo! Mitch despertó, sus respiración estaba agitada, gotas de sudor recorrían su cuerpo.- ¿Qué fue eso? Miro nuevamente sus manos, no puede ser esto enserio, se levantó y miro al espejo.- ¿Qué es esto? ¿Qué soy? ¿Por qué…? Su desesperación estaba aumentando cada vez más, el mirarse al espejo, ese sueño tan extraño, nada tenía un una pizca de lógica. Lo único que quería era descifrar que sucedía.- ¿Qué hago? ¿Qué debo hacer? ¿Cómo lo hare? Solamente tengo 14 años… Debo, salir un momento tal vez… Pueda relajarme. Salió de su habitación, suspirando para calmarse, miro que la puerta de su abuela estaba abierta.- ¿Ya despertó? Camino hasta llegar a las escaleras, estaba por dar un paso más, pero, lo que Mitch vio fue aterrador, su abuela se encontraba tirada al final de las escaleras, estaba corriendo sangre por su cabeza, rápidamente Mitch bajo, la sacudió un poco.- ¡Abuela! ¡Abuela! Ella no contestaba, se levantó y tomo rápidamente el teléfono para llamar a una ambulancia.- ¿Hola? La voz de una mujer contesto, pero sin dejar terminar la oración de ella, Mitch interrumpió.- ¡Mi abuela! E-ella cayo de las escaleras, ¡Necesito que…!, la llamada fue terminada.- ¡No! ¡No! ¡No!, volvió a marcar desesperado y nadie contestaba. Decidió cargar a su abuela, salió de casa, camino lo más rápido que pudo, buscando ayuda. La suerte de Mitch cada vez empeoraba, nadie se encontraba transitando las calles de la numerosa ciudad. No podía pensar claramente, sus ideas se nublaban por la angustia que estaba sintiendo. Miro una pequeña luz, que a causa del sol no se miraba tan deslumbrante como lo haría si fuese de noche, se dio cuenta de que era la luz de una ambulancia que por suerte estaba recorriendo las calles, se acercó, y sin más el auto se detuvo y bajaron un par de enfermeros, uno de ellos bajo la camilla y otro ayudo a Mitch a recostar a la abuela que estaba inconsciente.- Chico, tenemos que llevarla a urgencias en este momento. Sin decir algo más, cerró la puerta de la ambulancia dejando al joven solo en la ciudad.- ¡Esperen! Grito Mitch, corrió un poco hacia ella pero al ver que no se detenían, él también lo hizo.- Esperen..me… Solamente miro como se alejaban con su abuela, quería saber cómo estaba o que le harían, no sabía a qué hospital había sido trasladara. Decidió regresar a casa, corrió nuevamente, hasta llegar. Entro y tomo el teléfono una vez más, abrió el libro de números celulares de todos los servicios de la ciudad. Nadie, absolutamente nadie contestaba, al parecer había una mala conexión en toda la ciudad.- No puede estar pasando esto, ¡ahora no! Lanzo lejos el teléfono, golpeo no tan fuerte su cabeza contra la pequeña mesa donde se encontraba el teléfono. Dejo su cabeza recostada por unos segundos, para luego gatear hacia el teléfono e intentar de nuevo.- Por favor, que alguien conteste, Nadie lo hizo, soltó el teléfono y se apoyó sobre la pared. Había pasado algunas horas, no recibía noticias de su abuela, nadie contestaba a sus llamadas, trato de pensar que solo fue un golpe, solamente eso, nada más. Quería despejar su mente de eso, pero al lograrlo todo volvía parecer. Sentía que se volvería loco, hasta que, el teléfono celular comenzó a sonar, rápidamente Mitch tomo el teléfono y contesto.- ¿Hola?, Una mujer contesto .-Hola, Buenas tardes ¿Se encuentra el señor Jack Walker?. Al mencionar lo anterior, Mitch sostuvo las lágrimas.- Era mi padre… Bajo un poco la voz al decir eso. La mujer simplemente dijo.- ¿Usted es nieto de la señora Mary Walker? ¿Podría usted pasar esta llamada a su tutor? Sin más Mitch respondió.- Si, lo soy. Ella, ella es mi tutora, no tengo otro familiar viviendo en esta zona, pero ¿Quién es usted? ¿Qué sabe de mi abuela?, la chica de la llamada no sabía cómo dar la noticia al joven, así que decidió comenzar con algo sencillo, para no causar una reacciona tan grande en el.- Mire, joven. Solamente es mi trabajo informar a los familiares sobre el enfermo o herido, si no hay nadie más a cargo de usted, tendrá que disculparme por lo que voy a decirle, su familiar, Mary Walker, acaba de fallecer, lo siento mucho, que tenga bonita tarde, adiós. Fue todo lo que escucho salir de ella.- ¿Qué?... ¿Mi abuela también murió? No podía más, el dolor era insoportable, no podía con la idea de quedarse solo, sus seres querido había muerto, todos. A pesar de que tenía tíos en otras partes de Nueva Jersey, no había tenido contactos con ellos durante bastante tiempo, no podía solo llamar y decir: ‘’Hola tíos, me iré a vivir a su casa, gracias’’ Para Mitch era hipócrita hacer eso, estaba devastado, era como si solo supiera llorar. Así paso el día, entre lágrimas.

5 de Agosto 2014

Habían pasado 4 años desde que sus padres murieron, y casi 3 años desde la muerte de su abuela. Pero, ¿Cómo se sostenía? Es decir económicamente. Sus padres tenían un buen nivel hablando de economía, pero desde luego Mitch había pensado que un día todo eso acabaría, así que 2 años y medio atrás había decidió comenzar a trabajar no en un trabajo que fuera tan cansado o que le tomase mucho tiempo, pues él quería seguir estudiando. Eran la 2 p.m. en el reloj de bolsillo, que por cierto, nunca lo había dejado, seguía conservándolo y ahora tenía una razón más para hacerlo, aunque, extrañaba a su familia, no le gustaba estar solo, a pesar de que faltaba poco para cumplir la mayoría de edad, y de pequeño a esa edad él quería ser una persona independiente, pero comenzó a serlo cuando solamente tenía 14 años.- Definitivamente, volvería el tiempo atrás para volver a ver… Su voz bajo en poco, en esos momentos se encontraba camino a casa, para luego bañarse, y vestirse pues tenía que ir a la preparatoria ‘’Rutgers Business’’. Aun no aprendía a conducir, así que simplemente camino, quedaba algo lejos de donde vivía, pero llego a tiempo.- ¡Buenos días! Escucho salir del nuevo profesor de clases. Lo miro sin importancia y decidió sacar su libro de Meteorología de la investigación, pues de eso trataba la clase en la que se encontraba, abrió su libro en la página que el profesor les había pedido, una chica se le acerco.- ¡Hola! Veo que estas solo, ¿Podría sentarme? Mitch sin mirarla contesto.- Claro, siéntate. La chica a simple vista se veía que era simpática, todos estaban leyendo, hasta que recurrió a pregunta.- Disculpa que te moleste, pero, ¿Por qué utilizas esta chaqueta? No hay problema en que la uses, pero ¿No tienes calor? Mitch se puso derecho, dirigió su mirada hacia ella, la cual no podía verse, pues llevaba puestas gafas oscuras y sonrió.- Tengo frio… Sin más se dispuso a leer de nuevo. Extrañada por la respuesta, se levantó del lugar y se sentó en otro sitio. Mitch, lo dejo pasar por alto, pues al haber tenido una pista sobre el accidente con sus manos y sus ojos, los sueños que tenía todas las noches, lo llevo a que lo que había sucedido tenía que ver con Harry Williams, del cual no había escuchado desde aquel día, y eso podría ser por qué no le importaba mucho que la gente lo hiciera aun lado, aunque para el en el colegio que estudiaba nadie era así. Luego de un largo día de escuela, llego el momento de que volviesen a casa, así lo hizo recogió su mochila y se fue. Llego a casa, y cansado solamente se dejó caer sobre el sofá, su mochila cayo lejos de él, coloco su brazo sobre sus ojos, quería quedarse dormido pero no lograba agarrar el sueño. Se desvelaba leyendo un libro de Lemony Snicket, sentía como sus ojos se cerraban por si solos, finalmente se quedó dormido con el libro en la mano, el cual luego dejo caer después. Dentro de su sueño, no era lo que siempre soñaba, fue algo distinto. Sus padres y su abuela se encontraban dentro de él, solamente se escuchaba el irritante sonido de la nada, mientras que se comenzaba a mezclar con la voz de su madre, no era más que palabras sin algún significado, abrió sus ojos mirando hacia el blanco techo, apretó sus ojos un poco, luego los abrió nuevamente, se decidió sentar a pensar sobre aquel raro sueño. No lograba sacar alguna respuesta que respondiera por completo el sueño. Miro la hora, eran las 3 de la mañana. Luego dirigió la mirada hacia fotografías de ellos, sonrió y dijo a si mismo.- Ellos están aquí, volvieron para celebrar conmigo ¡mi cumpleaños! Sus ojos se cristalizaron mirando las fotografías, se puso de pie y se puso una vez más su chaqueta color azul, salió fuera de casa, estaba lloviendo. Se sentó sobre las escaleras que estaban justamente a la entrada de la casa, miro hacia arriba, el cielo era realmente oscuro, las estrellas eran el único complemento que lo iluminaban, quito las gafas de su rostro, para admirar el cielo, no recordaba la última vez que había hecho eso, mirar el cielo sin gafas, era más claro de lo que lo recordaba, las gotas que caían eran frías, sentía como recorrían una por una por sus mejillas, se mezclaban con sus lágrimas, no quería pensar más si no solo admirar, se quedó fuera mirando maravillado, recargo su cabeza sobre sus brazos, podría decirse que no se sentía solo, sentía que las estrellas que iluminaban más eran sus familiares. Observo el cielo hasta que comenzó a salir el sol, se adentró a la casa. Entro a la cocina e hizo algo especial. Unos 20 minutos después termino, lo guardo dentro de su mochila. Se cambió de ropa, y salió de casa corriendo, estaba sonriendo, después de tanto tiempo sin hacerlo. Llego al cementerio ‘’Mt Olivet Roman Catholic’’, a pesar de que el servicio del lugar estaba cerrado, decidió brincar la no tan alta barda de metal. Raspo un poco sus manos, pero sin importancia continuo, se dirigió a las lapidas en las que se encontraban sus padres y a un metro más la de su abuela.- Hola, ¿Cómo han estado? Dicho esto, saco de su mochila la comida que había preparado, la coloco sobre las lapidas, es para ustedes, sonrió un poco, un guardia de seguridad que se encontraba revisando el lugar lo observo desde lejos, camino hacia él y de manera gentil le dijo.- Joven, no puede estar aquí, está cerrado. Mitch, no respondió nada más que.- Adiós, descansen. Se puso de pie y comenzó a caminar hacia la salida, comenzó a cantar silenciosamente.- Feliz cumpleaños…A mí. Así lo hizo mientras caminaba por las calles de Newark, había muchos automóviles circulando por las calles, seguía caminando, se reflejó en la vitrina de una tienda, miro hacia ella, y se miró. A simple, vista vestido de esa manera se veía normal, pero lo que realmente importaba para él era sentirse, no lo hacía, evito mirar más vidrios camino a casa. Sentía que el camino se hacía cada vez más largo, no encontraba su domicilio.- ¿No es este el parque que esta?... Dejo incompleta la frase al fijar la vista enfrente, quedo en silencio mirando, el único sonido que había en esos momento era una sirena.- ¿Qué…? No podía reaccionar, se dejó caer de rodillas mirando como el fuego consumía su casa, no podía mantener mas la calma, empezó a gritar mientras que rasguñaba su rostro. Un bombero se le acerco.- ¿Qué le sucede? A caso, ¿Usted vive aquí? Mitch no escuchaba nada más que sus gritos, la sirena, el agua cayendo. El bombero preocupado, lo tomo bruscamente de las manos.- ¡¿Que le sucede? ¡No respondía, trataba de callar sus gritos, pero sentía que era imposible calmarse, había pasado demasiadas cosas malas en su vida, si dejaba de gritar sentía que moriría ahogándose con sus propio sufrimiento. El bombero dejo de apretar sus manos y pidió ayuda a sus compañeros, cuando lo hizo Mitch había dejado de gritar, pues se había desmayado. Finalmente despertó, su rostro de dolía, lo toco y ardía un poco al tocarlo, se levantó.- ¿Dónde estoy? Todo a su alrededor era oscuro, de nuevo.- ¡No!, Grito mientras comenzó a golpear las paredes.- No puede ser… Miro una luz encendida, por suerte había encontrado la puerta, salió de la habitación, tenía su misma ropa, al salir se dio cuenta de que no tenía sus gafas, solamente contaba con su chaqueta y guantes.- ¿Dónde…? Miro un señor frente, mucho más alto y algo viejo.- ¿Mitch Walker Robinson? Lo miro con frialdad, Mitch ni siquiera quería levantar la mirada.- Sí. Al terminar la palabra el señor dijo.- Lamento mucho la pérdida de su hogar, así como había llegado se fue. Sus ojos se cristalizaron una vez más, y decidió salir, al hacerlo era un hospital. Lo miro, no sabía cómo había llegado allí, se dio la idea de que tal vez se había desmayado, fue lo que paso. Sin idea de adonde ir, su casa se había quemado. Estaba por caminar sin algún rumbo, pero una mano le toco el hombro.- ¡Espera! Se donde puedes quedarte, toma. Le entrego un volante con la dirección de un hotel que quedaba cercas.- Gracias… Mitch tomo el volante que le había dado aquel señor, el regreso al hospital. Mitch miro el volante y comenzó a caminar hacia donde este decía. Por suerte, había llegado, entro, y por alguna razón, las personas que trabajaban en ese lugar lo recibieron.- ¡Mitch Walker! Al fin llegaste, demoraste más de… Fue interrumpida por Mitch.- Disculpa que te interrumpa, pero ¿Cómo sabes mi nombre? Es decir, acabo de llegar, y… No recuerdo haberte visto antes. La encargada dejo pasar el comentario de Mitch y le asigno una habitación.- ¡Esta será tu habitación! Le dio las llaves y se fue Mitch extrañado miro como se alejaba, suspiro, pero recordó que no tenía las gafas, ahora su preocupación era.- ¿Dónde consigo unas gafas a estas horas? Uhm…Esperen, ¿Qué día es hoy? Estaba totalmente confundido, no sabía que pensar, su mente se había apagado por completo, miro la habitación, había un espejo, lo último que quería era verse en él, trato de quitarlo, pero estaba pegado a la pared, había pensado colocarle una manta, pero cada vez que lo hacía se caía.- ¡Bien! Fue lo único que salió de su boca. Era media noche, todos los huéspedes estaban dormidos, y al parecer el servicio por igual. Mitch decidió salir de la habitación a caminar, pues había estado dormido durante quien sabe cuánto tiempo en el hospital, camino sin hacer un solo ruido, pues no quería molestar a los demás. ‘’¿Quién eres tú?, ¡Aléjate es un fenómeno! Nadie se le acerque o saldrá lastimado’’ Mitch miro hacia atrás pero no se encontraba nadie, siguió caminando, miro las escaleras que se dirigían hacia arriba, pensó en subirlas pero, nuevamente escucho ‘’No lo hagas, ¡Las personas malas mataron a mi hijo!’’ Eso último que escucho lo aterro un poco, había mirado hacia todo su alrededor pero no había absolutamente nada, pensó que tal vez las voces venia de arriba, subió y lo único que vio, fue que el tercer piso de aquel hotel estaba abandonado, estaba demasiado sucio, Mitch estornudo, pues el polvo era fácil de respirarse en el lugar, trato de encender el interruptor para que las luces se encendieran, estaban parpadeando, lo cual era lógico si no se le daba mantenimiento a esa parte. Mitch sabía que lo que hubiese dentro no le incumbía a él. Se dio la vuelta pero algo le decía que no podía, algo pasaría. Pero no sabía que era, bajo un poco las escaleras y nadie se encontraba abajo, volvió a subir, había muchas cajas y cosas viejas hay, pero algo al final del piso le llamo la atención, se acercó, se puso de rodillas y miro una máscara con ojos negros y una sonrisa, pensó dejarla en el suelo, pero al pensar que había perdidos sus gafas, la recogió. Salió de ese gigantesco pasillo y volvió a la habitación en la que se hospedaba, miro la máscara, la limpio un poco y simplemente la guardo bajo una almohada. Al día siguiente, 7 de agosto del año en curso (2014), Mitch salió de la habitación, dejando la máscara en donde la noche anterior la había colocado .- Buenos días, dijo a algunos huéspedes que estaban fuera. No se sentía tan mal, a pesar de que su casa se había incendiado, miles de recuerdos se consumieron por las llamas, sintió que un peso de si se iba. Mirando hacia abajo, accidentalmente una pequeña que corría por los pasillos choco con él, Mitch, la ayudo a levantarse .- Discúlpame, la pequeña se levantó y sacudió su vestido anaranjado, sonrió.- Gracias. La niña lo miro, pero el sin más se alejó, ella quería preguntarle su nombre.- ¡Espera! ¿Cuál es tu nombre? Soy Sarah. Mitch se detuvo sin mirar atrás.- Mitch, un gusto. Continuo caminando, pero la pequeña se aproximó enfrente de el.- ¿Estas triste? Al hacer la pregunta y mirarlo comenzó a gritar, Mitch llevo sus manos a sus oídos.- ¡Calma! ¡No grites! Yo… Tarto de explicarle pero la madre de la pequeña llego y la abrazo.- ¿Qué le hiciste? Se mostró molesta con Mitch, la pequeña le dijo a su madre asustada.- ¡Mami! ¡Mami! ¡Él es un monstruo! Ocultó su rostro en la falda de su madre.- ¿Qué a que te refieres? La pequeña estaba llorando, Mitch.- Pequeña, no soy un monstruo… Se fue del lugar, se encerró en su habitación, tapo su rostro sin decir nada, no podía controlar sus cejas ni sus labios, sentía que en alguno momento iba a soltarse llorando. Bajo lentamente sus manos dejando ver sus ojos, miro su almohada y al instante se levantó para quitarla y tomar la máscara, cuando la tenía en sus manos, la miraba como si no tuviese otra opción, escucho como tocaban la puerta, al parecer era la madre enfadada. Giro la perilla y abrió la puerta dejándola pasar, ella estaba gritándole, Mitch estaba tratando de explicarle, pero no dejaba decir ni una sola palabra.- ¡Lo siento! No era mi intensión asustarla. La madre quedo en completo silencio al ver su rostro, toco los rasguños que tenía.- ¿Qué fue lo que…? ¡Tú! ¿Cómo pueden dejar entrar fenómenos como tú? Sin más comenzó a gritarlo. Pensó que sería ella a quien la tomarían como…Loca. Pero no fue así, al parecer le pusieron atención como si fuese lo más obvio. Mitch, tomo la máscara, y se dispuso a salir.- No importa lo que pase, no debo mirar atrás, si estas personas siguen con vida… Arruinaran aún más la mía. Se colocó la máscara y corrió hacia afuera del edificio, dejando a las personas de ese lugar gritándole, saco un encendedor que llevaba casi siempre en sus bolsillos, lo encendió y lo lanzo sobre hojas de la recepción. Miro como lentamente el fuego quemaba todas esas hojas, nadie se percataba sobre el incendio, Mitch en seguida se sintió horrible por quemarlo, pero no tenía otra opción, más que matar a todas esas personas, lo que le preocupaba fueron los niños, sin mirar hacia atrás se giró y corrió, las personas extrañadas solamente lo miraron, no tenía idea de lo que había hecho. Mitch no quería enloquecer, pero lo hizo, el dolor lo había consumido, lo cambio para siempre.

2016… Nadie volvió a saber del el, nadie lo volvió a ver después de aquella tragedia, las autoridades de Nueva Jersey continúan con la investigación hasta el día de hoy... Los últimos años se había estado hablando sobre eso, al ver que no aparecía, no tenían nada que pudiese llegar a algo, además, cualquiera podía serlo. Entonces, ¿Quién es el chico de la mascara?...

--CreepyRossWell (discusión) 20:07 19 jun 2016 (UTC)Por:RossWell, 15 Junio 2016 Imagen de referencia (Masked): http://noahblue00.deviantart.com/art/Masked-616385470