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Todos sabemos lo que es el placer, algunos lo encuentran en cosas como el sexo, el posible riesgo de perder la vida, el apostar tus pertenencias, el dolor, el sufrimiento de otros, el miedo y muchas más formas del placer, todas completamente distintas una de la otra.

Yo les contare una historia sobre lo que me ha causado placer desde el primer día en que lo probé, y debo decirles "Deberían probarlo ustedes también... Puede que les guste"

...

Desde hace un buen tiempo, he vivido en una extraña ciudad, no sé realmente si nadie afuera de ella la conoce o si solo ignoran su existencia, lo que hace que esta ciudad sea muy diferente a las demás es que pasan cosas muy extrañas en sus calles, más allá de un simple asesinato, todo lo que ocurre aquí, está en un nivel completamente distinto, lo que afuera es conocido como un "Crimen atroz" es algo que es común aquí, y no solo eso, muchas más cosas pueden pasar, ninguna de ellas es algo que tendrá un "Final feliz" ha sido algo… Difícil (Por así decirlo) vivir en este lugar tranquilamente, todos los días hay un tema nuevo del que hablar, por supuesto, con “Tema nuevo del que hablar” quiero decir que es algo sobre algún crimen ocurrido recientemente, por ejemplo quien fue la víctima, quien pudo haber asesinado a esa persona, que enemigos podría haber tenido o quizás si fue asesinado al encontrarse de por casualidad con alguno de los criminales de esta ciudad; cosas así por el estilo se hablan normalmente.

Las escuelas tienen muy alta seguridad y no existe la educación pública debido a que la ciudad no puede pagar los daños que pueden llegar a ocurrir y las universidades únicamente funcionan de día, una vez oscurece todos los estudiantes que viven en el campus de la única universidad de la ciudad tienen un toque de queda muy estricto y no pueden salir por NINGUNA razón, incluso si fuera una emergencia con algún familiar, la única manera es que tengas alguna enfermedad grave o tengas alguna emergencia médica, de cualquier otra forma está completamente prohibido salir de tu habitación.

Les cuento eso ya que yo actualmente estoy estudiando para ser ingeniera algún día, me falta un semestre para poder graduarme.

Mi nombre es Melissa Madison, pero todos los que conozco me dicen Mel o Maddy, tengo 22 años actualmente y estudio ingeniería mecánica y actuación, me encantaría ser una gran actriz algún día y a la vez tener habilidad como ingeniera para poder trabajar con autos y otras cosas pues mi padre fue un gran mecánico hasta que murió por causas naturales hace tres años, el me hizo interesarme en eso y me enseño algunas cosas y pienso que la experiencia práctica es mucho mejor que el conocimiento teórico pero como el murió no puedo hacer nada al respecto, mi madre murió debido a complicaciones en el parto, nunca la conocí, he vivido sola desde hace un tiempo, ahora, como estamos de vacaciones y por reglas del campus no podemos permanecer en el terreno y no me uní a ninguna fraternidad (Creo que así las llaman) así que tuve que conseguir un lugar para vivir mientras tanto.

*Riiinggg Riiinggg*

El sonido del despertador me saco de mi profundo sueño, indicando que era hora de despertarse.

—Ah… Maldito despertador… ¿Acaso es que tienes que sonar tan fuerte todas las mañanas?

Le hable al despertador mientras apagaba la alarma (Como si el despertador me fuese a responder y si lo hiciera sería un buen momento para cuestionar mi propia salud mental)

Me levante de mi cama y únicamente admire el desorden eterno que es mi habitación, envolturas de comida tiradas alrededor de un cubo de basura que estaba poco más de la mitad lleno de basura que se encontraba adentro de él, ropa esparcida por todas partes, la portátil conectada aunque ya este cargada al 100% conectada en mi cuenta de Skype esperando la llamada de alguno de mis amigos o amigas pidiéndome que salgamos a ver alguna película o que salgamos a cualquier lugar remotamente interesante.

—*Pff* ¡Ja! Como si eso fuera a pasar…

De todos modos no soy lo suficientemente carismática o popular como para que alguien quisiera ser mi amigo/amiga, únicamente tengo un par de amigas que conozco desde la secundaria y todas se fueron de la ciudad diciendo que era demasiado peligrosa para vivir.

Actualmente me encuentro con mis bragas puestas únicamente dejando a plena vista el resto de mi cuerpo, fui hacia el balcón y tome algunas prendas limpias que había lavado hace poco, me acerque a la mesa de noche cerca de mi cama, ahí había un jugo de uva en lata que se encontraba en una hielera (Que estaba ahí en lugar de una lámpara) lo tome y me lo bebí, abrí uno de los cajones de la mesa de noche y tome unas bragas y un brasier limpio.

Me fui al baño, el único lugar debidamente ordenado de mi habitación, me quite las bragas que tenía puestas y las puse en la canasta de la ropa, entre a la ducha abrí el agua caliente y empecé a lavar mi cuerpo meticulosamente.

Mientras aún me bañaba lleve lentamente mis manos y empecé a acariciar mis pechos apretando mis pezones y causándome un ligero placer, mientras hacía eso con una mano deslice mi mano por mi piel hacia mi sexo, mientras introducía mis dedos empecé a tener cientos de fantasías en mi mente donde las hacía con todo aquel que se me ocurriese, fuese mujer o hombre sin importarme nada hasta llegar al orgasmo.

Salí de la ducha y limpie el espejo que estaba completamente empañado por el vapor del agua, me mire a misma, una joven universitaria de 22 años, ojos de color verde (Sé que es muy poco común pero digo la verdad) de cabello rubio ceniza (Tan claro que casi parece ser de color blanco) que llega hasta mis rodillas, 1,72 de altura, tez blanca, una piel muy bien cuidada casi perfecta, he tenido mucho cuidado en cuidar mi apariencia, (A diferencia de mi habitación) todos dicen que soy una mujer hermosa, que no tengo comparación con nada ni nadie, etcétera… ese tipo de cosas, aunque los hombres solo lo dicen con intención de llevarme a tener relaciones sexuales, sin mencionar que a veces hubo alguno lo suficientemente valiente como para destacar el tamaño de mi pecho…

—“Plana…”

Después de recordar algo que sinceramente quiero olvidar y no puedo, me puse la ropa limpia que había tomado hace poco, me puse las bragas y el brasier, luego me puse unos jeans ajustados y unas botas de cuero artificial, una blusa de color rojo y un collar de plata con un pentagrama como adorno.

Salí de la habitación hacia un pasillo con múltiples puertas en ambos lados, no había ningún otro inquilino fuera de su habitación aparte de mí, fui a tomar el ascensor, pero había una nota pegada en la puerta que decía: Defectuoso.

—Genial, ahora tengo que bajar quince pisos por las escaleras, maldito ascensor… 

Tuve que tomar las escaleras para ir a la planta baja, bajaba escalón tras escalón mientras maldecía al ascensor que se había dañado y al dueño del edificio que no le hace ninguna clase de mantenimiento a menos que se dañase.

Después de un largo y agotador viaje a través de los 15 pisos que hacen parte del camino que tuve que tomar para llegar a la planta baja fui al vestíbulo, ahí había un hombre que se encargaba de recibir a la gente que entra y sale de aquí.

—Hola Johnny.

—Que no me llamo Johnny, me llamo John.

Respondió con un tono irritado de manera instantánea a mi respectivo saludo de todas las mañanas.

—Lo que digas Johnny.

—Ah… Está bien, esta vez no te pases con el ruido, hace dos días los inquilinos de las habitaciones 1407, 1506 y 1508 se quejaban por el ruido de gemidos y que había mucho movimiento a mitad de la noche.

Dijo eso como si yo fuese la culpable de algo, con lo cual respondí con una expresión inocente:

— ¿Eh? No sé de lo que hablas, ¿No serán ellos quienes hacen mucho ruido y creen que pueden echarle la culpa a alguien más?

— ¡Si te vuelves a pasar hablare con el dueño para que te duplique la renta!

—Sí, si… Le bajare el volumen… Solo un 2%...

Dije en voz baja.

—Escuche lo que dijiste…

—Que tengas un buen día…

—Sí, claro…

Salí del edificio y fui al centro de la ciudad.

El centro de la ciudad, un lugar con mucha gente… En serio MUCHA, a pesar de que esta sea una ciudad de muy mala fama, el centro de la ciudad es tan bullicioso como una ciudad tan grande como Nueva York, ¿A que vine a este lugar? Muy sencillo.

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—Tengo hambre…

Camine a través de la multitud hacia una cafetería, soy una cliente regular en ese lugar (Cada vez que me quedo sin comida en casa; aproximadamente cada 3 días…) Sin duda es mi lugar favorito para comer.

Entre a la cafetería y me senté en la mesa que se encontraba al final desde donde podía ver claramente a la multitud que se encontraba afuera yendo de un lugar a otro, cada quien preocupado con sus propios problemas.

— ¿Qué va a pedir?

La voz de la mesera me saco de mis pensamientos.

—Panqueques y un late grande.

—Enseguida se lo traigo.

La mesera se fue después de anotar mi pedido.

Mire a los demás clientes que se encontraban ahí, entre ellos uno me llamo la atención, era un hombre que nunca había visto antes en el lugar, llevaba un bolso y estaba leyendo un mapa de la ciudad, era un turista sin duda alguna, pero era bien parecido.

— ¡Hey tú, el del mapa!

Le grite para llamar su atención, todos me miraron a mí, pero él se dio cuenta inmediatamente que me refería a él (Como si hubiese otro que estuviese leyendo un mapa)

—Ven aquí, quisiera hablar contigo.

Asintió y se acercó tímidamente.

Se sentó en frente de mí y se presentó.

—Me llamo Leonard Gates, ¿Quién es usted?

Era un joven de entre 20/25 años de edad, cabello negro 1,78 de altura, delgado, pero se nota que hace ejercicio.

—Déjate de formalidades, me llamo Melissa Madison, pero puedes decirme Mel o Maddy, es un gusto, León.

—Bien… Mel, veras, en este momento tengo que hacer otra cosa…

Se incomodó un poco al principio, parece que no está acostumbrado a llamar a alguien por apodos y trato de conseguir alguna manera de escapar de mí.

—A mí no me engañas, mientes para alejarte de mí porque te causo incomodidad, quizás porque soy la mujer más hermosa que has visto en toda tu vida o porque una persona que recién conoces va a su propio ritmo sin darte alguna oportunidad de hablar.

—Es la segunda…

— ¡Si acerté! ¿Sabes? Estoy acostumbrada a que me pase esto.

—Ya veo…

El no encontraba ningún tema en concreto del que hablar y dudo que ahora busque alguna forma de irse.

—Aquí esta lo que pidió. ¿?

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Para su salvación la mesera apareció nuevamente trayendo lo que había pedido, aunque entro en confusión al ver a alguien más en mi mesa o porque León había cambiado de mesa.

—Usted… Pidió un café cargado, dos tostadas y un huevo frito ¿Estoy en lo correcto?

—Sí.

—Ya habías pedido y trataste de irte ¿No crees que eso sería molesto?

Lo moleste un poco, luego la mesera se fue y regreso casi inmediatamente con lo que León había pedido.

—Gracias, buen provecho.

—Lo mismo digo.

Mientras comíamos, el dueño encendió el televisor de la cafetería, en él se veían las últimas noticias.

—…El fugitivo Eddie Rogers todavía sigue siendo buscado por la policía de la ciudad, actualmente se cree que ha cometido aproximadamente unos 36 asesinatos sin razón aparente…

León miraba el televisor con atención, escuchando los detalles de aquella persona, cuyo nombre no le preste mucha atención.

—Esta ciudad… es algo… “Única”

—Te acostumbras con el tiempo.

Le respondí como si eso fuera algo normal.

La conversación siguió, no los aburriré contándoles todo de lo que hablamos, eventualmente ambos terminamos de comer.

—Muy bien, fue un gusto conocerte, pero creo que debería irme.

— ¿Quieres conocer la ciudad?

Sus intenciones eran claras para cualquiera, además, no era algo que había que ocultar.

—Sí, así que no quiero perder tiempo, esta ciudad es muy grande.

— ¿Sabes? Es mejor que alguien que conoce esta ciudad de toda su vida te enseñe la ciudad que seguir un mapa que no es de mucha ayuda, no aceptare un no por respuesta.

Le hice una propuesta que no puede rechazar.

—Está bien, te seguiré el juego.

— ¿Oh? Ahora tienes algo más de confianza, vamos.

Al final ambos terminamos saliendo juntos, con la intención de enseñarle la ciudad (Aunque no me crean esas eran mis intenciones… … … La mitad de ellas) primero fuimos a algunos lugares al aire libre: un parque, un lago y el bosque que se encuentra cerca de los límites de la ciudad.

Después de eso fuimos al centro de la ciudad y le enseñe el lugar donde trabajaba de medio tiempo (Hoy era mi día libre), el lugar era un restaurante, trabajaba de mesera en hora pico.

— ¿Mel? ¿Qué haces aquí? Hoy es tu día libre.

— ¿Estas ciego? Vengo con un joven, bastante lindo por cierto.

El dueño del lugar, un chef algo viejo, se preguntaba porque había aparecido aquí, al responderle su expresión cambio de una de desconcierto a una de indiferencia, como si no le importase lo que hago con mi vida.

—Mucho gusto señor, usted tiene un restaurant muy hermoso.

—Muchas gracias, por cierto… Ten cuidado con ella, que con la más pequeña oportunidad que tenga…

Él chef estaba a punto de decir algo extraño de mí, así que reaccione rápidamente.

— ¿Qué estás diciendo de mí?

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Dije con una expresión ligeramente amenazadora.

— ¡Nada! Nada… No te preocupes por eso.

El chef se asustó y retiro sus palabras.

—Dejando de lado eso, quisiéramos ordenar algo.

— ¿Ah sí? ¿Qué quieren ordenar?

Inmediatamente el chef volvió a ser su habitual personalidad de alguien serio y profesional.

—Dos platos de carbonara y para beber una botella de vino, el que tienes en la caja blanca del almacén, puedo pagarla.

— ¿Oh en serio? Dentro de un rato les traeré su orden personalmente.

Dijo con una sonrisa maliciosa, aquel vino que le indique era uno que tiene más de 80 años añejándose, solo los empleados de confianza sabemos sobre esa caja y naturalmente solo los que saben de esa caja llena de botellas de vino pueden pedir una botella.

Además que es realmente cara.

—Siéntense aquí, es mi mejor mesa.

Nos sentamos a esperar lo que pedimos.

Después de un rato la comida llego junto a la botella de vino, una botella de vino tinto de más de 80 años como ya había mencionado anteriormente.

— ¡Demonios! En serio esta buena.

Sus ojos se abrieron completamente al probar la comida del chef.

—El chef es el mejor de la ciudad ¡Y nadie puede negarlo!

—Trabaje años para perfeccionar mi arte.

Dijo el chef orgullosamente.

Seguimos comiendo y tomándonos varias copas de vino, hasta dejar la botella a la mitad, cuando llegamos a eso ya habíamos acabado la comida.

El chef nos entregó la cuenta y pague en efectivo.

Por supuesto nos llevamos la botella con el resto del vino.

— ¿Quieres bailar?

—Sí.

Respondió instantáneamente, a pesar de estar ligeramente ebrio, fuimos a un club nocturno y guardamos la botella en su mochila.

Pasamos toda la noche en el club, embriagándonos y bailando, cuando nos dimos cuenta eran aproximadamente las 2:00 de la madrugada, así que fuimos a mi apartamento.

Para él fue un reto subir 15 pisos por las escaleras… Y para mí también.

Finalmente llegamos a mi apartamento.

León dejo la mochila a un lado de la cama y se acostó en ella, él estaba bastante ebrio pero aún era capaz de razonar, busque en su mochila y tome la botella de vino, luego busque en la cocina dos copas y las llene de vino hasta el tope.

—Toma.

—Gracias Mel…

Tomo la copa y empezó a bebérsela sin dudar.

—Ah… El día de hoy fue increíble.

— ¿Eso crees? Pues supongo que fue así.

He tenido muchos otros días así, ya me he acostumbrado.

En fin, hora de llevar a cabo la última parte de mi plan.

Después de que León terminase de beber la copa yo termine con la mía, tome la botella y me tome el resto hasta el fondo lo más rápido que pude.

—Empecemos con esto…

Yo fui la que tomo la iniciativa, me quite la blusa y los zapatos, mientras que el altamente embriagado León se quitó la camiseta, después de que se la quitó me di cuenta que era un poco menos musculoso de lo que aparentaba con la ropa puesta, eso no me molesto en lo más mínimo, al contrario, me atrajo más.

Se acercó a mí e intento besarme pero el excesivo olor a alcohol en su boca me desagradaba así que lo aleje con delicadeza, en lugar de mis labios empezó a darme besos en el cuello mientras acariciaba mi cintura con sus gruesas manos, me empecé a excitar ligeramente parecía que él sabía lo que hacía a pesar de que estuviese muy ebrio.

Sus manos se movían hábilmente mientras subían por mi cuerpo, como si estuviese memorizando cada centímetro de él hasta llegar a mis pechos.

—Ah~♥

Emití un ligero gemido de placer al sentir como el apretaba mis pechos con cuidado, metió sus manos bajo mi brasier y lo levanto para dejar al descubierto mis pezones, yo me encontraba sentada en sus piernas mientras que el acariciaba mi cuerpo también seguía besando mi cuello desde atrás de mí.

—A-Ahh~♥

Cada vez la excitación en mi cuerpo era mayor, podía sentir como el usaba sus dedos para pellizcar mis pezones, los estiraba y jugaba con ellos con delicadeza.

Sus manos bajaron hasta mi vientre, con la intención de poner sus manos debajo de mis jeans, lo detuve y luego me levante, él se asustó un poco pensando que había hecho algo mal, sin embargo su expresión cambio al escuchar mis palabras.

—No lo haremos de esa manera, primero déjame quitarme la ropa. ¿Si~♥?

El asintió silenciosamente, empecé a quitarme el jean de manera excitante con la habilidad de una stripper profesional, luego siguió el brasier, hasta quedar únicamente con las bragas puestas,  le indique que se acostase boca arriba a mitad de la cama a lo cual obedeció inmediatamente, me senté en su entrepierna y luego empecé a lamer a lo largo de su cuerpo apasionadamente.

Ya en este punto podía sentir el bulto de la entrepierna de León, yo también, de hecho, en este mismo momento estaba tan excitada que mis bragas estaban húmedas y estaba deseosa de tener lo que ocultase aquel bulto dentro de mí.

Jadeaba en excitación, placer y deseo.

—Ha~♥ Sácalo de una vez, no puedo resistir más.

Mientras aún seguía sentada en sus caderas, el abrió su pantalón, dejando salir su miembro, estaba realmente duro e inmenso, palpitaba fuertemente indicándome que no podía resistirse más sin estar dentro de mí.

Evite cosas tales como una mamada, pues eso no era de mi agrado en lo absoluto (Aunque el sabor si era de mi agrado, lo que no me gustaba era la mamada en sí), directamente me puse encima de aquella cosa que superaba mis expectativas, hice un espacio para entrar moviendo mis bragas a un lado, podía ver claramente como un flujo de líquidos con exquisito aroma emanaban de mi sexo.

Empecé a bajar mi cadera lentamente, la punta cada vez entraba un poco más causándome poco a poco aún más placer del que ya sentía, hasta que baje de manera brusca, causando un gemido de placer por parte de ambos.

—Ah~♥

—Ah…

— ¿Oh? No pensé que serias de los que tienen gemidos de placer al hacerlo.

—No es eso… Es que se siente tan bien, eres apretada y puedo sentir como podría penetrar hasta lo más profundo de ti si me lo propongo.

—Está bien, pero como termines demasiado rápido TE MATO.

No sé realmente si se asustó o si le gusto escuchar mi amenaza, el solo estaba centrado en el movimiento que ocurría en mi interior, yo ya había empezado a moverme, el placer que tenía era inimaginable, sin duda había elegido a la persona correcta.

— ¡Ahh~~~♥!

Poco a poco, mientras lo seguíamos haciendo, aumentábamos la fuerza y la velocidad, cambiamos de lugar y ahora yo me encontraba levantando mi trasero hacia aquel magnifico miembro que me había dejado impresionada, la penetración fue lenta y profunda, cada vez el ruido que hacia mi voz era aún mayor, seguramente cierta persona me reprenderá mañana al escuchar las quejas de los demás inquilinos.

Podía sentir las bruscas envestidas de León en mi interior, llegaban hasta mi útero, causándome uno de los mayores placeres que he sentido, no podía pensar a nada más que en aquella profunda penetración en mi interior, estaba sumergida en el placer que estaba sintiendo, ya me había corrido dos veces para este punto, y podía ver en el rostro de León que él estaba a punto de llegar a su límite, también podía sentir como su pene palpitaba fuertemente.

—Terminemos con esto~♥

Saque su falo de mi interior y cambie de posición poniendo mi rostro en frente de su pene y mi vagina en su rostro, el empezó a lamerla para luego meter su lengua en el interior de ella, saboreando los exquisitos líquidos pervertidos que emanaban de mi interior, podía sentir como se acercaba mi tercer orgasmo y probablemente el último, empecé a masturbar aquella cosa que se encontraba en frente de mí hasta que finalmente aquel liquido blanco salió de el con una poderosa eyaculación, metí el pene en mi boca con la intención de recibirlo todo, saborearlo y tragar hasta la última gota.

— ¡Augg!~~~♥♥♥

Finalmente llegue al último orgasmo, un gemido (O mejor dicho grito) de placer extremadamente fuerte que fue ahogado por aquel falo que aún mantenía en mi boca.

Caí rendida en la cama, levantando ambas rodillas, estaba agotada después de que mi plan fuera completamente exitoso, sin embargo, alguien termino por cometer el error que arruino una noche que probablemente hubiera sido la mejor de su vida.

— ¿Qué estás haciendo León?

—Esto no ha acabado.

— ¿Qué mierda crees que haces?

El levanto mis piernas, llevando su pene hacia mi trasero, parece que tenía la intención de llevarlo hacia otro orificio sin que yo se lo permitiese.

— ¡Detente!

Le di una fuerte patada que lo dejo tirado en el suelo inconsciente, lo arrastre fuera de la habitación (Obviamente después de ponerle su ropa) Y con ayuda de uno de los conserjes lo saque del edificio, para cuando llegamos a la parte de abajo termino despertándose.

Lo lanzamos por los escalones hacia la acera y luego me miro con ojos suplicantes diciendo:

— ¿Por qué?

 — ¡Porque no me gusta! ¡¡¡MALDITO IMBECIL!!!

El grito lleno de odio resonó por toda la calle, haciéndome el centro de atención de todos en la misma.

Entre furiosa al edificio nuevamente, dejando atrás al mejor chico con el que pude haber estado este año, mi frustración era inmensa.

Después de aquel día, todo transcurrió normalmente, anduve con unas 3 o 4 personas más hasta que se habían acabado las vacaciones, normalmente uno regresaría a los terrenos de la universidad, sin embargo yo decidí quedarme en mi apartamento ya que le había agarrado cariño, claro, me tomaba más tiempo llegar a las clases, pero aún sigo decidida a quedarme en este lugar.

 No había pasado ni la mitad de la clase cuando el profesor fue llamado por un asunto urgente, por lo cual la tuvo que dejar para otro día.

—Maldición.

— ¿Qué sucede Mel?

Quien hizo esa pregunta fue una amiga de la universidad, Gwen Woods, una joven de 20 años con el cabello teñido de rojo, ojos de color gris, más o menos mi altura y bendecida con un cuerpo sexy.

— ¿Acaso lo olvidaste? Ese maldito viejo siempre que tiene que interrumpir alguna clase por cualquier razón hace que la siguiente clase sea el doble de larga para recuperar el tiempo.

—Ah, maldición, es cierto.

—Arg, hay veces que quisiera ponerle una maldita pastilla de cianuro a su comida cuando va a comer en el lugar donde trabajo, pero me arrestarían por eso.

—Igualmente no lo harías.

—Si claro…

Gwen es una chica bastante linda y algo ingenua, somos buenas amigas sin embargo…

— ¿Gwen? ¿Podría hablar contigo un momento?

Un joven se le acercó para tratar de hablar con ella, esto era bastante común, y lo demás, pues…

— ¿Eh? ¿Qué quieres? Habla de una vez.

Su personalidad cambio completamente y ahora su voz indicaba un completo desprecio por aquel joven y no solo su voz, su mirada era tan amenazadora que incluso yo quede amedrentada por ella.

—Es que quería pedirte que me ayudases a estudiar para el examen que habrá al final del mes.

—No, ya lárgate de aquí.

Digamos que ella no tiene mucho interés en los hombres.

—Mel ¿Quieres ir a donde siempre?

Su personalidad cambio nuevamente, ahora era completamente amistosa conmigo.

—Si… (Que desperdicio, en verdad ese joven era lindo)

Murmure para mí misma en un tono inaudible para los demás.

— ¿Qué dijiste?

—Nada, vámonos.

Si… Ella únicamente tiene ojos para las mujeres, en estos momentos, yo… Sin embargo no quiero meterme en ninguna clase de relación ligeramente seria, pero ella sigue siendo una buena amiga y no quiero arruinar nuestra relación (Además que tiene unas manos tan hábiles que hay veces que no soy capaz de resistir el orgasmo)

Cada vez que salíamos de clase, Gwen y yo salíamos a un bar que estaba abierto casi todo el tiempo, fuera de día o de noche, obviamente de día casi ni tenían clientes pero era perfecto para que habláramos entre nosotras sin tener que lidiar con ebrios molestándonos (Esto era sobre todo por Gwen quien no sabía tratar con esa situación, tuvo varias peleas con borrachos por eso mismo, incluso una vez fue retenida por la policía, yo tuve que pagar su fianza…)

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Estábamos sentadas en la barra, además de nosotras no había nadie más en el bar, solo el bartender que nuestra conversación le importaba un pimiento.

— ¿Eso fue lo que hiciste durante todo el tiempo libre que tuviste?

—Sí, lo mismo que hago todos los días de mi vida.

Gwen hace un rato me había preguntado que hice durante las vacaciones que tuvimos así que le conté todo lo que hice.

—Ah… Que pobres vacaciones, ojala hubieras podido venir conmigo al tiempo compartido en Hawái con mi familia, pero no me dejaban traer a ninguna amiga.

Por casualidades de la vida Gwen, con quien normalmente me pasaba los tiempos libres (En caso de no encontrar ningún joven atractivo con quien pasarla) gano una cantidad considerable de dinero y se lo termino gastando todo en un tiempo compartido en aquellas islas famosas por sus playas, sin embargo yo no pude ir con ella a causa de su padre.

— ¿Todavía tu padre no lo acepta aun?

—No, ese cabron todavía piensa que puede decidir con quién puedo estar y con quien no, hay veces que quisiera darle una patada en los testículos para que entienda que soy una mujer y yo decido con quien estar, incluso mi madre se lo dice, mi hermana y mi hermanito también, pero los únicos que no están de acuerdo son mi padre y mis tíos.

Ella siempre fue así con su padre, no sé realmente cuando empezó, pero desde que la conozco siempre tuvo problemas con su padre en cosas parecidas, el día que se dio cuenta que su hija gustaba de otras mujeres se volvió completamente loco, desde entonces no lleva a ninguna mujer a cualquier lugar donde se encontrara su familia, ni siquiera yo… Y yo quería ir…

—Tarde o temprano tendrá que aceptarlo, nadie puede ser tan terco.

—Ah… Eso quisiera creer.

Se tomó un vaso completo de Whisky de un solo trago y siguió quejándose un buen rato.

Después de un rato ya estábamos de salida, cuando algo extraño sucedió.

—Ya nos vamos.

—Que tengan un buen día.

Dijo el bartender en un tono casi mecánico. 

Salimos del bar tuve que cargar a Gwen ya que estaba tan ebria que le costaba mantenerse de pie ella misma, nada más al salir podía apreciarse las calles de la ciudad, inmediatamente salimos por accidente chocamos con una persona sospechosa (Como si la mitad de los ciudadanos de la ciudad no lo fueran) caímos al suelo, aquella persona que por la forma de su cuerpo parecía ser un joven, pero no podía distinguir claramente su género, ya que llevaba puesta una chaqueta con capucha que cubría su rostro, se levantó y me ayudo a levantar a Gwen sin decir ninguna palabra.

— ¿Ehh, no vas a disculparte?

Dijo la ebria Gwen.

—No le prestes atención, bebió demasiado, lo siento, vámonos Gwen…

Aquella persona, aunque no le vi el rostro, pude notar que tuvo una extraña reacción, como si se asustase por algo, ignore eso y me fue, sin escuchar ninguna palabra por parte de ese misterioso personaje.

Desde entonces todo el día tuve la sensación de que alguien me estaba mirando, incluso dentro de mi habitación, sin embargo, también se sentía como si desde mucho antes me estuviesen mirando desde lejos, esto me puso incomoda durante varias semanas.

No solo eso, también desde ese día he visto a esa persona sospechosa en muchos lugares, incluso me he dado cuenta que ha estado en ocasiones en las cercanías del lugar donde trabajo cuando empezaba y terminaba mi turno. 

Aquel día cuando perdí la más pequeña pizca de normalidad en mi vida fue donde descubrí el mayor placer de “Toda mi vida” y las puertas de un mundo nuevo fueron abiertas delante de mí.

Inicio como un día cualquiera de mi vida, fui a la universidad, era la última clase del día y me encontraba junto Gwen, ella me paso su cuaderno, donde había algo escrito, este decía: “¿Quieres ir a mi apartamento hoy?”

Yo escribí debajo de lo que ella escribió “Hoy no estoy de humor para hacerlo, ¿Puede ser otro día?”

— ¡¿Eh?! ¿En serio?

Salon

—Señorita Woods ¿Sucede algo?

—No, nada, lo siento.

Las risas silenciosas de los demás se hacían notar, Gwen estaba que se moría de la vergüenza, luego escribió algo más.

“¡Tu diciendo que no quieres tener sexo! Eso es más raro que ver el cometa Harley”

“Te estoy diciendo la verdad, es que últimamente siento que alguien me ha estado viendo desde hace un tiempo, me siento muy incómoda”

“¿Has denunciado eso a la policía?”

“Si, y los inútiles dijeron que necesitan al menos una posible identidad de quien sea que me esté acosando”

“En resumen, no harán nada”

“Exacto”

“¿Tienes idea de quién puede ser?”

“No exactamente, pero ves a aquella persona encapuchada que apareció hace tres días, el que está sentado hasta el fondo, el de capucha gris, creo que es el”

Efectivamente, ese misterioso personaje se encontraba aquí mismo.

“¡¿En serio?! ¿Por qué no le has dicho nada?”

“Siempre que intento acercármele para descubrir quién es, desaparece, no puedo ni ver su rostro”

“¿Incluso aquí?”

“Ayer lo intente y se escapó”

“Maldito. Pero cambiando de tema ¿Vendrías a mi apartamento? Solo a pasar la noche, sin hacer nada más, incluso te hare la cena yo misma”

“… No sé, no confió del todo en ti”

“¿Tan poca confianza tienes en mí?”

“Si”

“Vamos, en serio no te hare nada, lo prometo”

“Bueno iré”

“Bien”

Finalmente Gwen termino por convencerme de ir hacia su apartamento, termine yendo con cuidado de que ella no se le ocurriese hacer nada extraño.

Ya me encontraba en el apartamento de Gwen, era mucho más grande que el mío, tenía una cocina y el balcón lo usaba de comedor.

Yo estaba en el balcón, el viento soplaba fuertemente y la noche era bastante fría, esto era debido a que el invierno estaba empezando, dentro de unos cuantos días debería de empezar a nevar, me quede admirando la ciudad, el edificio de apartamentos donde vivía Gwen era mucho más alto que en donde yo vivo, de hecho, el apartamento de Gwen estaba en el piso 45, la ciudad en la noche era muy diferente, aunque aún fuese ruidosa las luces de las calles y edificios le daban un toque “Hermoso” por así decirlo.

City night lights

—Ya está lista la comida.

La voz de Gwen, seguida por el seductor olor de la comida me saco de mis pensamientos, me senté en la mesa y enseguida Gwen trajo una botella de Vodka sin sabor, un jugo de uva y un par de vasos, mezclo el Vodka y el jugo y lo sirvió en los vasos.

Lo que preparo Gwen fueron unos filetes de carne a la parrilla junto a una ensalada con algunos aperitivos para acompañarlo.

Gwen se sentó al otro lado de la mesa.

—Buen provecho.

Comimos la carne que Gwen había preparado, debo decirlo, estaba realmente buena.

Cuando terminamos de comer ayude a Gwen a lavar los platos, después de eso volvimos al balcón.

—Y bien ¿Qué te pareció mi comida?

—Bastante buena debo decir, me dejaste impresionada en verdad, puedo decir que si practicas un poco más podrías estar al nivel del chef.

Eso no era mentira, fue una de las mejores comidas caseras que he probado en toda mi vida.

—Eso es porque me esforcé mucho en hacer lo mejor, de hecho, digamos que lo tuyo era “Especial”

— ¿Qué quieres decir con “Especial?

Empecé a tener extraños pensamientos, ¿Qué había hecho esta mujer con la comida? ¿Qué le puso? Tenía miles de sospechas en mi cabeza.

—Ya han pasado más de 15 minutos, ya debería hacer efecto.

Esto solo aumento mis sospechas que había hecho.

—Ah~♥

Un extraño gemido involuntario salió de mí y mi cuerpo empezó a calentarse y cada vez podía sentir como me excitaba cada vez más y más.

—Oh, es bastante efectivo.

—Maldita ¿Qué me hiciste?

— ¿No lo entiendes? Tu comida tenía un muy poderoso afrodisiaco, ahora no podrás resistirte a cualquier petición de hacerlo, quieras o no.

Gwen se acercó a mí y empezó a recorrer mi cuerpo con sus manos, debido al efecto del afrodisiaco hasta el más mínimo contacto con ella me causaba un gran placer.

—Ahora, es hora de divertirnos ¿Te parece?

Ella me quito mi ropa, primero mi blusa y luego mis pantalones hasta dejarme únicamente con mi ropa interior puesta, luego con sus manos empezó a acariciar mi pecho hábilmente, no podía pensar nada más que en Gwen tocando mi cuerpo, ella acerco su rostro al mío y luego me dio un apasionado beso, metiendo su lengua dentro de mi boca y moviéndola como si saborease mi lengua, solo podía sentir placer en ese momento, mi corazón latía rápidamente y mi respiración se había hecho profunda, mientras ella aún seguía besándome con sus manos las deslizo por mi vientre y las metió debajo de mis bragas, luego introdujo sus dedos medio y anular en mí, moviéndolos explorando todo mi interior con ellos hasta hacer que llegara al primer orgasmo, luego ella saco sus dedos de mi interior llevándoselos a su boca, saboreando los fluidos de mi interior, se quitó la chaqueta y camiseta que llevaba puesta y por último el brasier, pude admirar los hermosos y grandes pechos con los que fue bendecida, me sentí un poco celosa y sin pensarlo agarre bruscamente uno de ellos mientras que empecé a chupar el otro.

—A-Ah~~♥ ¿Tanto quieres hacerlo? Bien, chúpalos todo lo que quieras.

Dijo Gwen con una expresión sumida en el placer, no afloje mi agarre y mientras aun chupaba uno de los pezones de Gwen ella volvió a introducir sus dedos en mí, yo hice lo mismo, ya no nos importaba nada, ni el frio que hacía en el balcón o que alguien pudiese vernos, mordisquee el pezón de Gwen mientras que pellizcaba el otro, ella gemía en placer al mismo tiempo que yo lo hacía, esta vez ambas llegamos a otro orgasmo juntas, sin embargo esto no podía calmarme, y tampoco podía calmarla a ella, así que seguimos haciéndolo toda la noche hasta agotarnos.

Eran aproximadamente las 2:00 de la mañana, Gwen y yo estábamos tiradas en el suelo del balcón, agotadas completamente por hacerlo toda la noche.

—Fue increíble.

—No quería hacerlo, pero te agradezco, gracias a esto pude relajarme por un rato.

Gwen fue la primera en levantarse, su cansancio se notaba sin importar como la mirases, me ayudo a levantarme, yo no estaba tan agotada como ella, levanto la ropa y nos preparábamos para acostarnos, pero… En ese momento, fue cuando ocurrió el evento que me hizo descubrir aquella cosa que más placer me causaba.

Se escuchó un ruido provenir de las escaleras de incendio, entonces una silueta entro corriendo dirigiéndose hacia Gwen, y luego asestándole un golpe fuerte en la cabeza antes de que pudiese reaccionar.

— ¡Gwen! ¡Gwen! ¡¿Estas bien?!

Quedo noqueada instantáneamente por el golpe.

— ¡Maldito! ¿Cómo te atreves?

Aquella silueta, era ese extraño personaje que ha estado acosándome desde hace un tiempo.

— ¿Cómo me atrevo? Eso debería preguntarte a ti… haciéndolo con una mujer después de desecharme ¡¿Y qué hay de mis sentimientos?!

— ¡Me importa un carajo! ¡Ni se quién eres!

Se quitó la capucha dejándome ver su rostro, él era… León 

— ¿Por qué le hiciste esto a Gwen? ¡¿Acaso quieres matarla?!

— ¡Sí! ¡Quiero matarla! ¡No puedo creer que estés con ella a pesar que estuviste conmigo hace un tiempo! Quise disculparme por lo de la otra vez pero no pude y estuve siguiéndote desde hace un tiempo para disculparme, ¡No podía dejar de pensar en ti! Pero no podía disculparme porque ella siempre estaba contigo, entonces después de que subiera tantos pisos por las escaleras de incendio…

— ¿En serio? Hay un límite entre la perseverancia y la estupidez, tú ya lo cruzaste hace un tiempo si ese es el caso.

Lo interrumpí pero no le importó y siguió hablando.

—Y luego, me encuentro con ustedes dos haciéndolo, incluso ella te drogo para que lo hicieras con ella, mi odio hacia ella solo aumento, así que me decidí a matarla de una vez por todas para luego tu tengas que quedarte conmigo.

(En serio… En serio ¿Por qué la gente siempre recurre a matar a alguien en esta ciudad? ¡¿Es que acaso hay algo en el aire de la ciudad que hace que todos se vuelvan locos lentamente?! ¿Por qué tengo que meterme en esto? Toda mi vida había vivido en paz de eso y me termina pasando esto por un maldito idiota que se obsesiono conmigo) Decidí decirle algo arriesgándome a empeorar la situación.

—Escucha una cosa, tus sentimientos me importan una mierda, eres solo otro de una larga lista de hombres con los que lo he hecho, igualmente después de aquel día no pensaba volver a verte, una vez te fueras de mi habitación le diría al encargado de quienes entran al edificio que no te dejara pasar y te ignoraría cada vez que te viera, para mí solo eras un objeto de placer que iba a desechar pasara lo que pasara, ahora ¡Entiende tu lugar y lárgate!

—P-Pero ¿Y todo lo que me dijiste?

—Eran mentiras, todo lo planee para acostarme contigo.

—No puede ser…

León se desplomo en el suelo, al borde de las lágrimas y con una expresión desesperada.

—En ese caso…

— ¿Qué harás?

Me prepare para cualquier cosa, incluyendo lo peor, León levanto su rostro, dándome una  mirada entre la tristeza de tener el corazón roto y el odio, con su rostro lleno de lágrimas y apretando sus dientes tan fuertemente que por un momento pensé que iban a romperse.

—Las matare a las dos, empezando contigo.

(Mierda, es el peor caso) León se lanzó hacia mí con un cuchillo de cocina en sus manos no pude reaccionar a tiempo y termino apuñalándome el hombro izquierdo, pero pude darle una patada en los testículos dejándolo en el suelo casi inmediatamente, no podía moverse por el dolor de la patada que le había dado, el dolor de la apuñalada que había recibido era fuerte, sin embargo lo resistí y saque el cuchillo de mi hombro, luego tome una de mis prendas que estaban tiradas en el suelo y la rasgue para usarla para detener el sangrado, la herida no era demasiado profunda, pero aun así no puedo dejarla abierta.

—Maldito, ya vas a ver lo que te pasara.

Me acerque a él y le di una patada en el estómago, luego seguí golpeándolo una y otra vez dejando salir toda mi rabia en él.

Podía ver como se retorcía de dolor, no sé porque, pero me gustaba verlo así, mientras más se retorcía, mientras más sufría, mientras más trataba de huir, más me gustaba verlo, hasta que llegue hasta cierto límite, mi mano comenzaba a temblar, pero no de miedo, sino de emoción, como indicándome que tenía una cosa por hacer.

— ¿Qué querías hacer? ¿Matarnos a ambas?

—No… ¡No quiero! ¡Déjame ir! ¡Perdóname, las dejare en paz, lo juro!

— ¿Lo juras? Lo siento, pero eso no te salvara.

Podía ver la desesperación, el miedo y los deseos de huir en sus ojos mientras suplicaba con lágrimas, esto solo hizo que me emocionase aún más y no pudiese controlarme, como si me moviera de manera automática lo termine apuñalando y un grito de dolor se escuchó por todo el lugar.

— ¿Eh? ¿Qué es esto? ¿Qué es este placer que siento?

No podría explicarlo de otra forma, pero al apuñalarlo sentí un placer muy fuerte, incomparable con cualquier otro, así que seguí apuñalándolo una y otra vez, la sangre que brotaba de las heridas, los gritos de dolor y las suplicas por su vida, todo eso me causaba un inmenso placer, uno que ni siquiera el mejor sexo que tuve en mi vida me podría dar.

Finalmente, León ya casi ni podía hablar, paso de estar suplicando por su vida a rogarme que acabara con su sufrimiento.

—Ya, no quiero más, ya mátame de una vez…

—Ah…~~~♥♥♥ Ha…~~~♥♥♥ Ah…~~~♥♥♥ Ha…~~~♥♥♥

Solo podía jadear en placer, y sentía que un increíble orgasmo se acercaba, entre el éxtasis que me causaba esto y las constantes suplicas decidí acabar con su vida.

Con una larga sonrisa mezclada en múltiples sentimientos, felicidad, placer, malicia y locura, acerque el cuchillo a su cuello, cortándolo lentamente, admirando como la sangre salía y la carne era cortada.

—♥♥♥¡¡Ahhh!!♥♥♥

El mayor grito de placer que he hecho en toda mi vida salió de mi boca justo después de matarlo, pero esto aún no acababa, después de acabar con su vida abrí su estómago, y empecé a bañarme en su sangre y órganos mientras me masturbaba usando las partes de su cuerpo como un consolador de carne y la sangre como lubricante, saboreando su exquisito sabor mientras seguía teniendo múltiples orgasmos seguidos.

Hasta que finalmente quede agotada.

Me quede un largo rato bañada en sangre, fui a la ducha y limpie mi cuerpo, fue difícil quitarme toda esta sangre, pero de alguna forma lo logre.

Me vestí nuevamente y me encargue de curar mi herida correctamente, me asegure que Gwen no estuviera herida, le puse unas vendas en una pequeña herida que tenía en su cabeza y luego me quede junto a ella hasta que despertó.

— ¿Qué ocurrió…?

— ¡Gwen! Menos mal, estaba muy preocupada y no te preocupes ya me encargue de eso.

— ¿Qué hicis-?

No pudo evitar asustarse al ver la escena en frente de ella, un cuerpo irreconocible, sangre y órganos por todas partes y una cabeza decapitada en el suelo.

— ¿Sabes Gwen? He descubierto una nueva forma de placer.

—T-Tu… ¿Hiciste esto?

—Sí.

Respondí sin ningún remordimiento y con una sonrisa maliciosa y satisfecha.

—Esto no es placer, esto es locura, lo que hiciste es algo enfermo.

— ¿Eso crees? Yo no lo veo así, pero no puedo hacer nada.

—Sabes que después de esto no podrás volver a una vida normal ¿Lo entiendes?

Eso era obvio, la policía de la ciudad estará detrás de mí por esto, por eso…

—Sé que esto puede parecer repentino y forzado, pero creo que deberíamos despedirnos, no quiero meterte en otro problema como este, no me importa que digas que fui yo, hazlo.

— ¡Espera! No puedes dejarme así como así.

—Lo siento…

Me disculpe con ella sinceramente,

—Pero ya me conoces, soy impulsiva y siempre busco maneras de sentir placer, ni yo misma puedo creer que pueda cambiar tan rápido, pero las cosas son así.

Tome un poco de sangre del suelo con mi dedo índice y la lleve a mi boca, usándola como un labial, luego me arrodille en frente de la aun desnuda Gwen.

—Adiós.

Le di un beso de despedida a Gwen, dejando sus labios también manchados de sangre.

Y luego salí del apartamento de Gwen, dejando atrás a mi mejor amiga, me dolió mucho hacer esto, incluso lloraba después de darle la espalda, pero no puedo meterla en problemas por mi andar buscando esa clase de placer.

Desde entonces no volví a verla.

Han pasado varios meses desde entonces, y ya he matado a una gran cantidad de personas, todo para sentir el mayor placer de mi vida “El placer de matar” les digo en serio, ustedes deberían probarlo también, estoy segura de que les gustara, vamos, déjense caer en la locura y el placer, una vez comiences no vas a poderte detener.

—Bien… Creo que es hora de irme.

La oscuridad de la habitación hacía difícil ver lo que había adentro.

Fui al baño y ahí me vestí, me mire a mí misma al espejo una joven de 22 años, cabello largo de color rubio ceniza, siempre lo llevo suelto, casi blanco, ojos de color verde poco común, tez blanca, cuerpo delgado, delicado y muy bien cuidado, vestida con una blusa de color rojo, un chaleco de color gris, jeans ajustados y zapatos de cuero negro, a veces bañada en sangre, con una sonrisa maliciosa y un profundo placer.

Caminaba hacia la puerta de la habitación, pensando… Quien será el siguiente objeto de placer.

Abrí la puerta de la habitación y admire la escena del interior iluminada por la tenue luz del amanecer, cuerpos destrozados esparcidos por todas partes, no había ni un solo lugar que no estuviese manchado de sangre, una verdadera masacre, pero para mí, es solo el resultado de una noche de placer.

Cerré la puerta de la habitación, dejando atrás aquella hermosa escena de una gran noche.

Todos tenemos algo que nos causa placer, el sexo, el dolor, el sufrimiento de los demás, el estar al borde de la muerte y por supuesto… Matar.

Matar es mi placer… Y dime ¿Es también el tuyo?