Wiki Creepypasta
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Sobre tu cadáver me verás festejar.

Habiéndote demostrado todo lo que mi lado superpoderoso puede, haciendo valer cada minuto de existencia banal. Me encanta decir que te habría gustado ocuparla diferente, un festejante para andar por allí, la familia casi feliz.

Sobre tu ego me verás festejar.

Pisotéandote las pelotas estallarán en una merma que las dejarán al mismo nivel que tú, simple y llanamente un grano de arena negro. Estás demasiado preocupado por los demás, ocúpate de ser útil al menos una vez.

Sobre tu victoria me verás festejar.

Si a eso le llamas ganarse la vida, deberías estar más que contento que la primera vez que ganaste fue cuando naciste, y nunca más. Acuérdate, un regalo no se devuelve.

Sobre tu escritorio me verás festejar.

Festival de pis y alcohol en gel sobre las hojas del cuaderno de actas, firmando a mi nombre gloriosamente un sello que traspasa las hojas. Todos los nombres se diluyen poco a poco, se corren y dispersan para jamás volver a ser una palabra sola.

Sobre tu jardín me verás festejar.

No vale la pena en absoluto festejar en tu jardín, pudiendo perfectamente tirar piedras al frente de tu casa, esperando que salgas así poder darte unas cuántas en la cara. Apuesto a que eso no sale en ninguna carta de magia, tampoco esperes que me baje los pantalones.

Sobre tu micrófono me verás festejar.

Antes de introducírtelo lo desconectaré. Con la esponja y todo, empezaré a metérmelo en la boca, empapándolo de saliva espesa y burbujeante. Acto seguido, te sacaré la mordaza y directo a tu boca, que trata de gritar sus penas pero lo único que hace es rebosar la baba por los costados, cayendo sobre su regazo. La más triste imagen que se puede esperar de un ser humano 'de bien'.

Sobre tu habitación me verás festejar.

Entraré de un portazo cuando tus padres no estén, acostumbro a verlos irse sin dejar la puerta con llave, dejándolo todo en manos de su puberto retoño. Como entro me voy, bajándote los pantalones y haciéndome paso entre las celulitis para que mi lengua sea sentida por los sentidos humanos que todavía no hemos descubierto. Mi mano entera en tu boca para poder probar de tu espumante baba que lubricará mis pensamientos.

Sobre tu manta me verás festejar.

Te la corro cuidadosamente por más de que ya no puedas darte cuenta y empiezo a tocar tu rigidez. Nunca había sentido lo perfecto que podía ser algo que muchas personas quieren evitar a toda costa, pero son cosas de grandes. Tus manos, tus brazos, tus piernas esbeltas, tu cara inexpresiva que me transmite más de lo que otorga. De las mejores imágenes que vi, no me pude tentar. Uno viene y se va sin nada puesto, por lo que es entendible mi notable excitación.

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