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Por fin me decidí a comprar la casa, después de los últimos papeles y arreglos me mudaré este sábado. Mis amigos del trabajo están ansiosos de que me mude así podrán hacer las reuniones en mi nueva casa, ya no tendremos que ir a casa de Marcos y rezar para que su esposa esté de buen humor para recibirnos.

Llegado el sábado, salí de la oficina hacia mi nueva casa. Horas antes había recibido llamada de mi novia informándome que el camión de mudanza ya había dejado todas las cosas dentro de la casa y que ella se dejaría las llaves en casa de mis padres, una rápida visita a casa de mis padres y luego, a mi nueva casa.

He de admitir que fue una ganga, los antiguos dueños se dedicaron a la compra y venta de bienes raíces y adquirieron esa casa a bien precio, el lugar no tiene mucha demanda por lo tanto corrí con mucha suerte. La casa es preciosa; 4 cuartos, 5 baños, una terraza, su propio garaje, azotea y sótanos suficientemente espacioso como para hacer una sala de videojuegos. ¿Qué puedo decir? Soy un vídeojugador por excelencia, y tener mi propio espacio no está mal. Claramente añadiré mesas de pool, y uno que otro accesorio para hacer lo cómodo. Llegando a la casa decidí dar un paseo minucioso, no quería encontrarme con algo roto porque de ser así la agencia de mudanzas recibiría quejas formales y malas recomendaciones.

Mi novia prometió mudarse pronto conmigo y comenzar una relación más seria, por lo tanto quería ver que todo estuviera en su lugar. Nada de agujeros en el techado, paredes dañadas, ventanas rotas, y tapizado mal hecho.

Esa misma noche de sábado decidí dormir en la sala de estar, así me daría cuenta de cualquier gotera o tubería averiada en cualquier lado de la casa. No hay nada más fastidioso que el eco de una gota constante y meticulosa despertando a cualquiera a media noche.

A la mañana siguiente me dediqué a arreglar la casa a mi parecer. Mi hermosa novia y sus amigas se habían esmerado pero era mi deber hacerla acogedora. Medio día arreglando y limpiando la parte superior de la casa que quise dejar por último el sótano. Para mí todo tiene un orden y comencé de arriba a bajo. Cuando baje al sótano me podía imaginar todas las consolas, demás artilugios y dispositivo que estaría dispuesto a comprar para hacer los una sala de juego decente. Tengo planes para un mini bar, con colección de los rones y cervezas de mi tierra natal. Mientras limpiaba y arreglaba cuidadosamente, noté que habían artículos y pertenecía de los antiguos dueño, algo que me llamó mucho la atención fue un proyector de películas antiguo, junto a él una caja lleno de cintas domésticas; “mi cumpleaños” “la reunión familiar” “nuestra primera visita” y similares eran los títulos de las cintas. La curiosidad me ganó y decidí probar si el proyector aún funcionaba y ojear un poco las películas. Ya era noche cuando terminé de arreglar todo. Decidí probar las cintas y el protector.

Comencé con una que se titulaba “El encuentro”, curioso título, conecté el protector, coloqué la cinta con cuidado meticuloso y presioné el interruptor de encendido. La imagen que se proyectaba era una zona boscosa, se describía un sendero que se internaba aun mas en el bosque, en medio del sendero estaba una lámpara de gas antigua, la llama era muy débil y tenue. Estaba oscureciendo en la toma y el panorama se cubría de bellos colores del atardecer, me embelesó un poco el ver de fondo el atardecer, pero salí de mi trance Cuando mi teléfono móvil sonó, era mi novia, no podía escuchar la muy bien por la mala recepción, decidí escribir un texto el cual citaba que le llamaría en unos minutos vi al hora y eran las 7:32 pm. Dejé mi teléfono, me levanté para apagar y guardar el proyector que aún describía el bello paisaje hasta que la imagen fue interrumpida por un anciano que llegó desde lo que parecía un pueblo al final del sendero cruzando el bosque. No mentiré, me llamó la atención esa aparición inoportuna y decidí ver hasta donde terminaba la grabación.

El anciano se arrodilló a la par de la lámpara, junto sus manos y parecía que estaba rezando, un zumbido tenue. Pero que cada vez iba cobrando fuerzas, se apoderó de mis oídos. No dejaba de ver la imagen del anciano. A medida que los segundos pasaban, se hizo más intenso y escuchaba como un millar de personas hablaran al mismo tiempo. De pronto en la toma comenzaron a aparecer una especie de tentáculos desde un lado del bosque. No se podía ver el origen de los mismo porque estaban fuera de ángulo. El anciano se aferraba a sus rezos y los tentáculos lentamente se acercaban a él cubriendo casi por completo la mitad de la pantalla, eran miles de tentáculos que salían del bosque y encerraban al anciano. El zumbido ya era muy intenso, fastidioso, exasperante pero no podía apartar la vista de la pantalla.

Repentinamente la toma cambió, en la pantalla aún se proyectaba la imagen del sendero, la lámpara. Pero esta vez había un charco de sangre, justo donde estaba arrodillado el anciano. El zumbido había desaparecido. En el bosque se proyectaban haz de luz similares a los que proyecta una lámpara de mano, eran un grupo de policías que parecía que estaban buscando a alguien. Llegaron a la escena donde había estado el anciano, recogieron la lámpara de gas y la cinta termino.

Mi cuerpo estaba helado, me había aferrado fuertemente al sillón, me tomó tiempo salir del trance, mi respiración estaba agitada pero mi mente aun seguía recordando la cinta una y otra vez. Tomé mi teléfono móvil vi la hora; 12:32 am. me asustó mucho ver que habían pasado 5 horas desde que encendí el protector. Decidí no ponerme a buscar lógica a la situación que había acontecido, apagué el proyector, dejé la cinta en su caja y subí las escaleras. Mi cuerpo estaba pesado, podía sentir el cansancio, mis párpados pedían a gritos dormir…

No sé que había pasado Ni quiero explicarlo. Veremos que pasa de ahora en adelante. Acabo de recordar que mis amigos vendrán a casa el próximo fin de semana para ese entonces espero que todo este bien.