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Faltaban pocos días para Navidad y la casa ya estaba totalmente decorada, una cosa menos de la que preocuparme, las luces del pino de Navidad brillaban más que nunca como podéis ver me encantaba la Navidad y digo ´me encantaba´ porque lo sucedido aquella noche de Diciembre, fue algo verdaderamente aterrador.

Creédme, yo quise morir con ella (...) pero a veces por mucho que nos empeñemos el destino ya tiene otros planes para nosotros (...)

21 de Diciembre, 3:07 a.m.

Ésa noche no podía quedarme dormido, presentía que algo iba a ocurrir, ALGO MALO, no me equivoqué.

Yo estaba en la cocina cuando escuché un grito en el porche de mi casa los gritos cada vez se escuchaban con más claridad alguien repetía mi nombre una y otra vez, era Claudia.

Aporreó la puerta tan fuerte que parecía que la iba a echar abajo fui a abrir tan rápido como pude, traté de calmarla pero era imposible.

Mi casa era la última a la izquierda, sí puede que suene a película de terror pero es la verdad por lo tanto daba a un bosque que colindaba con las afueras de la ciudad. De ése bosque salió algo no sabría decir el qué pero algo o alguien se movía entre los árboles lo sabíamos porque podíamos ver una silueta negra de un tamaño descomunal, moviéndose de un lado para otro, enseguida supe que mi ex novia estaba huyendo de algo que la estaba acechando.

Me dijo que cerrara la puerta y que no abriera bajo ningún concepto, eso hice le pregunté que era aquella cosa del bosque ni ella misma lo sabía en sus manos, tenía una copa de plata.

Claudia se sentó en el piso y con lágrimas en los ojos me contó lo que había hecho, su familia pasaba por malos momentos y bueno os podéis hacer una ligera idea de lo que pasó, se adentró en la antigua mansión de la colina y cogió algo que no era de su propiedad la vivienda parecía estar abandonada pero para su sorpresa no lo estaba cuando robó el cáliz escuchó ruidos en la planta de arriba los ruidos se convirtieron en pasos y los pasos en voces extrañas fue entonces cuando salió a correr como sino hubiera un mañana.

Un poco más y no lo cuenta, ella de verdad creía que ese sitio estaba abandonado , toda la ciudad lo creíamos (...)

De repente, un ´ding dong´ aceleró el ritmo de nuestros corazones, ella se tapó la boca con la mano y empezó a llorar, producto de la desesperación.

No me tomé ni la molestia de preguntar quien era solo me acerqué y miré por la merilla, ¡¿pero qué diablos?! un hombre alto y robusto con una enorme gabardina de cuero marrón y sombrero estaba parado frente a mi puerta el tipo estaba cabizbajo pero no tardó en levantar la mirada, como olvidar aquellos ojos rojos aquellos colmillos filosos y aquella lengua extra grande (...)

La misteriosa criatura llamémosla de alguna manera vino a recuperar lo que era suyo, al ver que no dábamos la cara se enojó tanto que empezó a darse cabezazos contra la puerta tal era su fuerza que casi la rompe, teníamos que idear un plan y rápido o de lo contrario caeríamos como moscas (...)

Le dije a Claudia que me siguiera, nos escondimos en el desván detrás de unas cajas me abrazó tan fuerte que me hizo un poco de daño y era normal estaba al borde de un infarto no me arrepentí de ayudarla tal vez fui un idiota pensarás, te hubiera costado la vida, pero por ella estaba dispuesto a darlo todo aún la amaba.

La criatura o lo que fuese aquella cosa rompió la puerta por la mitad y eso que era blindada si hubiera sido una puerta normal no nos hubiera dado tiempo ni a escondernos , estuvo buscándonos por un buen rato , uno en ésas circunstancias ya sabe lo que le va a pasar ella sabía que o le entregaba el cáliz o moriría y yo posiblemente iría detrás.

Claudia amaba con locura su hermana pequeña (...) amaba a sus padres, y amaba a su perrito Tristán para poder mantener su familia a flote tenía que vender esa preciada copa de plata (...) yo por desgracia, no podía ayudarla pues estaba en unas situaciones pésimas. Lloró en silencio para que aquel ser del infierno no la oyera lo único que podía hacer era consolarla le cogí la cara con las dos manos y le besé.

Por un momento pensemos que se había largado pues no escuchábamos ni sus pasos ni tan siquiera se escuchaba su grave respiración, que ingenuos fuimos (...)

Claudia se puso de pie dándole la espalda a la ventana y me confesó que aún me seguía amando tenía los ojos cubiertos de lágrimas lo recuerdo todo perfectamente bajé la cabeza y rompí a llorar cuando alcé la cabeza vi a aquella maldita cosa flotando en el aire tenía unas alas más grandes que su cuerpo lo podía ver a través de la ventana, me incorporé y me tiré en plancha para coger a Claudia del brazo pero el tipo fue más rápido que yo.

Unas enormes garras atravesaron la ventana, cogió a Claudia por detrás y se la llevó todo pasó tan rápido que no le dio tiempo de reaccionar, la había atrapado era un hecho y yo no podía hacer nada al respecto (...) malherido me volví a incorporar mi vista estaba dañada varios trozos de cristal habían penetrado en mi ojo derecho. Golpeé el piso con tanta rudeza que llegué a hacerme sangre en los nudillos, me negaba a perderla así que sin pensármelo dos veces agarré mi bicicleta y fui para la mansión de la bestia.

Cuando llegué el tipo me estaba esperando, me bajé de la bicicleta y fui para el furioso y con ansias de venganza; nada se puede hacer con un ser que no es de éste mundo lo intenté (...) intenté propinarle un puñetazo en la cara pero éste desplegó una de sus alas y me lanzó contra un árbol, me había repelido con suma facilidad no molestó en darme el golpe de gracia el por qué, no lo sé ni lo sabré.

El tipo se dio la media vuelta y se adentró en su gran mansión, a día de hoy busco vengarme de la persona que me arrebató a la persona que más amo en éste mundo nadie me creería si voy a la estación de Policía, me tacharían de loco y posiblemente me encerrarían (...)

Ya no tengo más razones para seguir viviendo, no sin ella (...)