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Muneca-porcelana-25
Hace unos días me encontraba en la calle, algo llamo mi atención en una venta de garaje que se estaba efectuando. En ella se encontraba parada una viejecilla algo encorvada.

Me acerque sin ninguna intención de comprar algo, había de todo: juegos, pistolas, cartuchos, figuras y una muñeca. Esta última llamo mucho mi atención, era la muñeca más hermosa que alguna vez había visto. Enseguida esta atrajo mi atención por lo cual no dude en acércame a ella.

Su tamaño era casi del de un niño de 6 años. Su cabello era blanco como la nieve, sus ojos eran azueles y oscuros a la vez, un azul muy, muy hermoso que se encontraban difuminados, una piel tan blanca como la nieve, tenia puesto un vestido blanco con diferentes bordecitos, toda su vestimenta era blanca como su piel.

Me acerque, la tome y comencé a observar, cada detalle de la muñeca, pues todo parecía tan real en aquella muñeca.

La viejecilla sonrió al verme. Sin dudarlo le pregunte en cuanto valía, ella se negó con la cabeza y dijo -Es toda tuya-. La tomo en sus frágiles manos por unos instantes y me la entrego; acto siguiente yo la tome e hice una reverencia inclinado mi cabeza.

-Gracias- fue lo que dije mientras la viejecilla me miraba callada e inexpresiva, de primer momento por su frivolidad pensé en que la había ofendido –Perdóneme- dije tan rápido como pude.

-No te preocupes mijito- ella me contesto; por lo cual agradecí pero me sentía mal por recibir tan hermoso obsequio por lo que insistí en que me dijera el precio.

-No- Se negó rotundamente -Ella decidirá cuál es el precio- Aquellas últimas palabras me dejaron confundido, pero no le tome mucha importancia, así que me dirigí hacia mi casa.

Una vez llegado a ella, subí corriendo por las escaleras para llegar a mi habitación y una vez allí puse la muñeca en el suelo, me senté enfrente de ella y comencé a observarla.

-Eres tan hermosa- mientras decía esto deslizaba mi dedo por su cara.

En la cara de la muñeca se formo una triste expresión. Me quede en chock en ese momento.

Los días pasaron y me sentaba siempre a lanzarle un cumplido a aquella muñeca. Pero cuando lanzaba cumplidos como: -Eres tan bella, que tu belleza me parece irreal- Su bella sonrisa se esfumaba, pero cuando lanzaba cumplidos raros como -¿Por qué no eres real?, Mataría porque lo fueras- su sonrisa aumentaba, lo cual me inquietaba. Hasta que un día sin pensar:

-Daría mi vida por ti-

Ese día se dibujó en ella una sonrisa casi psicópata, me dio tanto miedo que la deje en el suelo y corrí a la computadora para tratar de buscar respuestas.

Pase toda la tarde tratando de olvidar aquella sonrisa que no se quitaba de mi mente, hasta que llego la noche, y me quede profundamente dormido. Desperté al día siguiente, era sábado; Tome mi ropa y me empecé a vestirme pero algo interrumpió mi concentración, la muñeca estaba viéndome, literalmente tenía sus ojos, puestos en mí y no los quitaba, entonces decidí irme al baño a vestirme, en ese momento escuche un ruido. Enseguida salí a revisar que había sido y para mi sorpresa la muñeca se encontraba en mi cama. Esto me dejo asustado y muy confundido pero no le tome importancia y continúe con mis labores.

Al llegar la noche, subí a mi cuarto donde todo parecía ser normal incluso la muñeca. Me acosté la cama y le eche un último vistazo a la muñeca, esta tenía una expresión rara, pues no expresaba ninguna emoción.

Me dio igual, así que solo me acosté, al poco rato me dormí y me desperté por un pequeño crujido. Miré la ventana de primera instancia y no había nada, así que no le tome importancia alguna, pero al poco rato se escuchó un portazo, pensé que era mama, quien había llegado. Así que me levante para recibirla, cuando iba bajando las escaleras vi que no era mama la que había llegado, era una horrible cosa negra con la cara deformada y con puras ropas negras esa cosa, parecía un hombre que se encontraba en su veintena, quede paralizado de miedo pues sentía sus ansias de sangre, un instinto que te indica cuando estás en peligro me inundo por completo; así que solo me quede mirando al desconocido.

El volteo hacia la sala, se colocó una máscara blanca con adornos. Enseguida que vi que comenzaba a caminar hacia mí, corrí instintivamente hacia mi cuarto, cerré la puerta y voltee a la ventana buscando una salida de aquel lugar, el crujido de las escaleras sonó en ese momento; me separe de la puerta quedando en el centro de la habitación, la sombra se colocó en mi puerta tocaba con golpes fuertes y secos hasta que la puerta cedió por algún motivo; retrocedí unos pasos hasta que me tropecé cayendo al suelo, pensando que esa cosa no estaría en el umbral de mi habitación voltee, pero seguía posado allí, así que volví a voltear hacia donde se encontraba la ventana, pero para mi sorpresa la muñeca estaba allí, con las manos en la cara parecido a la pintura del grito, con cara de horror, unos ojos negros como la muerte y su ropa hecha jirones pronuncio con mucho miedo y suspenso -He's coming-.