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No puedo dejar de pensar en que les pudo haber pasado después, o en lo que él les pudo hacer a las espaldas de mis padres.

¿Quieres saber de que hablo? Bien....pero eso tomará un rato, mejor siéntate y sólo escucha.

Recuerdo exactamente cómo pasó, y fue ya hace tres años, aunque ese tipo de cosas nunca se olvidan, ¿verdad?.

Era un fin de semana, había paro de clases y por ese motivo no había escuela, mis padres decidieron que una visita familiar sería buena opción, entonces mis tíos y mis primos vendrían a nuestra casa, en ese momento vi la cara de emoción que habían puesto mis hermanos. De verdad me da tristeza cada vez que recuerdo aquello.

No te quejes sí no te digo todo.

-Les quería decir que vienen sus tíos de visita para que hagan espacio en sus habitaciones-Nos había dicho mi mamá con un tono alegre e inusual, ella no solía hablar así.

-Está bien mamá-Le respondieron Lana y Liam con el mismo tono mientras que yo me quedé callado.

-'¿No vas a decir nada Lawliet? Sabes que no me gusta que no me respondas-En' ese momento ella volteó a mirarme con esa ya clásica cara de enojo que ya me la conocía perfectamente.

-¿Qué quieres que te responda? ¿Te felicito o algo así?-Ya era costumbre mía responderle así, aunque no quisiera lo hacía involuntariamente.

-¿Cuántas veces te he dicho que no le hables así a tu mamá?-Mi' papá me había gritado cómo siempre me lo hacía, por cualquier motivo él se enfadaba conmigo, cómo si me odiara o algo así.'

-Cómo sea....-Fue lo que le respondí suspirando pesadamente.

-¿Cómo sea? ¡Aquí no se hace lo que tu quieras!-Me volvió a gritar pero esta vez más fuerte.

-Ya basta, Lawliet vete a tu cuarto, estas castigado por una semana-Ordenó mi madre dando un ligero golpe a la mesa.

No le respondí nada y me fui a mi habitación, al entrar sólo fui a mi cama, lo único que hice fue mirar al techo por unos minutos hasta que me quedé dormido.

A la mañana siguiente sentí cómo una voz de niña me llamaba una y otra vez en mi sueño, hasta que desperté y vi a Lana tomando y brazo y repitiendo mi nombre.

-Tienes el sueño pesado, pero levantante, nuestros tíos llegaron-Me dijo Lana para salir de mi habitación.

-Espera, ¿y Liam?-Le''' pregunté a Lana antes de que se fuera.

-Abajo, eres el único que falta-Me tomó del brazo para que me levantara y después me llevó corriendo abajo dónde estaban todos ahí.

Mis padres y hermanos de inmediato corrieron a abrazar a mis tíos y primos, yo sólo me senté en el sillón mirando todo lo que pasaba sin hacer ninguna reacción.

Mi madre me miró con una cara de descontento, sabía perfectamente lo que quería así que fui hacía mis primos y ellos me sonrieron y yo les devolví la sonrisa.

-Hola Lawliet, ¿por que tienes esa cara?.-Me dijeron los dos al mismo tiempo.

-Estoy bien chicos, sólo que me castigaron y no puedo salir con ustedes-Les dije mirando a otro lugar.

Ellos no respondieron 'nada' y se fueron a la mesa con mis padres y...¿mi abuelo? ¿Cuándo llegó ahí?.

Nunca confíe en mi abuelo para ser honesto, siempre miraba a mis primos de una forma extraña y....a veces también a Lana...eso no me gustaba.

Tengo un extraño presentimiento cada vez que viene, cómo sí algo fuera a pasar.

Una voz me sacó de mis pensamientos, era Liam.

-oye, dice mamá que la comida ya está lista-

-*suspiro* de acuerdo, voy para allá-Fue lo que le respondí sin algún ánimo en mi rostro o voz.

Me levanté de mi silla para ir a la mesa dónde estaban todos, Liam se sentó y yo me quedé parado unos segundos hasta que mi padre puso cara de "siéntate" así que fui a la única silla disponible que estaba entre Lana y Leonardo.

Sin decir nada todos comían mientras miraban a mi al rededor, no podía comer ya que el primer día de castigo tenemos prohibida la comida.

Cuándo miré a mi abuelo noté que miraba fijamente hacía dónde yo estaba. Al parecer Lana y Leonardo no se habían dado cuenta ya que no tenían ninguna reacción.

Yo hice cómo sí no lo hubiera notado y miré fijamente a la puerta del patio entre abierta, sin darme cuenta todos ya habían terminado y decidieron irse, en la sala los vi jugando y a mis tíos hablando con mis padres casi susurrando.

Ya en la noche Lana y Liam se quedaron conmigo para que mis primos durmieran en la habitación de ambos, les dejé mi cama y yo dormí con sábanas en la alfombra.

Me desperté por un ruido, vi el reloj en mi pared que marcaba la una de la madrugada, me levanté y salí de mi habitación para bajar por un vaso de agua, en el pasillo del segundo piso noté que la habitación dónde estaban mis primos estaba entre abierta y que la luz estaba encendida.

Decidí acercarme a la puerta y posicioné la mitad de mi cara en el espacio abierto, abrí el ojo sorprendido, vi a Jesús sentado en un rincón llorando y a mi abuelo........

¿Que diablos estaba pasando? En ese momento no lo pude creer y me fui rápido sin hacer ruido para que no se dieran cuenta, bajé a la cocina y tomé el vaso con agua, pensé unos minutos sí regresar a mi habitación hasta que alguien bajó las escaleras, era mi tía.

-Lawliet, ¿que haces despierto a esta hora?-Me preguntó.

-Sólo venía por agua, ya me voy-Le respondí yéndome a mi habitación.

Cuándo llegué cerré la puerta con seguro sólo por sí acaso y me acosté asustado, confundido y preocupado.

En ese momento notó que Lana se despierta.

-¿Que pasa? ¿Por qué estás despierto?-Me preguntó bostezando.

No me quedó de otra más que contarle, en ese momento abrió los ojos sorprendida, tal cómo yo.

-No puedo creer que haya echo eso.......deberías decirle a mamá y papá-Me miró a los ojos y puso una expresión de tristeza.

-No confían en mí y pensarán que es un invento mío-Le respondí sabiendo que no podríamos hacer nada.

Mis padres no confiaban en mi ni yo en ellos, sabía que sí intentaba decirles me iría más que mal y sólo ganaría que mi castigo fuera más largo.

Pero, Lana, claro ella les puede decir, sí confían en ella y le creirían.

-Lana, tú deberías decirle a mamá y papá lo que pasó, a ti sí te van a creer-.

-No lo creo Lawliet, dudo que a mí sí me crean-

-¡Hay Lana! Ellos sí confían en ti, ¡te creerán!-

-No sé Lawliet.-

-Hazlo por Jesús y Leonardo, Lana...

Mira no quería decir esto pero he visto cómo el abuelo te mira, no quiero que te haga lo mismo a ti o a Liam.-

-¿Y tú?.-

-Yo no importo y a mí no me mira.-

-Está bien, le diré a mamá y papá.-

-Gracias, sabía que podía contar contigo, ahora duermete antes de que Liam despierte.-

En ese momento estaba feliz, podría hacer algo por Jesús y Leonardo, pero mierda....no salió cómo Lana y yo creíamos.

Te explico, al día siguiente mi mamá y mi tía acomodaban los platos para desayunar y ahí estaba.

-Yo les ayudo hijas-.

-Gracias papá, no tenías que hacerlo.-

La rabieta que me dio en ese momento fue intensa, fui rápidamente con Jesús y Leonardo, se me partió el corazón al verlos tristes, ya no se veían iguales, ya no querían jugar con Lana o con Liam.

-Chicos-dije acercándome a ellos-se lo que el abuelo les hizo, Lana y yo les vamos a ayudar.-

-¿De que hablas Lawliet?.-Preguntó Jesús entre cortado en las palabras.

En ese momento comprendí, el maldito los amenazó con hacerles algo sí decían lo que ocurrió, ¿que hijo de perra no?.

Mi mamá nos llamó para desayunar y todos nos sentamos en la mesa.

-Leonardo, Jesús, ¿durmieron bien a noche?-Les preguntó mi tío.

-Sí papá-Respondió Leonardo con un tono de voz seco.

Después de eso mi papá habló con mi tío sobre asuntos que aquí no interesan (negocios, viajes, etcétera).

Esperé hasta que todos se fueran de la mesa, hasta sólo quedar mis padres, Lana y yo.

-Papá, tengo algo que decirles-Dijo Lana mirando a mi padre.

-Ahora no Lana, voy a jugar cartas con tu tío-Fue la respuesta de mi padre.

-Cariño, escucha a Lana primero, no te toma ni 10 minutos-Dijo mi mamá tomando a mi papá del brazo.

Mi padre se sentó y miró los ojos de Lana-Bien, ¿que quieres decirme?-.

-Es que ayer, yo vi a mi abuelo..........-

Lana le dijo a mis padres lo que había visto a noche, y sus reacciones fueron de no creer....maldita sea.

-¿Que dices Lana? ¡Mi papá es incapaz de hacer eso!-Dijo mi mamá casi llorando.

-Muy bien Lawliet creo que esto es obra tuya para llamar la atención-Dijo mi papá cambiando de dirección, ahora mirándome.

-No papá, Lana dice la verdad, yo también lo vi, sabes que no mentiría con algo así-Le respondí, no era posible que él no creyera en Lana y pensará que es un plan mío.

-No te creo, querida llama a tu papá.-Después de decir eso, mi mamá caminó hacía la sala para llamar a mi abuelo.

Cuándo él llegó nos miró por un segundo a mi y a Lana con una cara de enfado.

-¿Que sucede hija?-Preguntó él, fingiendo no saber lo que pasaba, hijo de la re mil puta.

-Lana dice que tú.......le hiciste algo a Jesús y Leonardo, ¿es verdad?-Le preguntó mi padre.

-Claro que no, saben que yo adoro a mis nietos y nunca les haría algo que los lastime-.

-Eres un mentiroso-Dije levantándome de la silla.

-¡Lo sabía! Esto es obra tuya jovencito-Dijo mi padre también levantándose.

-¿¡Cómo es posible que le creas a él y no a Lana!?-

-Ya cállate, no sólo mentiste tú, también orillaste a tu hermana a hacerlo, ahora estarás castigado un mes-Él miró a Lana-Y tú Lana, estoy decepcionado de ti, también estás castigada, ¡váyanse los dos a su cuarto!-

-Pero papá, no estamos mintiendo-.

-Ya Lana, no nos van a creer, vamos-La tomé de la mano y fuimos a la habitación.

-No puedo creer que no nos hayan creído-Dijo Lana sentándose en la cama.

-Te lo dije, ellos no confían en mí, siempre creen que les voy a fallar-

-No es justo, ellos no pueden hacer nada y ahora Liam está en peligro-

-Tú también Lana, no quiero que te haga algo-Me senté al lado de ella y la abracé.

En eso la puerta de nuestra habitación se abrió y era él, nos miró rojo de la rabieta que tenía.

-¿Con que queriendo hablar mocosos?-Fue hacía mí y me tomó de la camisa-Más les vale que no vuelvan a hablar de eso, igual no les van a creer, ¿¡entendieron!?-

-¡Imbécil asqueroso! ¡No me importa que no nos hayan creído, no nos vamos a rendir hasta que nos crean y el que va a terminar mal eres tú!-

En eso él me soltó, dio un golpe en la pared y se recargó en esta, cómo sí alguien lo hubiese golpeado, yo y Lana no sabíamos cómo reaccionar.

-¡Hija! ¡Hija!-Dijo gritando, en ese momento mi mente decía ¿que pretende?.

Mis padres vinieron a la habitación y lo vieron tirado, en eso mi mamá fue con él y mi papá me miró furioso.

-Papá, ¿estás bien?-Preguntó mi mamá preocupada.

-Yo sólo quería hablar con ellos pero Lawliet me dijo imbécil asqueroso y me golpeó-Dijo él intentando levantarse.

-¡Eso no es cierto!-Dijo Lana levantándose.

-Cállate Lana-Le ordenó mi mamá y mi papá me volvió a mirar con más rabia.

-¡Lawliet  Nagisa esto es el colmo!-Me gritó mi papá-Primero acusas a tu abuelo de algo que no hizo y ahora lo golpeas, y no me digas que no es verdad por qué yo escuché cuándo le dijiste imbécil asqueroso-

-¡Sí me escuchan sabrán que es que está mintiendo es esta basura!-Le grité en la cara.

-Cierra la boca sí no quieres que te la parta-

-¿Vas a golpearme? ¡Al que deberías golpear es a él por lo que hizo!-

En eso sólo recibí un puñetazo en la nariz por parte de mi papá, y caí en suelo, casi en la cama.

Al notar que me salía sangre me asusté demasiado y rápido intenté limpiarla.

-Lawliet-Lana fue corriendo hacía mí y me ayudó a limpiar la sangre de mi nariz.

-Vamos papá, te llevo a la sala-Dijo mi mamá llevándose a ese........maldito, se salió con la suya.

-Dos meses, y tú Lana tres semanas-Dijo mi papá para salir de la habitación.

Lana me abrazó, ella estaba muy triste, sabíamos que no podíamos hacer nada, él siempre saldría liberado.

Estaba decidido, ya no intentaría acusarlo, sólo voy a tratar de que Jesús y Leonardo olviden todo esto.

En la noche mandaron a Lana a la cama sin cenar, cómo dije antes, el primer día de castigo se prohibía la comida.

Yo no tenía ánimo alguno de comer, aunque sabía que debía hacerlo.

Yo fui con Liam a la sala para ver un rato televisión.

-Oye, ¿que pasó contigo y con Lana? ¿Por qué papá te golpeó?-Me preguntó Liam.

-Nada Liam-él sólo tenía 6 años, no podía decirle lo que pasó.

En ese momento apareció mi papá y nos miró a ambos.

-Vete a tu habitación Lawliet, no puede ver televisión-Dijo apagando la televisión-Tú también vete Liam, tienes que dormir-.

Liam y yo subimos las escaleras y fuimos a nuestra habitación sin decir una palabra, cuándo llegamos vimos que Lana ya estaba dormida.

Liam se acostó al lado de ella y yo volví a quedarme en la alfombra, pero no podía dormir después de lo que pasó, en ese momento eran las 8:00 pm.

Ya eran las 9:30 pm y seguía sin poder dormir, mañana es lunes y si amanezco con sueño mi papá me mata. Decidí ir a bañarme para ver sí así podía dormir.

En eso paso por la habitación de mis padres y noto que tienen una conversación, lo admito, soy un chismoso, así que me puse en la manija de la puerta para escuchar que decían.

-Lawliet ya me tiene harto-.

-Lo sé cariño pero no creo que debiste haberlo golpeado de esa manera, sabes que él le teme a la sangre-.

-No me importa, que aprenda que debe respetar a sus mayores-.

-Aún no me creo que él y Lana hayan mentido de esa manera, y más por que ella no es así-.

-De seguro la obligó a hacerlo-.

-Pero ellos siempre se han llevado bien y nunca le ha echo algo cómo eso, no sé creo que tal ves no nos mintieron-.

-¿En serio estas insinuando eso de tu propio padre?-.

-No, pero creo que algo pasó y Lawliet lo malinterpretó-.

-Ya mejor vamos a dormir cariño-.

En ese momento no sabía sí enojarme y sentirme triste, decidí mejor bañarme mañana y regresar a mi habitación para ver sí podía dormir.

A las 10:00 pm escuché la puerta abriéndose, era él.

-Lana, Lana despierta-Moví a Lana para despertarla y ella bostezó.

-¿Que pasa?-Ella notó la presencia de él y se asustó.

-Tú eres la siguiente-Dijo apuntando a Lana.

-No......-Cerró la puerta y Lana estaba pálida y temblando-No, no quiero que me haga eso, no-.

-Tranquila, no te va hacer nada te lo prometo-La abracé y le acaricie el cabello para que se calmara.

-Lana, ¿que pasa?-Mi madre había entrado a la habitación.

Seré sincero, no me gusta mentir pero no me quedaba de otra, sí le decía lo que acababa de pasar no me creería.

-Tuvo una pesadilla-Le dije sin soltar a Lana.

-Tranquila no te asustes-Decía mientras se acercaba a ella, yo retrocedí un poco sin dejar de abrazarla, ella entendió y se fue.

Me separé de Lana y ella se fue a la cama, después de un pequeño rato ella y yo nos quedamos dormidos.

Abrí mis ojos por un ruido, provocado por un reloj, me senté aún medio dormido en la cama y apagué la alarma, Lana y Liam despertaron, Liam fue a bañarse y Lana me miró asustada.

-No quiero que me pase eso.-Dijo' casi llorando.'

-Tranquila Lana, estuve pensando y creo que lo mejor sea que tú, yo y Liam nos fuéramos de aquí-.

-Pero Lawliet-.

-Escucha es la única forma de que no nos pase nada, sé que será duro pero ya encontraremos un lugar para quedarnos, y dónde no nos encuentren.-

Cuándo Liam salió Lana se metió a bañar, y después yo, cuándo bajamos mis tíos y primos ya estaban por irse.

-Gracias por dejar que nos quedemos aquí el fin de semana, nos vemos el próximo mes-.Dijo mi tía abrazando a mi mamá y a mi abuelo.

Decidimos no tomarle tanta importancia y prepararnos para ir a la escuela, lo hicimos lo más rápido que pudimos para no perder el transporte, cuándo este llegó no nos despedimos de nuestros padres, sólo nos subimos y nos sentamos.

Lana y Liam se sentaron con sus amigos y yo con la única persona que me comprendía.

¿No sabes de quién hablo? Bueno, su nombre es Heidi.

(De seguro muchos quedaron en plan de AZOPOTAMADRE).

Ella fue y es mi mejor amiga desde hace ya mucho tiempo, a ella le tenía más confianza que a mi propia familia, y sí, lo admito, ella me gustaba, pero sé que sólo me quiere como amigo.

Decidí contarle lo que había pasado, aún recuerdo su reacción.

-Vaya, no imagine que alguien de tu familia fuera a hacer algo cómo eso-.

-Gracias por creerme, eres la primera aparte de mi hermana en hacerlo-

-¿Y que piensas hacer? Tus padres no te creyeron y Lana está en peligro-

-No lo sé-.

¿Que? No me juzgues, no quería decirle que íbamos a escapar, no quería verla triste.

-Bueno, espero que tus padres reaccionen y les crean-.

Carajo, no te imaginas la felicidad que sentí en ese momento, incluso pensé en besarla, pero sabía que no era el momento ni el lugar indicado para eso.

Seguí hablando con ella sobre asuntos de la escuela, tú ya sabes, calificaciones, exámenes, maestros y todo eso.

Después de un largo rato llegamos a la escuela, me bajé con Heidi y le dije que esperara un momento, me despedí de Lana y Liam, además de que les recordé el plan, luego me fui con ella.

Toda la mañana me pareció eterna para sólo haber sido dos horas, al sonar el timbre del recreo salí lo más rápido que pude y Heidi me seguía sólo que ella caminaba y yo corría.

-No vayas tan rápido Lawliet-

-Lo siento, pero sabes que la clase me aburre, ya quiero ir a la secundaria-.

-Yo también, esto ya me parece tedioso, pero en fin vamos a las bancas-.

La tomé de al mano y fui corriendo con ella hacía las bancas, dónde nos pusimos a hablar otra vez de lo que había pasado con Jesús y Leonardo.

-Me imagino que ahora están muy mal por eso, ¿no?-.

-Sí, ayer noté como estaban tristes, hasta le decían a mi tío que no querían comer, o jugar con Liam como siempre lo hacían.-

-Pobrecitos.-

-Sí........-

-Mejor hay que dejar de hablar de eso-.

Asentí con la cabeza y no sé como, pero empezamos a hablar de que soy un fracaso con las chicas.

-¿Podrías dejar de preguntar por que las chicas no se me acercan?-.

-Es que no lo entiendo, tú eres el más lindo del grupo......al menos para mí-.

Recuerdo que hasta yo sentí como me sonrojaba por eso, también recuerdo en que carajos estaba pensando, pero sólo pasó, al segundo ya la estaba besando.

Para mi sorpresa ella había correspondido el beso, para nuestra buena suerte estábamos en una parte de al escuela a dónde nadie iba, después de un tiempo que no se exactamente nos separamos y ella estaba sonrojada.

-Lawliet yo.....-

Ya sabía lo que ella me iba a decir, era tan lindo carajo, pero tenía que sonar el timbre de mier.........

-Ya nos tenemos que ir al salón-

-Sí...-

Los dos nos levantamos y fuimos corriendo al salón, cuándo llegamos pasó lo de siempre, mis compañeros peleando y aventando papeles.

El maestro tardó un rato en llegar, más o menos una media hora.

Cuándo llegó no pasó nada en especial, sólo fue otra clase aburrida.

Al fin había sonado el timbre para ir a casa, me despedí de Heidi y esperé a Lana y Liam.

-¿traen algo de ropa verdad?-

-Sí-

Dicho esto empezamos a caminar lo más lejos posible por varias horas.

En nuestra casa no tengo idea de lo que pasó pero según leí en el periódico dónde publicaron que desaparecimos mi mamá se había preocupado por que no llegábamos y decidieron buscarnos, pero no nos encontraron.

(...)

Al leer eso no sabía sí estar feliz o triste, mis primos se suicidaron, pero....pueden encarcelar a ese maldito.

Regresé de inmediato a dónde estaban Lana y Liam para mostrarles el periódico.

Ahora prefiero no contar lo que pasó con Heidi, eso será después.

Bueno, ya terminé, ahora puedes irte sí quieres.