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"Una docena de cuerpos infectados con un virus mortalmente peligroso no puede desaparecer así como así, señor" le preguntó uno de los oficiales.

"Se lo dije, oficial, no sé qué hicieron con los cadáveres de esa gente ni qué fue de Astarot o Sammael", contestó de mala gana, "Simplemente logré escapar de las instalaciones sin tener que preguntarme nada, estaba demasiado asustado como para querer saber sobre ellos o sobre qué había pasado allí."

"Bueno, ¿podría contarnos toda su experiencia, con lujo de detalles, mientras estuvo confinado allí?" volvió a insistir, y esa vez no pudo negarse.

Proyecto Nexus V1: Primera faseEditar

Solía ser un chico bastante relajado, sin preocupaciones y sin aspiraciones, hasta que fui diagnosticado con un virus raro llamado "Sk-002" o como los médicos lo llamaron: Spektrer, cuando apenas tenía diecinueve años. Los síntomas se habían dado a conocer mucho antes de que fuera identificado como un infectado, ya que como usted sabe esa nueva raza de humanos que ronda por el planeta fue creada a partir de esta enfermedad. A día de hoy dudo si me volveré parte de esa especie o soy una nueva mutación, pero no viene al caso. Pocos días después de que me revelaran esto, fui repentinamente secuestrado por gente que no recuerdo, y ahí es cuando me llevaron al sitio donde se produjo el desastre.

Cuando desperté, estaba amarrado a una camilla y siendo llevado por pasillos similares a los de un hospital hasta una habitación que era completamente blanca: allí, aguardaban personas que portaban el mismo atuendo que yo (una bata blanca y un pantalón gris), con la misma expresión perpleja que yo, con el mismo temor profundo que yo. Los dos hombres que me habían llevado en la camilla me quitaron las amarras y me hicieron descender por una escalera hasta llegar a la sala. Luego, cerraron la puerta.

Ninguno sabía qué decir, hasta que decubrimos una pequeña mesa en la esquina del cuarto; no habríamos podido notarla si nuestra vista fuera la de un ser humano normal, pero como dije, para ese momento yo ya tenía dentro de mí el virus Spektrer. Por lo tanto, varios colores los veía distorsionados y otros demasiado claros, por lo que el mueble se distinguió bastante entre las paredes. Sobre ella, se hallaban una serie de papeles que explicaban el porqué habíamos terminado allí. 

Dictaban, precisamente, lo siguiente:

"Saludos, seguramente estarán preguntándose qué es lo que hacen en estas instalaciones, o más bien, cuáles son estas instalaciones. He de aclarar que se encuentran en el complejo de pruebas de las instalaciones AOS del Distrito Ruso; lo más seguro es que antes de concluir este párrafo ya estén dudando de por qué fueron seleccionados para estar aquí. Está claro que ya fueron informados sobre la presencia del virus 'Sk-002' en su cuerpo, y el propósito de este experimento es evaluar las capacidades que ofrece al cuerpo humano.

Lo que verán mientras atraviesan las docenas de habitaciones del complejo son pruebas comúnmente imposibles para un ser humano normal, en su gran mayoría físicas, pero también estarán algunas que evalúen el progreso mental. Su objetivo es conseguir salir vivos de ese lugar, pero luego de eso no serán libres, ya que AOS tiene permisos especiales para tratar con ustedes como si no fueran de nuestra especie.

Necesitan decidir si morir dentro del complejo (ya que no pueden estar dentro de él más de 24 horas o serán exterminados) o vivir como individuos de experimentación fuera de él. A partir de ahora, no habrá ayudas por parte del personal de nuestra organización y tendrán que valerse de un arsenal propio, que descubrirán con el tiempo. La única ventaja que tendrán es su superioridad como parte de la raza de los Spektrer. Ojalá puedan escapar de ese sitio en una sola pieza.

-S.M."

Al poco tiempo de leer estas notas, aún en estado de shock, decidimos que era momento de colaborar para encontrar una salida más viable que ser conejillos de Indias. Nos separamos en seis parejas que buscarían por lados separados, ya que los únicos dos pasillos que estaban detrás de la puerta metálica frente a nosotros daban lugar a tres habitaciones distintas cada uno. Casualmente, me tocó con una joven de mi edad, cuyo nombre había revelado era "Astarot"; en el momento, confiar en ella se me hizo muy difícil, pero me obligué a mí mismo a cooperar con el fin de escapar de AOS.

La primera prueba que atravesamos consistía en una serie de obstáculos, que dicho de esta forma suena muy simple, pero estaba hecha con saltos abismales, oleadas de individuos cuya apariencia es tan indescriptible que estoy seguro habrán sido fruto de experimentos fallidos, y ocasiones donde las plataformas (que eran nuestro único punto de apoyo) simplemente desaparecían. Aún así, me sorprendí al darme cuenta de que eran anormalmente sencillas para mí; al contrario, mi compañera parecía acostumbrada a hacer ese tipo de cosas, y superó las pruebas sin ninguna dificultad.

Me tomaría bastante tiempo en describir las acciones de Astarot y mías dentro de esa habitación, ya que al ser un mecanismo complejo no era simplemente un pasillo enorme con mucha maquinaria dentro. Una vez dimos un par de vueltas, optamos por volver al punto de inicio para ver el progreso de los demás, pero lo que sucedió fue algo demasiado distinto.

Frente a nosotros se hallaban algunos grupos de personas transportando los cadáveres de los demás, que supuestamente se habían separado por el resto de habitaciones. Estaban todos, hombres, mujeres y niños. Sin embargo, me percaté de que faltaba uno solo, a quien no llegué a conocer, pero cuyo nombre era Sammael Abnaxech, o eso decía en la placa que todos teníamos colocada en los cuellos de todos nosotros, con nuestros nombres grabados. Él simplemente no se hallaba allí, pero me di cuenta de que seguía vivo porque la puerta donde él había ingresado estaba intacta. No había sangre, ni un cuerpo.

Tanto Astarot como yo nos resignamos a seguir contemplando aquella escena, y pese a mi reacción inicial no me importaba demasiado lo que le había sucedido a todos aquellos sujetos. Avanzamos por el mismo sitio que la vez anterior, pero la "carrera" de obstáculos simplemente había desaparecido. En su lugar, la habitación estaba despejada, sin nada, y la atravesamos sin ningún contratiempo.

Lo que seguía era una suerte de habitación de vidrio puro (que sólo pudimos distinguir gracias a los bordes) sostenida por dos columnas gigantes sobre un abismo. Miré a Astarot varias veces, y parecía caminar sobre el vacío mismo; yo avanzaba con mucho cuidado, temiendo que en cualquier momento se activara alguna trampa en el piso, y efectivamente, cuando iba a mitad de camino puse un pie sobre un cruce y este se derrumbó, haciendo que cayera hacia abajo y que me sostuviera gracias a...

A una especie de extremidad similar a una garra, que provenía desde mi antebrazo, y que me permitía aferrarme al borde de uno de los pasillos enterrándose en el grueso cristal. Al mismo tiempo que me concentraba en subir, pude notar a la distancia cómo criaturas humanoides se aproximaban hacia nosotros, babeantes, con sus piernas de lagarto. Forcé a mi cuerpo a impulsarse para obtener la fuerza suficiente y continuar corriendo por ese laberinto invisible, de vez en cuando tropezándome con caídas como aquella, y sujetando a Astarot para que me siguiera el ritmo. A duras penas, llegamos al final del recinto, y parecía que habíamos perdido a los mutantes.

Sin embargo, justo a una suerte de cartel que indicaba la salida, se alzaban las mandíbulas de los individuos y sus cuerpos flexibles, preparados para atacar, pero que permanecían atentos a los ruidos a su alrededor; ninguno de ellos estaba provisto de ojos, por lo que tenían que valerse del sonido para avanzar.

Mi compañera como yo nos arrastramos sigilosamente por las esquinas del cubículo procurando no alarmarnos por los gruñidos de los monstruos, y logramos llegar a la compuerta de hierro que nos separaba de la próxima prueba. No valdría la pena detallar lo que ocurría allí, ni lo siguiente a eso, ya que la narración se tornaría aburrida y no aporta nada interesante a mi experiencia; por lo que pasaré directamente a la fase final del experimento, que nos reunía a los tres sobrevivientes: Sammael, Astarot, y yo.

No era nada más ni nada menos que el centro de una gigantesca arena de combate, dotada de muchos recovecos y simulaciones de ambientes destinados a proveer enfrentamientos indirectos y que nos permitieran mostrar todas nuestras habilidades. Con el tiempo que nos había llevado llegar hasta allí, había aprendido lo que era ser un Spektrer, por lo que todos estábamos en igualdad de condiciones; como consideramos inmaduro comenzar la pelea apenas entráramos, Astarot y yo nos separamos para buscar a Sammael y finalmente, enfrentarnos entre nosotros.

Frente a mí se alzaba el centro del escenario, una especie de ring colocado sobre un montón de huesos -posiblemente falsos- donde ya se encontraban Sammael y Astarot luchando. Sin embargo, cuando me refiero a "luchar", no piense solamente en una pelea física, pues hacían gala de nuestros poderes obtenidos por el virus; los órganos especiales que deberían estar dentro del cuerpo sufrían una metamorfosis que los convertían en armas letales, y la fuerza y velocidad de ambos era inhumana. Convencido de que debía unirme al combate, ascendí hasta llegar a las cuerdas que limitaban la arena. 

Soy considerado uno de los Spektrer más fuerte, he de añadir, y cuando destruí el suelo de un puñetazo pude ver las caras de asombro de ambos cuando estuvieron a punto de ser aplastados por el gigantesco brazo en carne viva que les rozó los hombros. Se lanzaron hacia atrás, dispuestos a encargarse de mí primero, y transformaron el tejido de su espalda en peligrosas púas. 

Entonces, sería complicado explicar en detalles todo el enfrentamiento, por lo que pasaré directamente a la parte final:

Sammael se hallaba consumido por sus propios poderes, incontrolables, y estaba imposibilitado de pelear. Mientras tanto, Astarot y yo nos sosteníamos con mucha dificultad; ella se alzó de nuevo, para saltar y atacarme, en el mismo instante que una alarma sonó por toda la arena: anunciaba que era el tiempo límite de las pruebas, que dentro de poco seríamos eliminados para servir como muestras de laboratorio. Abandonando a los demás a su suerte, corrí impulsado por extremidades que surgían de mi espalda directo al fino cristal que nos separaba del mundo, y lo atravesé de un solo salto. 

El resto, lo conocen. Fui acorralado por agentes armados de AOS, quienes me sujetaron por cierto tiempo, e utilizaron sustancias especiales con tal de suprimir mis habilidades; luego, todo se tornó borroso para mí, y desperté cerca de este pueblo. Dudo aún de ustedes, de si sigo en el complejo y no estoy teniendo algo más que una alucinación, pero esta es toda la historia.


-¿Tiene algo más qué decir?

-Sí, principalmente que Astarot no es precisamente parte de la especie "Spektrer" que he mencionado. Ella es una nueva mutación, quizá la única conocida hasta el momento, pero no puedo definirla como una de nosotros, sino más como... un vampiro o algo similar.

-¿Otra cosa?

-Que, lo que he descrito, es sólo el comienzo del apocalipsis gracias a los enemigos de la humanidad.

Eso fue lo último que dijo el muchacho, antes de que dos deformes extremidades surgieran de sus hombros y atravesaran el corazón de ambos oficiales de policía. A continuación, se levantó con tranquilidad y abrió la puerta, retirándose de la habitación.