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Cuando tenía aproximadamente unos 9 años de edad, yo tenía ese miedo, o maña de soñar estar enterrado vivo o encerrado en un cuarto sin salida. Por eso mismo yo me despertaba cada 10 minutos aproximadamente y no podía descansar tranquilo.

Un día decidí contárselo a mi madre, y ella rápidamente me llevó al psicólogo.

Recuerdo mi primer día de tratamiento, estuvo divertido, me hizo dibujar, me hizo escuchar sonidos grabados, hasta incluso ver fragmentos de vídeos. Yo lo veía algo ridículo pero luego me entretenía y me sentía cada vez más y más aliviado.

Al terminar mi último mes de tratamientos, recuerdo salir de ahí: me sentía raro, como si alguien hubiera entrado a mi cuerpo y hubiera cambiado por completo mi forma de ser, de pensar y de actuar.

Pensé que era normal porque para eso existen los psicólogos, para ayudar a aquellos que tienen problemas mentales. Y me tranquilicé. Al menos por 5 días más.

Aclaro que durante esos días estuve durmiendo bien sin problemas ni nada por el estilo. Hasta que me topé con el maldito día 5. Era un día martes por la noche, y mi hermano más grande había ido a dormir a la casa de sus amigos como costumbre de vacaciones de verano, mi madre y yo nos quedamos solos, y decidimos alquilar una peli para divertirnos, y bueno. Fue así. Alquilamos dos cómicas para reírnos un rato. Y fue así. La pasamos bien. Y me distraje un poco.

Eran aproximadamente las 2 de la mañana y mi madre se había quedado dormida en el sillón y yo iba por el mismo camino, sólo que yo estaba sentado en mi sillón y ella estaba acostada en el sofá, y decidió ella irse a dormir a la cama. Yo para no estar solo y con miedo hice lo mismo. Y fue así.

En eso de las 3 aproximadamente me quede dormido. En eso escucho un suave sonido alrededor de mi cama como si hubieran tirado con una pelota de plástico y rebotara en la pata de ella.

Al principio pensé que pudo haber sido la perra, que jugaba con su juguete, pero me equivocaba. Eso era bastante elástico para que sonara como la perra y su juguete. Y fue así.

Para no asustarme prendí mi velador, y revise a bajo de mi cama para ver si había alguien o era mis propios pensamientos que me jugaban una broma. Y no sé si fue así.

Ahí comencé a tener un poco de miedo y empecé a rezar para ver qué sucedería, si esa cosa o persona o lo que fuera que me molestaba podrir marcharse de una vez por todas. En el nombre de Dios. Y fue así.

Me sentí aliviado por un momento y comencé a leer una revista de chistes. Logrando darme por fin una vez más el sueño. Y dormí bien.

A la mañana siguiente desperté con la vista un poco nublada y medio débil, pero justo llega mi madre para darme el desayuno y le pedí si podía levantarme, para no asustarla le dije que me dolía un poco la espalda y me levanto. Y la vista empezó a aclararse y me sentí mejor.

Saltando las cosas, me voy a lo que paso esa noche:

Eran ya pasadas la media noche y continuamos viendo la otra película con mi madre.

Y nos fuimos a dormir. Pero para evitar mis miedos le pedí si podía dormir con ella solo un rato. O al menos para que se me vaya el miedo y una vez con el sueño completamente iba a dormir a mi cama en paz. Y fue así. Rezamos nuestras oraciones y nos quedamos profundamente dormidos. Pasa un momento, no más de 1 hora y vuelvo a escuchar el mismo ruido de la noche anterior. Pero esta vez también escuche el maullido de un gato luego un rugido, o más bien sonaba como una pelea entre un perro y un gato.

Yo no tuve miedo esa vez porque mis vecinos tenían perros y gatos y eran de pelearse. Hasta que paso algo que me llamo la atención y me paro los pelos:

En la parra de mi patio, escuchaba pasos. Si, pasos.

Le pedí a mi madre si podía prender el velador. y no me respondía. Le pedí otra vez y tampoco. le pedí 2, 3, 4, hasta 9 veces si lo podía hacer. Y parecía que no estaba al lado mío. Y fue así. Y ahí si entre en pánico, y quise moverme y no podía, sabía que tenía los ojos abiertos pero no pude ni siquiera gritar. Como que una fuerza se había metido en mí y me manipulaba. En eso a lo lejos empecé a ver un ser blanco de piel, de capucha roja se veía que estaba fumando, cada vez se acercaba más y más.

Aclaro esta vez que no lo podía ver de frente. Venía de al lado mío, yo estaba acostado y se acercaba para donde estaba yo.

Entonces del miedo más la fuerza que hacía, me desmaye. O eso creo.

O quizás había perdido fuerzas por un momento. Eso no lo sabía. Y luego siento que levitaba, o me llevaban de alguna manera por el cielo, o por el agua, sea con un bote, con un globo pero no tocaba piso. y luego un espejo. un espejo en lo que parecía ser mi sueño o más bien una pesadilla.

Se acercaba cada vez más, más y más, y una vez más. De pronto, cuando el espejo estaba en frente mío, alcancé a verme. Pero no era yo, era un ser parecido a un muñeco de plástico, no podía parpadear, los ojos me ardían muchísimo, y me ocasionaba una pequeña catarata en ambos ojos.

Mis brazos y mis piernas esqueléticas, mi pecho sobresalido, con una mano marcada en mi diafragma. Y en mi mano derecha llevaba una llave.

Mire para mi mano izquierda y vi que sostenía una manija de una puerta. Y quise probar que pasaba si abría esa puerta y si la llave servía.

Y fue así, lentamente como pude alcancé a abrir la puerta como si me estuviera convirtiendo en estatua, o como si alguien me tenía de las extremidades para impedir moverme. Y fue así.

Logré abrir la puerta y me encontré nuevamente con ese espectro o demonio o lo que sea que fuese sentado en un trono bien lejos. Con mujeres que se acercaban lentamente a donde estaba yo, podía escuchar todo, era una especie de cuartel donde supuestamente torturaban gente. Se podía escuchar claramente los gritos y lamentos de aquellas personas. y me aterré muchísimo, y cuando quise rezar, una de las mujeres se me cruza y me miró con una cara que se notaba que no era de la tierra ni de ningún lado. O provenía de otro planeta, otra dimensión o del mismísimo infierno. Era calva, pero tenía algo de pelo. Humano. Pegado en su cabeza con una sustancia viscosa. Tenía ojos grandes, pupila pequeña, su nariz era diminuta, como si directamente no tuviera, solo sus dos agujeros.

No tenía labios, se podía ver sus dientes puntiagudos, ya eran colmillos mejor dicho. Tampoco tenía orejas, y era muy muy delgada.

Se me puso al lado y me dijo con una voz fea, que me causó rechazo y miedo.

"BIENVENIDO SEAS, RENZO, UNA VEZ AQUÍ NO SALÍS."

Me asusté, entré en pánico. Mis lágrimas caían solas, no pude gritar, correr ni nada porque estaba medio paralizado.

Cuando ese hombre se acercó a mí, me agarraron entre todas esas mujeres y me arrojaron a un pozo, un pozo de aproximadamente 2 metros solamente, y ese ser maligno me dijo:

"UNA VEZ AQUÍ NO SALES. ES EL INFIERNO."

Cuando me taparon comencé a recuperar fuerzas y movilidad, y pude gritar, llame a mi madre, a mi hermano y nada ni nadie me escuchaba, preste atención a todo, porque quizás alguien estaba ahí. Y no, no era así.

La desesperación se apodero de mí. Y rasguñaba mi cara, el dolor no me importó, solo quería morir. No quise buscar manera de salir porque era imposible. Estaba convencido que ahí moriría. Para peor, mientras escandalizaba, siento que caminaban por mi pecho, algo blando, húmedo y asqueroso. Me tocó y parecía ser un gusano. Pero no era un gusano común, era aproximadamente del tamaño de un gato adulto, me dio miedo, asco y quise sacármelo de encima, y no podía porque estaba pegado a mi pecho succionando mi sangre.

El dolor empezó a apoderarse de mí poco a poco. Cuando que me di cuenta que solos no estábamos los dos. Sentí más de esas cosas que salían de mis costados, y me canibalizaban. Quise aplastarlos pero ya mi sangre se derramaba por todos lados, es más. Donde estaba encerrado, se inundaba. Y fue así.

Más me aterrorizaba acordarme que los castigos en el infierno son infinitos, y no quería estar encerrado ahí en ese lugar, quería salir pero tenía cerca de 200 gusanos carcomiendo mis tejidos y alimentándose de mis órganos.

Entonces aproveché mis últimas fuerzas para invocar a Dios. Luego de no sé cuánto tiempo. Lo logre. Pero me estaba debilitando, no sabía si me estaba muriendo o estaba durmiéndome, pero de repente me pasó algo: Me despertó un movimiento muy fuerte, en eso abrí los ojos y quede shockeado al ver una escena de película de terror...

Estaba en el hospital, con heridas de tercer grado en mis extremidades, una mancha parecida a una mano en mi pecho, como una quemadura, estaba de color morado, y en mi cuello una cicatriz. No entendí nada, estaba completamente confundido, porque vi todo, y sentí la muerte.

Tiempo después me dieron de alta y volví a ver a mi madre, a mi hermano, y les pregunte qué

"YO ESTABA DURMIENDO, Y PARA NO SENTIRME INCOMODA EN MI CAMA FUI A DORMIR A LA TUYA, CUANDO ESCUCHE UNA PELEA ENTRE UN PERRO Y UN GATO, Y QUISE SONAR LA ALARMA, TE VI MEDIO ASUSTADO, CON LOS OJOS ABIERTOS, Y ME MIRABAS ASÍ DECIDÍ DEJARTE DORMIR. LUEGO FUI A TU CAMA Y CUANDO AMANECÍ, NO SE POR QUÉ ESTABAS MARCADO DE ESA MANERA, Y SANGRABAS. POR ESO LLAMÉ A LA AMBULANCIA. Y ESTÁS ACÁ. NO HAN PASADO MAS DE 2 DÍAS, ASÍ QUE TRANQUILO."

Pan893