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No hables con extraños… esa es la frase con la que inicia esta pequeña historia, recuerdo que mi mamá siempre me lo decía, y creo que es algo que a todos nos dicen, yo solía salir al parque con mi mamá, yo jugaba en los juegos mientras ella platicaba con sus amigas...

Tenía varios amigos ahí, uno se llamaba Billy, jamás vi a su mamá (tal vez no tenía mamá), pero nadie lo acompañaba, probablemente se iba solo al parque, me solía divertir con él mucho, teníamos toda clase de aventuras en el patio de juegos. Una vez le conté a mi mamá sobre él, pero ella me dijo que jamás lo había visto, no se me hizo raro, mi mamá se la pasaba platicando con las demás señoras, probablemente jamás ponía atención a lo que hacía.

Un día Billy se empezó a comportar raro… Recuerdo que me regaló un pájaro muerto, obviamente se lo devolví de inmediato, pero él me dijo que era un regalo de “Laura”, yo le pregunté que quien era “Laura”, a lo cual él respondió que era su mamá, fue extraño, porque mi mamá también se llama así, pero, aun así, no lo iba a aceptar ni loco. Claramente era una broma de mal gusto.

Al siguiente día no lo vi, se me hizo demasiado extraño que no haya ido al parque, ya que siempre iba al parque.

Lo estuvo esperando durante mucho tiempo, pero no, jamás llegó. Tal vez esté enfermo, me dije.

Esa vez mamá me dejó encargado con una de sus amigas, la señora me dijo que mamá estaba ocupada, que iba a tarda un poco.

Esa vez estuve jugando con los demás niños, mi mamá como siempre, estaba platicando con las señoras, que eran las mamás de mis amigos.

Al otro día no fui al parque, el clima no ayudaba para ir, hacía demasiado frío y también estaba lloviendo.

Me fui a dormir, no dejaba de pensar en Billy, ya quería verlo, pero tuve que esperar hasta al amanecer.

Me desperté, me bañé y desayuné, salí con mi mamá a hacer unos mandados, después de un rato, fuimos hacía el parque, esta vez había demasiada gente, nos acercamos, había cintas policiacas y muchos policías, y como te imaginarás querido lector, Billy estaba ahí, muerto, tenía el cráneo hundido de un lado, a su costado había una cartita, una pequeña nota, la cual decía “obsequio de Laura”.

No recuerdo que pasó después con exactitud, lo único que logro recordar es que mamá me miró con una sonrisa muy grande.

Ahora, no sé dónde estoy, pero no importa, porque estoy con Billy, estamos en un lugar oscuro, hay varios niños, pero no importa, estoy feliz, todos coincidíamos en algo, que nuestra mamá se llamaba Laura.