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Era un sábado por la noche, Scarlett y Alejandra se dirigieron ansiosas por tener una nueva experiencia, una mucho más riesgosa de las que jamás habían tenido: Jugar la ouija en el bosque que se encontraba fuera de la ciudad.

Ansiosas estas dos ingenuas, una vez llegando se pusieron a buscar un lugar perfecto para ponerse en acción. Se colocaron en el centro del bosque y comenzaron a ordenar todo para comenzar. Una vez hecho lo que un amigo les había dicho empezaron a jugar con ésta.

-Si es verdad que hay alguien ahí, danos una señal.

Ouija
Una vez dicho ésto, comenzó a hacer demasiado viento como si se avecinara una gran tormenta, primero comenzó Alejandra y después Scarlett, comenzaron haciendo preguntas buenas, pero casi a mitad del juego comenzaron a hacer preguntas estúpidas.

Terminaron de jugar estas dos chicas y comenzaron a recoger sus cosas y la tabla.

-¿Crees que nos pase algo después de esto?

-No seas estúpida Alejandra, claro que no, andando que nos regañarán.

Alejandra estaba bastante asustada después de haber jugado, estaba rotundamente arrepentida y comenzó a tener remordimientos porque le había jurado a su madre no jugarla nunca y mucho menos con Scarlett ya que conocía cómo era. Estaban a punto de salir del bosque cuando de entre los arbustos se empezó a escuchar a un bebé llorar. A Scarlett parecía no darle importancia, pero Alejandra temía que le pasara algo al pequeño.

-Scar, ¡hay que ir por ese bebé! -Exclamó Alejandra

-Alejandra, ¿no entiendes que tenemos que irnos ahora? -Preguntó Scarlett

Alejandra se quedó muda ante lo dicho. ¿Por qué no quería ayudar al pequeño? Esta no es Scarlett, se repetía una y otra vez. El bebé comenzó a llorar aún más fuerte, Alejandra no aguanto más y corrió hasta donde éste. Llegó y miró por todas partes, hasta que encontró una cuna con el bebé cubierto con una cobija encima de él. Ella se acercó hasta quedar a unos metros de él y, como por arte de magia, el bebé dejó de llorar.

Alejandra se asustó más retrocediendo, pero chocó con alguien o con algo, miró asustada hacia atrás y vio que era su amiga que estaba tirada desangrándose. En estado de pánico empezó a llorar, dio un grito y se echó a correr lo más rápido posible de aquel lugar, pero ya era demasiado tarde, alguien había llegado a impedir que se fuera.

¿Quieres jugar ahora a la Ouija?