Wiki Creepypasta
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Recuerdo que mis padres siempre me decían que era una tradición dejar galletas para Santa sobre la chimenea. Mi madre, mi hermana y yo, solíamos pasar toda la tarde previa a navidad horneando las galletas para nuestro gran amigo, Santa. Cenábamos todos juntos, cantábamos, reíamos y ya para el final de la noche, mi hermana y yo nos íbamos a dormir, sin olvidar por supuesto, poner las galletas en la chimenea para Santa.

En las mañanas nos despertábamos y abríamos nuestros regalos; siempre teníamos los que pedíamos. Todo era felicidad, pero este año todo cambió.

Galletas-jengibre

Desde hace algunos meses mi padre y mi madre iniciaron a distanciarse, no sé exactamente por qué, pero así fue; mi hermana ahora tenía novio y no estaba casi nunca en la casa. Yo me sentía más solo que nunca, pero a pesar de eso trataba de no perder el espíritu navideño y siempre cocinaba galletas con mi madre, sin embargo, ella había enfermado y estaba en el hospital; mi padre, desafortunadamente, trabajaba todo el día y parecía que esta navidad no estaría con nosotros. 

Regresé de la escuela ese día y me sentí muy triste al ver que nadie estaba en la cocina preparando las galletas para santa, así que tomé los ingredientes, aún sabiendo que soy malo cocinando, y preparé "galletas" para mi amigo santa, las dejé en la chimenea y me fui.

Salí un momento al supermercado para comprar algunas cosas para la cena, ya que había invitado a algunos amigos a la casa para no estar solo.

Mientras hacía fila para pagar, un niño que se encontraba sentado en un carrito de compras en frente de mí, me sonrió.

—Mi mamá y yo prepararemos galletas para santa; no olvides dejar galletas a Santa. —Se me hizo un nudo en el estómago al recordar aquellos bellos momentos con mi familia que ya no regresarían.

Al regresar a mi casa noté que había algunos coches en la calle, eran mis amigos, pensé. Entré y efectivamente eran ellos, pero a continuación me di cuenta que se estaban comiendo las galletas que le había dejado a Santa en la chimenea. Les grité que se detuvieran, que no se comieran las galletas, pero ellos sólo se rieron de mí y me dijeron que ya estaba algo grande para creer en santa. Les respondí que era una tradición familiar y me llevé el plato a la cocina.

Aquella tarde ya no pude preparar más galletas ya que tenía que hacer la cena, en fin. Mis amigos y yo cenamos, tomamos vino, cantamos, nos divertimos y reímos; pero yo aún sentía que me faltaba algo, me faltaba mi familia. Me fui a dormir temprano y le dije a mis amigos que podían seguir ahí sin ningún problema, estaba algo mareado por el alcohol así que me dormí rápidamente.

La luz de la mañana me despertó y tenía un fuerte dolor de cabeza debido al alcohol. Salí de mi habitación para desearles a mis amigos una feliz navidad, pero... Lo que a continuación vi fue tan horroroso que apenas puedo ralatarlo. Uno de ellos estaba en el sofá, otro en la cocina acostado junto al refrigerador con un cuchillo en la mano, el tercero estaba en el rincón donde estaba el árbol de navidad y el último se encontraba a un lado de la puerta de la entrada con una expresión de horror... Todos estaban muertos... Todos tenían grandes agujeros en el abdomen... Y... Estaban cubiertos de sangre.

Caí al suelo de tanto horror y no pude evitar llorar. Creo que estaba entrando en shock cuando vi que en la chimenea, justo donde se encontraban las fotos de mi familia, había una nota sobre un plato de galletas. Me levanté y me acerqué. Tomé la nota... Al leerla no pude soportarlo más y salí corriendo de la casa... La nota decía, con letras rojas, "Gracias por no olvidar mis galletas, feliz navidad".

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