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Como no tengo nada de sueño y de escribir más bien poco ya que la musa de los wevos no me llega ni-de-
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coña, os contaré lo que me sucedió la semana pasada cuando fui a un casamiento en Coalla, cerca de Oviedo, Coalla realmente es un pueblito muy pequeño en el que por no pasar, no pasa nada y eso lo hace bastante aburrido, pero aunque estaba un poco “fastidiao’ yo no tenía alternativa ya que se casó mi amigo Andrés y claro como podía yo faltar al matrimonio del capullo ese; Os diré algo para los que no conocéis mi tierra, si existe un acontecimiento en Asturias que marca época, ese es sin lugar a dudas el matrimonio, con sus trajes, fotos, lágrimas, queso, flores, sueños, "Whisky", vino, puros y coñac, decorados del salón y hasta el hijo puta arroz de los cojones que cuando lo lanzas después de tenerlo 30 minutos en la mano sudada, en vez de arroz crudo lo que lanzas es arroz a la cubana, en fin todos ellos son elementos que no pueden faltar en este tipo de celebraciones. Bien, muy a mi pesar fui al puto matrimonio de Andrés y después de 45 minutos en la carretera junto a Jorge y mi madre que no dejaba de fastidiarme con que mi corbata estaba torcida, llegamos a la iglesia, joder esa es una de las cosas que más odio de las putas bodas, la espera en la iglesia es insoportable, sobre todo viendo a Andrés que se comía las uñas de los nervios pensando si Cristina (la novia) lo dejaría plantado y a ella claro todo aquello la daba igual, la novia no se entera de nada, va como dopada, lo que no se sabe es si es por los nervios de la noche de boda, las cañas de la noche anterior, el stripper de la despedida o el puto vestido de novia;

En fin, después de la ceremonia, llego el momento de la caravana rumbo al banquete, donde los coches se mueven como si fuera sepelio de rico, a 20 kilómetros por hora,  llegamos por fin a los jardines de los padres de Andrés donde fue la fiesta debajo de un toldo de fiesta. De verdad que a esas alturas yo ya casi me devolvía pero Jorge (mi crío) me convenció de quedarnos, así que me dedique a beber whisky y a observar la organización o mejor dicho la desorganización, porque de verdad que lo único que está bien organizado en las bodas es el reparto de los idiotas: ponen uno en cada mesa. Pero el resto es un descontrol total,están sirviendo la tarta y a tu mesa aun no han llevado el chuletón,a propósito yo siempre me he preguntado ¿porque cortan la tarta con un sable?, ¿que sentido tiene? Eso más bien parece un pronóstico reservado para la futura pareja; ¡Es todo muy fuerte!


Es gracioso observar a todos los invitados y no invitados o mal llamados “ocupas”, observe a la típica mujer entradita en carnes y con un vestido celeste chillón que sentada en una de las primeras mesas, fostiaba sin parar a su chaval, acompañando el regaño con el clásico "Pepe, si sigues, nos vamos ya para la casa”...y el chaval que no le paraba bola seguía corriendo por todo el salón; También miré a un tío con una tripa pastelera de puta madre, de esas tripas que son el resultado de años y años de “tiramizús y mermeladas, el cuál aprovecho la distracción de la gente ante la llegada de la novia para acomodarse los “wevillos”,arreglarse la corbata y con la misma mano picar algo. 


Pero joder…el premio gordo se lo llevo Cristina (la novia) yo la verdad que no pude evitar sentir lástima de la pobre chica, como si no fuera poco castigo ya llevarse de esposo al cabroncete de Andrés, la pobre llevaba con un heroísmo de mártir ese artefacto de tortura medieval llamado "traje de novia" el cual está diseñado para hacerla ver lo menos apetecible posible, esa mierda de traje blanco es como una tortura china, más parece un toldo de circo, que un traje, yo imaginó que Andrés se pasaría toda la noche preguntándose si ¿esa sería de verdad Cristina?


De un momento a otro Andrés me llamo para la puta sesión de fotos, por más que me negué y por más que le dije que eso era solo para la familia, nada, que no me hizo ni puto caso, pues como yo de gilipollas había aceptado ser el mejor amigo de él en la ceremonia, eso me obligaba a posar con los novios y toda la parentela, en fin la puta sesión de fotos duro al menos dos horas o setecientos rollos de película(creo que eso se gasto el plasta del fotógrafo). Primero la foto de los novios, luego la de ellos con los padres, y la de los hermanos, cuñados, sobrinos, abuelos y hasta las primeras esposas de algunos y hasta del novio de turno de la hermanita menor de Andrés; Luego llegó mi turno con la mejor amiga de ella a la que le siguieron como un millón de fotos más, hasta hubo foto de los novios con un señor que nadie conocía y que según supe después, no estaba invitado, pues solo entró a preguntar ¿de quién es un BMW blanco, que me está trancando la salida? y claro se quedo al banquete. 


A la media noche le llego el turno al vals ¡jolines!…la pobre de Cristina debió bailar con cada una de los invitados (incluido el invitado sorpresa) el cual estaba un poco pasado de tragos y en medio de un pasodoble toco a la novia más de lo debido y hasta ahí le llego el vacilón. La orquesta queriendo hacerle la pelota a la familia, comisionó al cantante para que felicitará al novio, claro el cantante quien ya tenía adentro unos cuantos vinos, la cago, cuando lo llamo a Andrés por un nombre equivocado; De un momento a otro avisaron que el banquete estaba servido y unas señoras más bien pasa ditas, se abalanzaron sobre la mesa de quesos con un plato en cada mano, ¡Ostias!...en cuestión de segundos la selección de quesos, carnes y frutas fue arrasada,
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incluso una señora con cartera abierta, se apertrechó de algún quesito y unos solomillos, no me puedo imaginar el solomillo haciendo conjunto con la polvera, el móvil y las llaves del coche, realmente daba entre pena y asco escuchar el ruido ensordecedor de docenas de personas masticando, el cual no podía ser aplacado ni por la orquesta quien tocaba una salsa; Ahhh y no podemos olvidar a los vigilantes de puros, o sea los encargados de darle puros a todo Dios, ¡tan atentos ellos!:

- ¿Ya te has fumado el puro en honor de los novios? Toma fumaste otro ahhh y ¡Dale otro al chaval y una copa de coñac, pa’ que se haga un hombre! Un hombre, un hombre… ¡no me jodas!


Y de un momento a otro en mitad de la madrugada se escuchó el grito de una dama de traje largo rojo y copete, quien emulando a Imperio Argentina logró divisar de primera lo que toda la fiesta espera y en ese momento vociferó con voz aguda "¡se van los novios!”Conmoción y nerviosismo invadieron el salón, Jorge ( mi crío) muy inteligente se metió bajo una mesa para protegerse de las masas enardecidas que se abalanzaban al frente para pillar "el ramo" de la novia y al más puro estilo del viejo Oeste, donde siempre salían a relucir los puñetazos y las patadas, al final gano la más rápida y no la más hermosa claro, una chica llamada María, amiga de toda la vida de Cristina y la cual está a punto de quedarse a vestir santos y con quien el cabrón de Andrés paso toda la noche queriéndome emparejar, pero por más que me la quiso endilgar, yo nada, que aún con todos los whiskys que llevaba dentro, nunca la vi bonita ni por asomo. 


Una cosa que no  entiendo de las bodas es por que los novios pasan de mesa en mesa preguntando: - ¿Que tal? ¿Habéis comido bien? A ti te dan ganas de decirles: - Pues no, la comida era una mierda...Y no he dejado de soltar pasta entre la corbata, el obsequio y el traje… ¡Y encima me habéis puesto al lado del bafle! Pero no dices nada, tu callao y en cambio les dices que todo ha estado perfecto. Y así con una mentira los novios comienzan su vida de casados. Claro que no será la única mentira del matrimonio… 



En fin, ¡que vivan los novios, pero yo declaro una vez más mi más eterna renuencia a esas pijadas y mi eterna solteria porque lo que soy yo no paso por eso nunca más, ni que me fostien vamos.