Wiki Creepypasta
Advertisement

No sé qué encierran esas tres palabras, pero un escalofrío me recorre la espalda. Sin soltar el reposabrazos, intentando no hacer crujir otra vez la butaca, me pongo en pie.

De repente, quiero salir de esa sala; no creo que sea capaz de disfrutar de la película con ese hombre, y… Las luces se apagan. Comienza la música de los anuncios.


Todo ello parece serenar al mendigo. Se vuelve hacia al pantalla. Cualquiera diría que se recuesta en el asiento, cómodo. Ahora, desde mi sitio, da hasta un poco de pena: es un sin techo, sólo eso. Seguramente, sólo quiera dormir un rato sobre una superficie blanda.


Sigo sin entender por qué vino Alicia a ver esta película: 16 milímetros, blanco y negro, versión original. Si estuviera aquí, conmigo, este comentario hubiera supuesto una pelea. Ella me habría echado en cara que tiene sensibilidad y cultura, que es capaz de apreciar distintas manifestaciones artísticas. Y yo le habría replicado que lo sé, por supuesto, pero ella habría notado que no estoy siendo sincero. Que me parece que ella puede entender el arte con mayúsculas racionalmente, por formación, por inteligencia, pero que no es capaz de sentirlo. Quizás, por eso vino a ver esta película. A lo mejor, no ha sido tan intangible esta relación, y he dejado huella en ella… Pero, si fuera así, me lo habría hecho saber. Un mensaje, una mención aparentemente casual en alguna red social, sólo para que yo me enterase.


Saco el móvil. Me digo a mí mismo que sólo voy a confirmar que lo he dejado en silencio, pero la verdad es que voy a comprobar algo… No el último mensaje que le mandé no ha sido entregado. Facebook: su última actualización es de hace dos días, a las siete de la tarde. “Al cine, a desconectar un rato”, escribió. Luego, vino a este mismo pase, a las ocho y media.


Cuando esta mañana fui a su casa, Elena, su compañera de piso, acababa de volver del gimnasio, y Alicia debía haber pasado la noche fuera porque no estaba allí. Creo que me encuentro en el último lugar en el que se sabe con seguridad que estuvo. Marc y Marie son dos adolescentes que sobreviven a una matanza en su propia casa, donde son masacrados sus padres y el personal de servicio. Al trauma por la violencia y la pérdida de los seres queridos, se suma el descenso de clase social: pasan de vivir en una exclusiva urbanización de las afueras de París, al centro sucio e inseguro, en un albergue para huérfanos.

Marie teme que el asesino siga buscándoles para acabar lo que empezó; Marc empieza a ahogar sus miedos y penas en alcohol y drogas. Por suerte, el amor redentor siempre interviene en el cine, aunque en este caso sea en forma de incesto… Estoy a punto de romper a llorar. Quisiera ser Marc o Marie.

Quisiera que Alicia y yo fuésemos ellos dos. Me merezco amor, es así de simple. La proyección se detiene. La pantalla se queda en negro. No se encienden las luces de la sala, por lo que doy por hecho que el personal del cine no se ha dado cuenta. Estoy llorando. Oigo al mendigo revolverse en su butaca. Si no sale él, lo haré yo cuando no se note que se me han saltado las lágrimas. Porque ahora mismo quiero continuar regodeándome en mi mierda.


¿Qué sintió Alicia en el momento de la película previo a este parón? ¿Algo parecido a lo que yo estaba sintiendo? El mendigo enciende la radio. Alguien hace algo tras la pantalla. Tal vez, han cortado la proyección por algún problema, y hay un técnico detrás.


Me fijo en la esquina sucia y doblada hacia adentro. Alguien tira de ella desde atrás y continúa doblándola, como si fuera la tapa de una lata. Se dobla lo suficiente como para dejar a la vista una puerta. Desconcertado, intento encajar con rapidez lo que estoy viendo… Y puede tener sentido, ¿no?

Advertisement