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Tormeta-noches
Era una fría noche de tormenta. La electricidad se había cortado hacía una hora, así que mi habitación estaba tenuemente iluminada por varias velas. No era gran problema para mí, ya que siempre fui aficionado a la lectura. Recuerdo que leía “Cementerio de Animales”, de Stephen King. El terror y la ciencia ficción son mis géneros preferidos. Cada vez que puedo, leo también creepypastas en internet, aunque todo eso no es importante. Retomemos.

Mis padres no estaban, se habían ido a casa de mis tíos. Ellos dejaron que me quede en casa, además, sólo sería una noche y consideraban que con 15 años yo podía cuidarme bien. Me había empezado a dar algo de hambre, así que dejé la lectura y agarré una vela para iluminarme camino a la cocina. Eran las 21:32. Mientras buscaba algo de comer, la electricidad volvió.

Cené y volví a mi habitación, guardé el libro, apagué las velas, agarré mi notebook y fui al living. Estuve un buen rato mirando videos en Youtube, cuando me di cuenta ya eran las 23:47, cosa que no me preocupó porque estaba en vacaciones. Recuerdo que mi padre me llamó para corroborar que todo estuviera bien, pero la comunicación se cortó, seguramente fue por la tormenta.

Eran ya la 1:14, estaba en mi habitación escuchando música. Mi perro empezó a ladrar muy fuerte, así que miré por la ventana. No había nada, o por lo menos en la oscuridad no se veía nada llamativo. Los ladridos siguieron un largo rato, incluso eran cada vez más fuertes.

De pronto, un chillido. Silencio. Los ladridos habían cesado. Bajé al patio para ver si había pasado algo y no estaba. Lo busqué casi una hora y no aparecía. Intenté calmarme pero realmente no podía. Ese perro fue mi mascota desde que tenía 6, me había encariñado mucho con él. Entré a casa y busqué mi celular para llamar a mis padres pero fue en vano, no había señal.

El teléfono de línea tampoco funcionaba, así que lo único que podía hacer era volver a mi habitación.

Estuve intentando dormir pero no podía, no dejaba de pensar en lo que le pudo haber pasado a mi perro. El reloj marcó las 2:21. Comencé a escuchar ruidos que venían desde abajo, desde el living precisamente. Era como si una persona estuviera ordenando o algo así, pero intenté no darle importancia, después de todo puede que haya dejado la ventana abierta y el ruido fuera producido por el viento.

Llovía muy fuerte. El cielo tronaba y el viento mecía las ramas de los árboles. Eran ya las 3:24 y no había podido dormir. Empecé a escuchar pasos cerca de mi habitación, primero eran suaves, como si estuvieran abajo. No sabía lo qué era, pero a cada segundo se acercaban más a mi habitación.

Al llegar a mi puerta, los ruidos cesaron. Me levanté con desconfianza y abrí lentamente la puerta. Las luces estaban apagadas, no obstante, pude apreciar una sombra al fondo del pasillo. Era la silueta de una persona. Prendí inmediatamente la luz, y al hacerlo me sorprendí al ver que ya no estaba. Pensé que mi cabeza me estaba jugando una mala pasada, así que fui al baño a darme una ducha para despejarme.

Cuando estaba yendo escuché la puerta de mi dormitorio abrirse. Me di vuelta. Finalmente lo vi. Era una criatura humanoide, diría que era una “mujer” pálida, con ojos muy oscuros, piel putrefacta y heridas abiertas. Me quedé en shock por unos segundos hasta que esa cosa empezó a correr hacia mí. Rápidamente reaccioné y corrí lo más que pude. Me metí en el baño, cerré la puerta y me recosté sobre ella.

Pensé que ahí estaría a salvo, hasta que comencé a notar unas cuantas manchas de sangre en la pared que se incrementaban al llegar a la bañera. Mi perro estaba dentro de la bañera, flotando en sangre, totalmente desfigurado y sin órganos. En su lomo habían grabado un texto corto, pero shockeante: "Tú eres el próximo”. Comencé a llorar desesperadamente. No podía hacer nada más que eso, realmente no sabía a lo que me estaba enfrentando.

No sé cuánto tiempo pasó pero aún no podía calmarme. Empecé a escuchar pasos tras la puerta y, seguido de eso, golpes fuertes. Antes que pudiera reaccionar, la criatura me encontró y me tomó del cuello. En el forcejeo me golpeé la cabeza con el vidrio del botiquín, el cual se rompió. Me estaba asfixiando, para colmo mi cabeza empezó a sangrar. Poco a poco iba perdiendo la conciencia hasta que finalmente me desmayé.

Desperté en el hospital tres días después. Mis padres estaban a mi lado. Me contaron que cuando llegaron a mí casa sintieron un olor tremebundo. Se empezaron a preocupar al no encontrarme y me buscaron por toda la casa.

Me dijeron que me encontraron desmayado en la bañera con marcas de dedos en el cuello con mi perro brutalmente asesinado a mi lado. Si les hubiera dicho lo que realmente ocurrió probablemente no me hubieran creído, y les tuve que decir que lo último que recordaba es que alguien me golpeó muy fuerte la cabeza.

Ya pasaron 2 años desde ese suceso y no puedo dejar de pensar en ello, principalmente porque en las noches, desde hace unos meses, escucho rasguños tras la puerta. Quizás haya llegado el momento. Quizás se cumpla lo que el maldito grabó en mi perro: “Tú eres el próximo”.