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Estaba celebrando Año Nuevo con un amigo cercano cuando tocan la puerta de la casa. Me dirigí hacia la puerta para ver quién era, la abrí y era mi amigo de la infancia, su pelo estaba canoso por el paso del tiempo y tenía marcadas las arrugas de la frente. Lo invité a pasar y él se sentó en una de las sillas de la habitación, saludó a mi acompañante y comenzamos a conversar.

—¿Les cuento una historia de terror de Año Nuevo? —preguntó, Rafael, que así era como se llamaba mi mejor amigo. Asentimos con la cabeza y comenzó— Un día como hoy, una familia estaba celebrando el Año Nuevo…igual que hoy. Estaban comiendo el gran banquete que tenían de cena cuando llaman a la puerta. La madre se levanta de la mesa y se dirige a la entrada para ver quién podría ser, tal vez un amigo de la familia o algún pariente, pero no era así; la mujer abrió la puerta y se encontró con un hombre viejo y robusto; éste sostenía un cuchillo carnicero en las manos. La señora soltó un grito a lo que sus hijos completamente alarmados fueron hacia donde se encontraba ella y también vieron al hombre. Éste les dijo que tenía una misión que realizaba todos los Años Nuevos a la misma hora; esa misión era…decapitar a todas las personas que estuvieran dentro de una casa determinada, y esa vez…era el turno de ellos. El hombre tomó a la mujer por los brazos y la sentó bruscamente en una silla. Ella usó todas sus fuerzas para poder escapar de ello pero todo resultó en vano; al cabo de un rato se halló atada en la silla. El hombre hizo lo mismo con sus hijos.

De pronto se comenzaron a escuchar pisadas provenientes de la escalera, el hombre se dio la vuelta y allí se encontró con el papá de la familia. Mantuvieron una pelea a combos y patadas por al menos veinticinco minutos, pero ésta se acabó cuando el viejo agarró su cuchillo con fuerza para atravesar el estómago del hombre; luego tomó el rodillo de cocina de la señora, que no estaba muy lejos de su alcance y con éste le dio una fuerte golpiza al herido, haciendo que quedara inconsciente. Su esposa no hacía nada más que gritar y llorar desesperada por lo que le acababa de ocurrir a su marido, igual hacían los niños, que no tenían más de seis años de edad. El hombre se acercó al cuerpo inconsciente con su cuchillo en la mano y lentamente lo fue presionando contra su cuello hasta que al fin la cabeza se logró despegarse de él, dejando un gran charco de sangre a su alrededor. El asesino se acercó a uno de los niños, al más pequeño para ser precisos; éste lo miraba con cara de inocencia, pero ni siquiera por eso el hombre tuvo un poco de compasión. La madre gritaba desesperada, no podía hacer nada para salvar a su hijo, y él estaba ahí, siento decapitado por un hombre al que nunca le había causado  ningún daño; después de un momento, vio la cabeza de su pequeño caer al suelo; el viejo hizo lo mismo con el otro niño. La madre ya no lloraba… había perdido las tres cosas que más quería así que estiró el cuello y se dejó decapitar. El hombre recogió  las cuatro cabezas, las metió en una bolsa y luego, la bolsa, dentro de una mochila que traía en la espalda, luego de eso…se marchó… ¿Les gustó la historia?

—Si —dijimos mi acompañante y yo al unísono.

—Pues me alegro —dijo Rafael— porque este es el turno de ustedes

—¿Estás de broma, verdad? —dije fingiendo una risa y dándole un golpecito en el brazo.

—Lo siento, pero no —sonrió maquiavélicamente y me quedé petrificado mientras veía como se abalanzaba hacia mi amigo y lo acuchillaba para luego matarlo y cortarle la cabeza—. Ahora te toca a ti —Comenzó a acuchillar mis piernas, luego mi abdomen, mis intentos de liberarme eran en vano ya que él tiene mucha más fuerza. Ahora, siento como el cuchillo penetra en mi garganta y cierro los ojos lentamente…