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Era una noche como cualquier otra, fuertes truenos caían junto a la lluvia por todas partes. La luz se había ido, no volvería hasta mañana. En una casa vieja y descuidada alejada de las demás, vivía una familia la cual estaba encerrada todo el tiempo, sin salir de allí.

El niño estaba durmiendo, se notaba que movía sus ojos a pesar de tenerlos cerrados, los movía muy rápido- Al parecer estaba teniendo una pesadilla, así era. El niño se levantó gritando:

-¡Aléjate de mí!- Gritó traspirado y jadeando.

Sus padres ni siquiera se preocuparon en revisar qué ocurría. El niño se levantó de la cama, prendió la vela que tenía en su escritorio al lado de su cama, sacó un cuaderno viejo y empezó a escribir lo que había soñado.

La noche siguiente, sus padres fueron a cenar. El niño se fue a la cama temprano, al cerrar sus ojos y al abrirlos, vio que estaba en el mismo lugar donde había estado en su sueño anterior, como si fuera la continuación del sueño. Esta vez sólo escuchaba una caja de música sonar a lo lejos de la habitación donde estaba, era un sonido muy agudo que dejaba la piel de gallina al escuchar sus notas.

El chico se despertó gritando nuevamente. Cuando se calló, empezó a sonar la melodía que estaba en su sueño. Él pensó que seguía dormido, así que se dio una bofetada para despertar, pero no ocurrió nada, él estaba despierto. Prendió la luz y la música dejó de sonar.

Intentó ponerse sus audífonos y escuchar música, pero era inútil, seguía escuchando aquella perturbadora melodía.

Se vio forzado a dormir con la luz encendida toda la noche, para así no escuchar esa horrible canción.

Cayó la siguiente noche, el niño no podía dormir por temor a soñar de nuevo lo mismo. Pero el sueño le ganó se quedó dormido unas horas más tardes. Luego, abrió sus ojos, estaba en su cuarto, sólo que todo estaba oscuro y había una lámpara arriba de él iluminándolo. De repente, escuchó la voz de una niña pequeña cantar una letra muy tétrica, era un mensaje para él el forma de canción. No veía a la niña por ninguna parte, sólo se escuchaba su canción, el chico se quedó inmóvil hasta que el despertador sonó, se despertó.

En la siguiente noche, el chico no quería dormir por lo mismo. Cada sueño era peor que el anterior. Intentó no volver a dormir, pero cayó nuevamente. En su sueño estaba en la misma habitación a oscuras, no se podía mover. De repente vuelve a escuchar la misma sinfonía macabra, pero esta vez con la niña cantando la misma canción que en el sueño anterior, cada vez más larga y desde el principio.

Volvió a despertarse sobresaltado. Se percató de que una sombra con forma de persona, brazos largos y piernas delgadas estaba en la esquina de su cuarto. Gritó desesperado y prendió la luz, pero al prenderla, no había nada.

El infante se volvía loco, cada noche que pasaba soñaba lo mismo una y otra vez, pero con algo nuevo en cada sueño.

Una noche tuvo el sueño final, volvió a aparecer en la misma habitación. Esta vez pudo ver a la niña, vestida de gris y con manchas en su falda, su pelo le tapaba su cara, tenía la cabeza agachada. Empezó a cantar la misma canción, siendo acompañada de la tétrica melodía. El chico se quedó paralizado y rezando.

Cuando acabó de cantar, apareció un largo brazo con garras que tomó a la niña por el hombro y la volteó hacia el chico. Ella se quitó el pelo de la cara, mostrando su horrible rostro, no tenía ojos y había sangre saliendo de los huecos donde éstos estaba. La niña volteó hacia arriba, levantando su brazo, señalando al chico. El chico volteó a ver a donde ella miraba, había una silueta humanoide con ojos rojos, sin presentar ningún otro rasgo. El niño comenzó a sentir un fuerte dolor de cabeza y a convulsionar, mientras era observado por aquellas criaturas.

Sus padres, los cuales dormían en su habitación, escucharon un grito desgarrador proveniente de la habitación de su niño, era él. Corrieron hacia allí y entraron, su hijo estaba muerto sobre la cama, empapado de sangre.

Su padre se acercó, sólo había un papel con una letra, aparentemente de una canción, escrita: "Alguien siempre está viéndome, él siempre está ahí. Cuando duermo sólo se queda esperando, siempre hay alguien en la esquina de mi cuarto. Él es una sombra y tiene unos brillantes ojos rojos, ¿a dónde vas? Él sólo quiere jugar, él ama a los niños. Cuando lo veas, grita, por favor..."