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Escuchó un silencio que le parecía desgarrador, el tono en su voz de ella le hizo conjeturar el porqué de la visita. Por primera vez sentía que él no tenía el control de algo, siempre había sido muy posesivo, le gustaba que se cumpliesen al pie de la letra sus planes, se le había salido algo de control y se sentía muy irritado. 

Ella solo posaba sus manos sobre su rostro, mientras se le denotaba un visaje de miedo y angustia.
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- Germán, últimamente nuestra relación se ha convertido en algo espantoso, ciento miedos ¿sabes? Siento miedo de verte. No quiero seguir más contigo porque me causa miedo el solo pensar que estás dispuesto a hacer cualquier cosa para seguir conmigo. Haz ahuyentado a mis amigos. Debí de confiar en mis padres cuando dijeron que solo me traerías problemas, y ayer… te atreviste a tocarme a la fuerza.

El solo la miraba, ella sentía su mirada como afiladas navajas sobre ella. La estaba destruyendo por dentro.

- Solo no me busques, todo el amor que sentía por ti, lo has convertido en miedo. Y te juro que si me buscas pondré una orden en tu contra

El siguió mirándola sin decir palabra alguna.

- Bueno, ya dije lo que tenía que decir y adiós Germán, que tengas una linda vida.

Ella camino hacia la puerta había salido mejor de lo que se había imaginado, incluso soñó con ese momento por semanas, había salido bien. Abrió la puerta levemente, en ese preciso momento sintió un tirón en la mano y se azoto la puerta. Era el recargando su mano sobre la puerta impidiendo que pudiera abrirla.

- No debes marcharte ahora, porque si lo hicieses te llevarías mi vida contigo.  

El hombre era de mayor estatura que ella, corpulento y una fuerza increíble. La tomo fuertemente y la beso. Ella intentaba resistirse pero sus esfuerzos eran demasiado inútiles. Súbitamente él la soltó. 

Carolina salió rápidamente, y justo cuando bajaba las escaleras su vista se le nublo completamente, en el suelo había un lago de sangre que le cubría todo el cuerpo.

Aquél monstruo tan sólo susurró:

-Te amé demasiado Carolina, y te amaré hasta el último de tus suspiros.

Minutos después él se fue y volvió con algunas herramientas para limpiar el lugar.