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Del periódico, El Comercio. 3 de Octubre del 2004

 

Brutal Asesinato en la Panamericana

Policías investigan el peculiar y atroz asesinato con total discreción.

 

A las 8 30 am del pasado 2 de octubre. Alberto Izaguirre – un obrero de una construcción residencial aledaña a la zona – descubrió bajo un puente peatonal en el Km. 39 de la Panamericana norte el cuerpo de un hombre de entre 35 y 40 años, sin identificaciones, completamente desnudo y boca arriba. El cuerpo manifestaba cortes en toda la piel, estos iban desde pequeños rasguños, hasta un enorme corte que empieza desde el pecho hasta el área estomacal. Se encontraron un total de 626 cortes. Una de las características que hicieron peculiar este caso – además de la extrema brutalidad del asesinato – es que no se encontró ni una gota de sangre en el escenario, se presume por esto que fue asesinado y cercenado en un sitio diferente antes de acabar aquí.



Estaba dirigiéndome hacia mi trabajo y vi al cuerpo… ahí… tirado bajo el puente, realmente en ese momento y con todos… los delincuentes que hay hoy en día, dudaba si llamar a la policía o pasar de largo, no pude evitar sentir temor por mi vida – describió el señor Izaguirre.

El médico legista Dr. Antonio Pérez, advirtió que algunas de las cicatrices se hicieron con él aún vivo, mientras que algunas otras parecen Post-mortem. El cuerpo fue recogido y llevado a la Morgue Central de Lima para un análisis minucioso del caso.



Por Bárbara Goicochea.

 

El Comercio. 13 de Octubre del 2004

Regresa el Asesino Despiadado

Modus Operandi coincide con un caso inconcluso de los años 90.

 

En el pueblo de San Miguel en Cajamarca se encontró detrás de una casa comercial de abarrotes a José Espinoza Lozano de 24 años. Del cuerpo del hombre se había arrancado la espina dorsal hasta el cráneo y arrojado a unos metros cerca del occiso. Un rostro de horror y pánico con los ojos muy abiertos y un grito terror sordo fue lo que a María Escobares de 45 años, dueña de la tienda de abarrotes, petrificó ante la sorpresa y horror de su encuentro.



No pude hacer nada más que quedar mirando el cadáver, estaba temblando descontroladamente, y las náuseas empezaban a sofocarme – dijo la Sra. Escobares cuando la entreviste el día de ayer.



El cuerpo otra vez sin sangre fue encontrado y recogido por las autoridades locales. Con esto se suma a 7 los asesinatos brutales cometidos este mes. La policía investiga a un posible asesino psicópata en serie. Aunque no imagino a un hombre capaz de cometer tales atrocidades – comentó Felipe Serna, agente de la Dirincri [Dirección de Investigación Criminal].



Por Bárbara Goicochea



II

–          Bárbara, ¿Puedo hablar contigo un segundo? – Ocupada entre un montón de papeles y diarios de años pasados, Bárbara reaccionó sorprendida. No era común que fastidiasen a la mejor reportera del diario más importante de Lima durante sus investigaciones. Sin embargo, cuando tu jefe quiere hablar contigo no hay más vuelta que darle al asunto. Tienes que responder.

–          Claro, estaré en su oficina en un segundo. – Don Martinez asintió con la cabeza y volvió a su despacho. Era conocido por sus amistades y colegas como un hombre íntegro, afable y amante de los cangrejos. Por lo que el tono severo con él que se dirigió a ella, no era al que Bárbara estaba acostumbrada a escuchar.



Morena, ojos cafés, cuerpo de ninfa. Más de la mitad del equipo de investigación la han invitado a salir. Ella solo acepto una, la de Michael, su amigo de la infancia que ahora trabaja con ella como fotógrafo. Sin embargo por su mente cerrada, centrada e inteligente no cabía el amor. O es lo que ella quiere dar a entender con su comportamiento. Al caminar por la oficina roba miradas de los nerviosos novatos y de los más veteranos del campo. Abre la puerta del despacho de su jefe y la cierra atrás de ella con un aire señorial.



–          Bárbara seré claro, ya hemos hablado de esto antes… –  La técnica del silencio, una de las especialidades de Don Martinez.

–          … – Silencio, otra habilidad de Bárbara es observar hasta qué punto dos personas pueden aguantar hasta que la otra diga sus intenciones con claridad.

–          Quiero que dejes la investigación de los homicidios de octubre – Lejos de ser, Bárbara, la única reportera que habla del tema. Los homicidios de octubre han estado en boca de todos por mucho tiempo, aparecen en cada época a veces con más intensidad que otras veces; como cortinas de humo que se enturbian y se aclaran con el tiempo. Bárbara ha dedicado toda su carrera a este caso.

–          Don Martinez, no puedo dejar el caso; llevo toda mi vida en él.

–          Pero ni tú, ni las autoridades han progresado mucho en los 15 años que lleva abierto. – La invitó a sentarse y le ofreció un vaso con agua; Bárbara se sentó, pero no bebió nada – Mira Bárbara, has trabajado aquí desde hace mucho y créeme que siempre te he considerado valiosa para el periódico; pero “los de arriba” ya no quieren ver más noticias de los homicidios de octubre. Estamos recibiendo muchas quejas, de muchísimas personas argumentando que son noticias demasiado brutales y que la investigación debería ser dejada para la policía…

–          ¿A dónde quiere llegar? – Bárbara responde con seriedad.

–          Si te rehúsas a terminar con la investigación, estás despedida.



El silencio en buena parte otorga tiempo de tragar el amargo de la realidad.



–          Deseo mi carta de recomendación. – Bárbara hizo una leve reverencia. – Gracias por todo Don Martinez.

–          Bárbara, no es necesario…

–          No, es lo mejor.



Abandono la oficina y empezó a juntar sus pertenencias; saco copia a todos los informes y expedientes de más de 50 gabinetes. Estaba decidida a que nada la haría flaquear.