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Aquel 31 de Octubre estaba viendo películas como de costumbre a altas horas de la noche mientras oía a los niños jugar y corretear timbrando de casa en casa...   Mi madre como también era habitual, estaba más metida en cuanto a los asuntos de decoración de Halloween y en repartir dulces a los niños que llamaran a la puerta, mientras mi padre igual de entusiasta por esta fecha, trataba de divertir a los niños al abrir la puerta con su disfraz que de hecho no se muy bien a que se parecía.Cuando lo veía se me asemejaba un poco a una especie de duende o gollum pero algo tenía de diferente que lo hacía tan original como macabro al verlo colgado dentro del armario pendiendo de ese viejo gancho de metal con el que alguna vez llegué a estar cerca de perder un ojo durante mi infancia, pero que aún así lo conservábamos sin ninguna razón, pretexto o explicación aparente. Pero bueno ese no es el tema...

Rondaban las 11:30 de la noche y no se muy bien cuando ni como pero se dio un silencio sepulcral. Yo seguía concentrado en mis asuntos y por tanto no lo noté en un primer plano, pero luego comencé a sentir que algo faltaba, que algo había cambiado, y fue ahí cuando noté la presencia de aquel macabro y perturbador silencio. Me planteé mucho en un principio el ir a investigar pero tras darle varias vueltas al asunto y razonar con calma, me dije a mi mismo que los niños se debieron haber ido por la hora que era y que a raíz de dicha causa mis padres habían dejado sus actividades para irse a dormir, pero aún así algo me mantenía intranquilo y con una sensación de miedo y a su vez curiosidad. A la larga me decidí a ir a controlar con el simple propósito de asegurarme a mi mismo que todo estuviera bien.

Me levanté de mi silla hecha de cuero la cual rechinó al pararme produciéndome dicho crujido una pequeña sensación de ansiedad al ser el único sonido presente en ese ambiente vacío que dejó aquél súbito silencio. Atravesé el oscuro y estrecho corredor viendo la silueta de mi reflejo en el espejo del final del susodicho y una vez al término del pasadizo me di la vuelta hacia mi izquierda entrando en el cuarto de mis padres llevándome un tremendo alivio al verlos a los 2 acostados abrazándose en la cama de matrimonió en la que dormí durante gran parte de mi infancia acompañado por ellos, pero aún después de todo esto continuaba sintiéndome insatisfecho, así que bastante apenado desperté a mi madre con un susurro al oído ya que conociéndola sabía que esta tenía un sueño liviano. Nuevamente me alegré al ver que esta se movió y me miró.

En voz baja le pregunté si había notado algo raro durante la noche y que cual era la razón para que ella y mi padre se hubieran ido a la cama a esa hora teniendo en cuenta lo mucho que ambos disfrutaban estas fechas. La respuesta de esta fue que repentinamente los niños habían dejado de tocar a la puerta como si simplemente se hubieran esfumado en un abrir y cerrar de ojos. No le hice mucho claro a las confusas declaraciones que salieron de la boca de mi madre y pensé que estaba muy dormida como para redactar y hablar con claridad así que me dí la vuelta y volví a mi habitación a hurtadillas para no despertar a mi pequeño hermano que se había perdido la noche de Halloween por un virus que había contraído en la escuela. Por si acaso me asomé cautelosamente por la puerta de su habitación y vi que todo estaba bien ya que dentro de aquel aún inquietante silencio se podía oír el ruido de su respiración lenta y profunda.

Al fin y al cabo logré mentalizarme y autoconvencerme de que aquella sensación de ansiedad y desorden dentro de mi no era más que una paranoia sin sentido producto de la película de terror que había visto hace unas horas a petición de un amigo que me la había recomendado unas semanas antes. Pasado un rato me dí cuenta de que no podía con mi propio subconsciente y que debía quitarme esa inquietud que me envolvía impidiéndome conciliar el sueño.

Me dirigí hacia el segundo piso del apartamento, allí se encontraba el cuarto de lavado en el cual tras mover unas cuantas cosas encontré finalmente lo que buscaba. Tras un balde repleto de esponjas, fragmentos del cepillo de una escoba, monedas antiguas y un plumero cubierto completamente de polvo hallé la obsoleta caja de herramientas de mi padre. Al abrirla se escurrió de esta una cucaracha la cual corrió hasta mi mano subiendo por mi hombro para finalmente llegar a mi cuello, lugar en el cual la intercepté al insecto sujetándolo de una antena para finalmente lanzarlo lejos y observar como se escurría nuevamente debajo de la lavadora provocando con sus desproporcionadas patas ese sonido estremecedor que deja la piel de gallina. Una vez consumado aquel repugnante suceso introduje mi mano dentro de la empolvada caja esperando no encontrarme con otro de estos seres caminando por mi cuerpo.

De la caja extraje una linterna mediana de color rojo bastante oxidada pero que aún funcionaba, así que una vez tenía la linterna bien sujetada me armé de valor y salí a inspeccionar el parque del edificio donde hace unas horas se encontraban los niños jugando y comiendo dulces que una vez agotados dichos caramelos azucarados se paraban los niños a pedir más de estos como sí fuera una obligación.

Me fui acercando lenta y sigilosamente sin precipitarme a hacer ningún tipo de movimiento repentino para no alertar a nadie o a nada de mi presencia en aquel lugar. El parque tenía un aspecto macabro y de hecho un poco inquietante, los columpios solos, el deslizadero frío como la nieve y con marcas de desgaste por todas partes y finalmente las bancas situadas al rededor del parquelas cuales sonaban al pasar del viento formando así una perturbadora escena de película de terror ochentera.

Aún teniendo en cuenta todos los factores que hacían aumentar mi ansiedad y mi sensación de que dentro de mí daba vueltas ese gusano conocido folclóricamente como el gusano del mal rollo todo indicaba que era una situación completamente normal y que los niños simplemente habían decidido o habían sido obligados a retornar a sus hogares por sus padres.

Ya cuando me disponía a volver a mi casa al no escuchar, ver, o sentir algún tipo de presencia inusual, extraña o peligrosa mis ojos captaron fotograma instantáneo de algo que pasó a una velocidad que lo hizo casi imperceptible pero que aún así quedó expuesto ante mis ojos que atónitos e impacientes miraban para todos lados en busca de la criatura o ser que habían advertido durante un corto lapso de tiempo hace algunos segundos, y fue justo en ese momento cuando mis oídos notaron un leve sonido que instantáneamente relacioné con el de un lobo desmembrando a su presa una vez habiéndola dejado inmóvil. Me dí la vuelta lentamente focalizándome en no hacer el más mínimo ruido o dar la más tenue señal de movimiento que activara un modo de alerta en la criatura que por el corto lapso de tiempo en que pude observarla aún no había logrado distinguir o asociar con nada que hubiera visto antes.

Terminé de girarme hacia el lugar dónde había oído aquel ingrávido pero inquietante ruido, y fue allí cuando presencié una imagen que me acompañaría toda mi vida sin importar cuanto tratara de sacarla de mi cabeza.

Justo en medio del cruce da caminos que doblaba a la piscina y al gimnasio se posaba una criatura de un aspecto completamente espeluznante y que además poseía una anatomía completamente desproporcionada que transmitía una sensación que llegaba a ser bastante desagradable al verla. Esta tenía aprisionado entre sus garras salidas de unas manos forradas en escamas de caimán completamente repelentes y antiestéticas el cadáver de algún ser que parecía ser un humano de una edad que a criterio propio no superaba los 12 años de vida. Quería hacer algo y me sentía con un valor y una seguridad que me decían que me abalanzara sobre la criatura, pero yo mismo manteniendo la cordura  me dije a mi mismo que tenía quedarme la vuelta y volver a mi casa para por lo menos idear una estrategia que pusiera en un punto relativamente neutro la evidente desigualdad entre eso y yo.

Dispuesto a darme la vuelta y regresar a mi casa para reflexionar sobre lo sucedido que de hecho perecía más un sueño o una película que la vida misma, y fue justo en ese preciso instante cuando al voltearme golpeé con mi codo el barandal de la escalera que para mi desgracia estaba hecho de aluminio, lo cual provocó una aguda frecuencia que advirtió a la criatura de mi presencia.

En los pocos segundos que tuve para analizar la situación, pude sentir los penetrantes ojos de la criatura mirándome, analizándome y marcando mi cuello como su único objetivo. Tras esta escalofriante sensación aquella bestia saltó sobre mí, acción que me animé una vez en el suelo, y fue justo allí, viendo como la criatura me miraba fijamente a la cara con sus ojos rojos propios de una hiena persiguiendo a su presa que me dí cuenta de que esta era una de esas situaciones donde la realidad supera a la ficción.

Con mucho esfuerzo logré salir de ese estado de shock que me había provocado el incidente y rápidamente me llegó a la cabeza un pensamiento que aunque era perturbador era la fría y aplastante verdad: "O me muevo o simplemente se acabó".

Reaccioné con rapidez y eficacia impulsándome del mismo barandal que me tenía metido en aquel problema y pasando así por debajo de las piernas de aquel extraño ser. La sensación al rozar ambas extremidades fue la misma que la de agarrar un pavo crudo pero esta vez con velocidades distribuidas por todo su cuerpo muy separadas una de la otra.

Corrí lo más rápido que pude pero era inútil, y la bestia ya me tenía sujetado con sus garras clavadas en mi hombro derecho. Me dije a mi mismo que ya no podía más, que simplemente me dejara llevar porque igual no tenía nada más que hacer, pero ya cuando estaba por rendirme ante las garras y el instinto asesino de ese monstruo vi que a mi izquierda tenía un martillo que seguramente se había caído de la remodelación que se había empezado a ejecutar la noche anterior en el apartamento 803. Extendí la mano sujetando la que en aquel momento era mi única arma y la bestia reaccionó alejándose y poniéndose a la defensiva mientras yo blandía el arma y amenazándola con movimientos rápidos que provocaran que la criatura retrocediera aún más, cuando de pronto esta mandó una manotada que provocó que el arma cayera al suelo, y antes de que pudiera siquiera reaccionar la horrible criatura se abalanzó de nuevo sobre mi.

Ahora si que estaba jodido y completamente dispuesto a dejarme despedazar y probablemente ser comido por la criatura. Cerré los ojos y pude ver toda mi vida pasando como una secuencia de fotografías justo por delante de mis ojos mientras me tranquilizaba a mi mismo diciéndome que por lo menos todo acabaría en breves instantes y que aunque doliera por fin podría descansar.

La criatura alzó su brazo justo sobre mi cara y cuando esta se disponía a acabar con mi vida algo llamó su atención y la hizo salir corriendo.

Todavía no se muy bien a que o a quien le debo mi vida pero por la reacción de aquel horripilante monstruo supongo que advirtió una presa tal vez mejor o tal vez menos problemática que yo.

Sea quien sea o sea lo que sea se lo agradezco de todo corazón y espero que haya tenido la misma o más suerte que la que yo tuve cuando me topé con aquella abominación.

Aún no se el paradero de esta. Pudieron pasar miles de cosas después del enfrentamiento que tuve con ella, y ahora mismo podría estar muerta, oculta, desaparecida o incluso podría estar mirándote por la ventana de tu casa oculta en algún rincón esperando a que te duermas para poder entrar a tu casa y convertirte en su nueva víctima sin que tu te percates de ello.


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