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Tengo problemas para dormir. Siempre los he tenido, desde que era una niña. Los doctores piensan que mi ansiedad no me deja dormir. ¿Sabes lo que pienso yo?
Yo pienso que dormir es una pérdida de tiempo. Los humanos pasamos la mitad de nuestras vidas durmiendo. Hay muchas cosas interesantes que hacer y tan poco tiempo. Yo tengo tiempo.
A veces me afectaba mucho el no dormir, así que decidí dar un paseo. Un paseo por mi mente. Yo pienso mucho. Pienso en todo, a veces mis pensamientos se tornan ridículos. Una de esas veces me pregunte… ¿Qué tan bien conocen las personas sus propias mentes, sus almas? Yo pensé que me conocía, hasta que esa noche decidí revisar todas las sinuosidades de mi mente. Era como dormir mientras hacías algo productivo, era la idea perfecta.

Nunca debí hacerlo.
Camine a través de lo superficial. Pienso que es escandaloso cuanto tiempo se tardan en atenderlo a uno en la cafetería del colegio. Pienso que debería haber más flores en la ciudad. ¿Qué importa? Todo eso es simplemente insignificante, es hasta estúpido.
Me adentre más y me sorprendió lo que encontré. Mis amigos. No tengo muchos, de hecho solo tengo dos. ¿Por qué?
-¿Por qué te importa?-preguntó mi subconsciente.
-Todos quieren ser aceptados-me conteste a mi misma.
-¿Por qué no les agradas a los otros chicos?
-Ellos no me agradan. Prefiero no hablar con nadie.
-¿Por qué?
-No los entiendo. Siempre están hablando de fiestas y citas. Un día son amigos y el otro se odian. Siempre hablan de todos a sus espaldas. No lo entiendo.
-Te complicas demasiado. ¿No sería más fácil ser estúpido?
-¡No puedo creer que yo pueda pensar eso!
-Lo hiciste. Esta bien, no importa que no seas sociable. Al menos hablas con Ester. ¿La quieres verdad?
-Si, mucho
-La proteges aunque ella no lo ve. Ester es estúpida, pero aun así te agrada.
-No, solo es ingenua
-No, es estúpida. ¿Quieres ver cuanto?
En ese momento mi mente fue inundada con imágenes terribles. Alguien corría, una mujer. No podía ver su cara pues solo la veía desde atrás. Solo podía ver su cabello liso que era de un color negro azabache. Estaba muy asustada, casi histérica. Podía sentir su dolor y ansiedad. El camino empedrado lastimaba sus pies y estaba perdida. Alguien la perseguía. Miraba para todos lados frenéticamente en busca de refugio. Entonces escuche a alguien que decía:
-¡Maldita perra! ¡No te sirve de nada correr!
Entró en una especie de bodega y se escondió detrás de una pila de cajas. Vi la sangre que salía de una profunda herida en su antebrazo. Le chorreaba hasta abajo y manchaba su reloj amarillo. Lo había visto antes. Solo lo observe por un instante por que su cazador la encontró. Trató de agarrarla pero ella huyó rápidamente.
Ella intento salir de la bodega, pero no llego a la salida. La agarró por detrás y con un movimiento suave y mortal la degolló.Podía sentir su dolor y desesperación mientras se aferraba a sus últimos suspiros. Su cuerpo sin vida cayó pesadamente al piso y yo vi su cara con terror, mientras su sangre teñía el piso.
Entonces desperté.
Salí gritando y llorando de mi cuarto. Mi madre dio un salto cuando me oyó.
-¿Ari, que te pasa?-pregunto con expresión consternada.
-¡Ester! ¡Ester! ¡Ester!- era todo lo que podía decir. Corrí hacia la puerta con intención de salir, pero mi madre me detuvo. Agarro mis brazos con fuerza e intento sentarme en el sillón, pero yo me resistí.
-¡Cálmate! ¿Qué es todo esto sobre Ester?
-¡Podría estar muerta!