Oh, Ximena no olvidó nunca lo divertido que era jugar pokémon. Rojo fuego, esmeralda, amarillo, ¡era tan divertido! Tanto que quiso volver a jugar. Cerca de su casa vivía su gran amiga, Joy. Recordó entonces que ella había dejado de jugar desde hace tanto, y eran prácticamente mejores amigas, así que seguro no tendría problema en dárselo. Llegó a casa de su amiga y preguntó por el juego, ella palideció un poco y dijo:
—P-pues, no creo que te convenga. Desde hace buen rato esa cosa enloqueció, pero si gustas puedes quedarte a probarlo.
Ximena no dudó un instante y entró. La partida no estaba guardada, por lo que pudo acceder fácilmente. Se puso Xim12, y comenzó a iniciar la aventura. Ago raro pasó. Que ella recordara, Kadabra no era un pokémon inicial, ¿¡y no se suponía que debía ser apenas un Abra?!
Raro o no, era su tercer pokémon favorito, y lo eligió enseguida; el profesor Oak y el rival dijeron al mismo tiempo:
— ¡Es una de ellas!
Seguido, el profesor le dijo al rival:
— ¡Por favor, elimínalos!— Comenzó la batalla, Ximena, aún extraña no presionó ningún botón, y Joy le dijo:
— Esto... ¿no vas a luchar?... Ximena tembló un poco y sucedió, "Kadabra usó muerte".
— ¿¡Qué?!— Dijo Xime cuando Kadabra comenzó a destrozar al pokémon y al rival, junto al profesor. Xime y Joy intentaron salir, pero se cerraron sus puertas y ventanas.
— ¿No seguirás jugando? ¡Pobre mortal! ¿Sabes? Llevo años esperando que tu amiguita juegue, no lo hizo y ahora lo pagará. ¡Jajaja!— Un remolino sacudió la casa y Kadabra comenzó a salir de la pantalla.
Se escuchó un grito a lo lejos.
Joy despertó, lo que vio la llenó del asco y desesperación. Su piso estaba lleno de sangre.