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GuillotinaXD ARTÍCULO EN JUICIO

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Han pasado exactamente 2 semanas desde lo que pasó, miro por mi ventana y aún puedo ver cadáveres en el suelo, putrefactos, llenos de mordiscos y con moscas alrededor de ellos. La comida empezaba a escasear…Siento miedo de salir, pero no tengo otra, al menos aún me queda electricidad, y mi laptop aún tiene conexión wi fi, pero no es mucho, es cuestión de tiempo para que se caigan y listo, los seres humanos volveríamos a la edad de piedra. Yo solo esperaba el momento perfecto para poder salir, debía ser silencioso con mis pasos, esas criaturas no parecían ser muy…inteligentes, se movían de forma torpe y solo seguían sus instintos, esquivarlos sería relativamente fácil… Eran alrededor a las 2 de la tarde, saldría por primera vez después de dos largas semanas dentro de mi casa, encerrado como un ermitaño, evitando los horrores que sucedían en el mundo exterior. Elegí mi ropa para la situación, como de costumbre mis zapatillas. Conversé debido a que no tenía otro calzado, un jean negro, 2 camisetas una sobre la otra, una chaqueta azul oscuro con capucha y una bandana negra tapando mi boca, quería evitar cualquier mordisco, rasguño o salivazo posible, no me quería convertir en uno de esos engendros. Puse mi desgastada mochila detrás y el cuchillo de cocina empuñado en mi temblorosa mano. Me encontraba frente a mi puerta, parecía la puerta hacia el mismísimo infierno, la abrí nerviosamente y la cerré con llave lo más rápido que pude…

Comencé a caminar por la desolada calle, era un día caluroso así que el sol hacia que el olor de los cuerpos fuese más intenso y yo ya estaba sudando debido a toda la ropa que llevaba puesta, cuando no había dado ni veinte pasos me encontré con el cadáver de lo que llego a ser un policía, estaba todo hinchado y de un color amarillo oscuro muy desagradable, su uniforme que alguna vez fue azul con negro ahora era todo negro debido a la sangre, con manchas amarillentas y pedazos de tela faltantes, observaba el cadáver con mucha repugnancia, agradecía en esos momentos llevar el pañuelo en la cara. Entonces empezó a convulsionar, a dar vueltas en el piso y a moverse frenéticamente, yo me aleje lo más que pude, unos cinco pasos atrás, se quedó tranquilo por unos treinta segundos cuando se paró de forma rudimentaria, quejándose y de su boca salían gruñidos de agonía, olio a su alrededor y me miro a mí, yo solo lo observaba con espanto, comenzó a alejarme lentamente, pensé que no me haría nada, pero se empezó a acercar de manera agitada y tosca, sentí que no podía matarlo…mis piernas apenas y respondían, cuando ya lo tenía frente, cuando podía oler su pútrido aliento a muerte y ver sus desorbitados ojos blancos, empuñe el cuchillo con todas mis fuerzas y se lo clave justo en la frente de manera vertical. El antiguo policía se tambaleo y cayó muerto al suelo…Yo debido a lo que acababa de suceder solo me limite a llorar…era la primera vez que mataba, de repente de la nada…vomite. Quizás fue debido a lo que había pasado, había leído que el asesino Albert Fish vomito cuando mato a su primera víctima, ¿ahora yo era un asesino…?

El cuchillo quedó insertado en su cabeza, tuve que darle varios tirones hasta que por fin salió, estaba manchado por esa putrefacta sangre coagulada, le di una sacudida y el viscoso fluido quedo en el piso, lo volví a empuñar y seguí proseguí con mi objetivo, debía encontrar comida cuanto antes. Más adelante un poco más de 700 metros, en otras calle podía ver pequeños grupos de zombies, pero no pasaba por ellas si no que seguía recto, me adelante y pude ver una casa de 2 pisas, rodeada por una cerca negra de unos 2 metros, con mucha dificultad debido a todo lo que llevaba encima salte la cerca. La puerta principal estaba cerrada, no tuve más remedio que patearla, me tomo alrededor de unos diez minutos poder tumbar la puerta, no paraba de maldecir debido al calor y lo dificultoso que se me hacía patearlo, una vez que esta por fin abrió mi nariz fue penetrada por un pútrido olor a muerte, ni siquiera la bandana que llevaba en la boca y en mi nariz me impedía oler aquel mortífero olor, encendí el interruptor que estaba al lado de la puerta y para mi suerte toda la casa quedo iluminada, sin duda las personas que alguna vez vivieron ahí eran adineradas, muebles gigantes de cuero rojo, lámparas de araña y piso de mármol, investigue la casa empezando por la cocina, la nevera estaba llena de todo tipo de comida, huevos, carne, pescado, fruta y todo tipo de salsas…aunque solo tome la fruta. Hacía tiempo que en mi casa ya no había gas y no tenía sentido tener carne si no la iba a cocinar, sería una completa estupidez comerla cruda, revise los estantes que estaban alrededor y tenían mucha comida enlatada, jamón enlatado, atún, sardinas, fruta. Conté al menos unas cincuenta latas, en un anaquel había una botella de agua, una muy grande por cierto, todo eso fue a mi mochila que ya estaba un poco cargada. Seguí investigando los cuartos, camas enormes y televisores de gran tamaño, revise los armarios y encontré trajes muy elegantes, pero ninguno de mi talla además, me resultarían totalmente incómodos .La casa no tenía nada interesante, solo muchos baños y habitaciones sin nada de interés, solo quedaba, en un pasillo oscuro se veía una puerta, avance hacia ella pavorosamente y la abrí, esta dio un gran chirrido, y abajo se veían unas negras escaleras, además el pútrido olor venia de ahí abajo, baje las escaleras palpando las paredes para ver si encontraba algún interruptor al octavo escalón lo encontré, se prendió una molesta luz parpadeante y lo que vi ahí…me hizo estremecer, una pareja de se encontraba ahí sentada, tomados de las manos, con agujeros en sus barbillas y esos salían por la parte de arriba de su cabeza…Se habían suicidado.

Asqueado por aquella escena empecé a investigar el lugar, si tenían agujeros en sus cabezas debían haber sido balas y no me tomo mucho tiempo encontrar el arma estaba en la mano de uno de los muertos….del hombre para ser exacto, con bastante repugnancia tome la pistola de sus dedos entumecidos me resulto difícil quitársela, pero después de un par de intentos lo conseguí, el arma en cuestión era bastante liviana, también la guarde en mi mochila y seguí investigando, al lado de los muertos había una pequeña hoja blanca doblada, la tome con cuidado y la guarde en un bolsillo de mi mochila. En el sótano también habían varias cosas que me podían resultar útiles, un martillo colgado en una pared junto a una pequeña hacha de mano, al verlos tire al instante mi oloroso cuchillo al suelo y los tome con emoción, el martillo me serviría para abrir puertas con más facilidad y el hacha para defenderme, también guarde el martillo en mi mochila y me quede con el hacha en mis manos. Salí de la casa y salte la cerca de nuevo.

Era hora de ir a casa, vi a mi alrededor y pude ver un grupo de infectados a unos cien metros, por fortuna era el camino contrario hacia mi casa así que por suerte no debía de pasar por ahí, el camino se hizo relativamente tranquilo, de regreso a mi casa solo me encontré con 2 o 3 infectados que pude evitar fácilmente, al cabo de un rato llegue a casa, saque las llaves apresuradamente de mi bolsillo y abrí la puerta. Una vez dentro la cerré de nuevo, di un gran suspiro y por fin…estaba en casa.

Tire la mochila en un mueble, me quite la chaqueta, el pañuelo que llevaba en la cara y las 2 camisetas y mi torso quedo desnudo, lleno de sudor y con la respiración agitada, fui directo a la nevera y bebí al menos dos vasos de la agotada agua que tenía, la mano me dolía…quizás debió haber sido por el golpe que le asesté al zombie, aun no podía creer lo que había hecho, esa cosa alguna vez fue humana…

Después de pensar en eso busque la mochila que deje en el mueble, la tome con el brazo y sentí un muy buen peso o ¿será por qué estaba cansado debido a lo que camine? Ni idea, ahora solo debía encontrarme en las cosas que encontré. Entre a mi habitación y tire la mochila en mi cama, abrí el bolsillo pequeño donde había puesto la nota y me dispuse a leerla…

‘’Para nuestros hijos Anya y Robert, es duro no poder verlos por última vez, la decisión que tomamos no es la mejor…lo sabemos, morir sin verlos es bastante doloroso, pero esperamos que estén más seguros que nosotros. Lo que está sucediendo en el mundo es algo terrible lo sabemos, pero queremos que sean fuertes, ustedes pueden con esto, tomamos esta decisión porque creemos que es la mejor, no se entristezcan por nuestra muerte, un lugar mejor nos depara junto a nuestro Señor, aunque es duro hacerlo, si…Recuerden que su padre y yo siempre los amaremos sin importar que. Sus queridos padres Dominic y María’’

La nota me puso un poco triste, aunque suponía que ellos no iban a ser las únicas personas que se suicidarían debido a lo que estaba pasando, al menos murieron tomados de la mano, amándose y queriéndose…Deje la nota de lado y seguí revisando la mochila, primero saque la preciada pistola que había encontrado, era bastante liviana y manejable la verdad, la puse a analizar, tenía letras que decían Glock 17, ya conocía esa marca, era de Austria aquella arma. Al lado de la culata había un pequeño botón lo presione y el cargador cayo en la cama, lo tome y vi que tenía quince…las otras dos balas ya sabía en que habían sido usadas…

Proseguí con la pequeña hacha de mano, que media unos treinta centímetros, di cortadas al aire y daba un claro sonido cortante, el martillo que era un poco más pequeño pero era lo suficientemente duro como para partir un cráneo. Deje mis armas en la cama y vacié todas las latas, jamás había visto tanta comida enlatada, revise la fecha de vencimiento de algunas y pude ver que podía tenerlas durante un muy buen rato. Las guarde todas en un estante de la cocina al menos no debería salir por un buen tiempo…De repente oí toques en la puerta, ni bien oí aquellos golpes tome la pistola y me dirigí hacia ella, eran golpes agitados y fuertes me puse junto a la puerta y escuché con asombro…

-Por favor déjame pasar te lo imploro-

Se escuchaba una agitada voz femenina... Hasta donde yo sabía los zombies no hablaban.


Sin titubear abrí la puerta y le apunte…no quería tomar ningún riesgo...

-¡¿Cómo sabes que estaba aquí?!

Le dirigí la palabra con voz amenazadora

-Te vi entrando a esa casa, por favor déjame pasar, hay cientos de ellos ahí afuera-

Temblaba mientras me lo pedía…

-Está bien pasa, pasa…

Cerré la puerta rápidamente de nuevo, deje el arma junto a una mesa, cruce los brazos y la mire con cierta desconfianza.

-¿Me has estado siguiendo? -Pues….a decir verdad sí. Te vi cuando saliste y cuando saltaste la cerca, incluso cuando mataste al zombie, parece que sabes defenderte solo ¿no?

Decía con una voz algo cansada

-A decir verdad, no es tu problema como me defiendo o no.

Dije con voz odiosa

-Cálmate no necesitas ser de esa forma, ¿cómo te llamas? Seamos amigos

Dijo sonriendo, suspire…

-Damon…. ¿y tú?

-Amanda… ¿y cuántos años tienes?

Volvió a preguntar con la misma sonrisa

-Pues dieciséis ¿y tú?

Pregunte intrigado -Que social es- Pensé.

-Dieciocho- Me observo -mmm aparentas más, ¿por qué no te pones una camiseta? Te verías mejor-Sugirió

Se me había olvidado ponerme una camiseta debido a lo que estaba pasando, solo limite a callarme…

-¿No tienes un gran sentido del humor verdad?

-No, nunca lo he tenido. En fin ¿vas a quedarte o no?

Le pregunte

-Bueno, supongo que sí, sería una locura quedarse afuera con esas cosas…

-Claro que me quedare, quieras o no-Seguía con la misma sonrisa.

-Ehmm, ¿bueno tienes hambre? Tengo algo de comida.

Tartamudee un poco.

-Claro, correr de esas cosas me ha dejado con el estómago vacío, ¿qué tienes?

-Bueno, comida obviamente-

Dije con tono sarcástico

-Mmm bueno, dame de comer guapo-

Dijo y se puso a caminar por mi casa… Yo simplemente me sonroje y en mi cara se vio una tonta sonrisa…eran pocas veces las que sonreía…

-Esto es muy acogedor, ¿y dónde voy a dormir?

Creo que en ese momento me había tomado confianza… Sin decir nada le hice un gesto y la guie hasta la que solía ser la habitación de mis padres…


-Aquí si quieres, si no te gusta puedes dormir en la calle

Le dije con voz odiosa

-No seas tan amargado -Exclamo- Me gusta esta habitación. Por cierto, ¿vives solo?

-Emm, esta era la habitación de mis padres pero bueno ellos…

Calle y otra lágrima rosaba mi mejilla…

-Ah…ya entiendo -Dijo en tono comprensivo- Esas cosas pasan ¿sabes?...

-Sí, pasan…

Realmente no me había tomado tiempo para ver bien como era Amanda, pero sin duda era atractiva, de estatura media con grandes ojos marrones, cabello castaño largo y piel blanca como la nieve y mejillas rosadas. También se puede decir que vestía a la moda con zapatillas rosadas, un jean corto azul, una blusa blanca de botones y una chaqueta blanca del mismo color sobre ella…

-¿Y ese cuarto de quién es?- Apunto al mío

-Ese es el mío-Dije llevándome las manos a los bolsillos

-¿Puedo entrar? Juro que me porto bien ¿sí?-Pregunto con la misma sonrisa

-Supongo que sí, pasa-Le dije mientras abría la puerta

-Wow…interesante, ¿de qué son esos posters?-Pregunto con cierta curiosidad

-Bandas…

-¿De qué?-Pregunto con curiosidad

-Ehm, pues de metal- Pronuncie con cierta indiferencia

-Ah sí, ¿te gustan esas cosas tan feas?

-¿Por qué no pop?-Exclamo con alegría

-Pues la verdad me siento más cómodo escuchando metal que pop o esa basura que escuches.

-¿Uh, se enojó él bebe?-Poniendo cara burlona.

Solo me limite a callarme de nuevo y a mirarla…

-Creo que….creo que es demasiado negro para una sola habitación ¿no crees? Un poco de rosado le vendría bien-Dijo mientras examinaba mi cuarto

-A ver déjame ver si entiendo ¿el mundo se está destruyendo, unos caníbales frenéticos están matando a las personas, mis padres están muertos y tu….tu solo te preocupas por el color de mi maldita habitación?-Grite obstinado.

Se calló un momento y exclamo

-Pues si-Sonreía- No debo perder mi sentido de la moda

-Tienes que estar bromeando-Dije llevándome las manos a la cabeza

-No, no lo estoy-Miro las paredes- Oh y ¿también tienes imágenes de armas?

-¿Eres un guerrillero o algo así?-Pregunto en tono sarcástico.

-No, no soy ningún guerrillero…solo me gustan esas cosas -Suspire- Sabes ni siquiera sé por qué te estoy diciendo esto…

-Es porque ya me estas empezando a querer-Dijo con esa sonrisa.

-Yo no quiero a nadie-le dije-espera aquí mientras voy a cambiarme, no toques nada-Aclare severamente

-Como usted ordene capitán- Poniéndose la mano frente a la cabeza como saludo militar.

Me quite mis zapatos, los tire al lado de un mueble, también el jean negro y los tire junto a los zapatos. Tomé un short blanco que tenía en la mesa y una camiseta negra que tenía tirada en el suelo. Jamás he sido muy ordenado, y menos estando solo en casa.

Entre a mi habitación y vi a Amanda acostada en mi cama jugando con mi consola de juegos…

-Ehm…creí haberte dicho que no tocases nada-Dije algo enojado

-Es que no me pude resistir, siempre me han gustado los videojuegos, en especial estos de zombies que tienes, es divertido matarlos…claro en el juego-Su sonrisa se desvaneció después de decir eso.

-No es por nada pero… ¿supongo que no tienes más ropa cierto?-Le pregunte intrigado.

-Sí, si tengo más ropa -Dijo- ¿Es que no te has dado cuenta de que traje una mochila?-Pregunto sarcásticamente.

Me sentí algo estúpido, no me di cuenta de que tenía una mochila con ella todo el tiempo. Sólo me concentraba en su cara…No, no podía enamorarme a estas alturas, no quería encariñarme con ella…

-Oh si…si, disculpa es que no me había fijado- Dije estúpidamente

-¿Tienes armas?

-Pues no, me he pasado estos días huyendo de esas cosas y esquivándolas-Me dijo

-Cuando me quede sin comida en casa decidí salir, vivo a unas veinte cuadras de aquí, salí de mi casa hace dos días.

-¿Y dónde dormiste?

-Pues en algunas casas que encontré abandonadas, hasta que te vi a ti, sabía que debía quedarme contigo eres el único...no muerto que he visto.

-¿Espera no has visto a nadie más con vida?-Pregunte asombrado.

-No, no de momento-Dijo mientras cambiaba de juego.

-De momento…-Dije llevándome las manos a mi cabello-Espero que no seamos los únicos con vida…no creo que todo el mundo haya muerto.

-Pues yo vi a muchos de mis amigos convertidos en esas cosas-Empezó a llorar-Vi…vi a mis padres siendo comidos por esos desgraciados.

-Lo siento de verdad-Me acerque a ella-Lo que está pasando…lo que está pasando no debería estar pasando…

-Sabes- Dijo -A veces quisiera que todo esto fuese una pesadilla…quisiera despertar y ver que nunca paso-Se secó las lágrimas.

-Tranquila- Puse mi mano sobre su hombro -Sobreviviremos como podamos-Dije en tono consolador.

-Muchas gracias- Se lanzó a abrazarme -Gracias por dejar que me quede- Mientras me abrazaba.

Hacía mucho tiempo que alguien no me abrazaba…mi último abrazo hubiese sido probablemente hace diez años cuando estaba pequeño, mis padres solían abrazarme todo el tiempo cuando empecé a crecer cambie, me volví menos alegre y más reservado, ellos empezaron a notar ese cambio y dejaron de demostrarme su cariño…

Estando aquí Amanda la comida escasea más rápido, pero supongo que con lo que conseguí podremos alimentarnos por un tiempo. Estoy empezando a tomarle cariño a decir verdad, ella no es como las demás personas que conocí; no me juzga por mi forma de vestir, no me juzga por mi forma de pensar, no me juzga por mis gustos…ella no es nada parecida a mí. Es cariñosa, demuestra sus sentimientos sin apenarse, es espontánea y abierta…sin embarga nos llevamos bien, quizás es porque hemos pasado por lo mismo o quizás porque ya no nos queda nadie más…


-Y bueno- Saque un trozo de carne de la lata de comida -Por eso se tanto de armas- Me lleve la comida a la boca.

-¿Esos juegos te afectaron seriamente no? -Ríe- Yo siempre preferí saltar la cuerda y peinar a mis muñecas-Volvió a reír. –

Bueno como habrás podido notar no soy un adolescente convencional-Trague la carne-Me gusta ser distinto.

-Sí y aun hablando mientras comes te ves adorable-Se levantó y estiro- ¿Qué hora es? -Déjame ver-Tome mi teléfono y observe la hora

-Mmmm, las 3 de la mañana, temprano.

-¡¿Temprano?! -Exalto- A yo a esta hora estaría como en el noveno sueño-Volvió a sentarse.

-Es temprano cuando el sol sale y los gallos cantan-Crují mis dedos

-¿Tu ibas a la universidad?

-Pues iba a empezar en tres meses pero -Miro hacia abajo- Creo que ya no es posible.

-¿Qué ibas a estudiar?-Pregunte.

-Medicina, desde pequeña siempre quise ser doctora.

No era uno de esos tontos deseos de la infancia, era algo que de verdad quería

-Sus ojos brillaron- ¿Tu que pensabas estudiar cuando salieras de la escuela?-Pregunto.

-Pues creo que física teórica o cuántica, siempre se me han dado bien los números, bueno -Suspire- Mis notas este año no fueron las mejores. No, no me volví un retrasado…simplemente me canse de toda la rutina…me canse de hacer lo mismo, me canse de los reclamos de mis papas, de mis profesores, hasta de los libros de matemática que alguna vez me gustaron…

-Bueno- Se acercó a mí -Aun tienes a Amanda-Hablo en tercera persona.

-Si lo sé, eres un gran consuelo-Alegue sarcásticamente.

-¿Cuántas latas nos quedan?

-Pues unas veinte, han pasado dos meses desde esa vez…

-No debemos confiarnos- Afirme -No me agrada la idea pero mañana volveré a salir, debo encontrar más comida-Me levante.

-Y yo-yo que hare?-Pregunto tartamudeando.

-Tú te quedaras aquí a esperarme-Salí de mi habitación-Tome la mochila.

-¿Pero iras tu solo?-Pregunto de nuevo.

-Si así es…


Realmente no me agradaba la idea de volver a salir a la calle, pero debía hacerlo por mí y por Amanda aunque tuviésemos comida de sobra no quería confiarme, eran las 5:30 de la mañana Amanda aun dormía plácidamente, yo empecé a vestirme, me puse un jean azul claro, mis confiables zapatillas converse, dos camisetas negras una sobre la otra, una chaqueta roja con la capucha cubriendo mi cabeza y mi bandana cubriendo mi boca, tome mi mochila metí la pistola el martillo y empuñe el hacha. Entré al cuarto, observe y toque su hombro…

-¿Ya es hora?-Pregunto desconcertada. -Si-Suspire- ¿Podrías abrirme la puerta? -Claro…vamos…

Una vez llegando a la puerta ella se me quedo mirando, de alguna manera sus ojos marrones claros me hacían sentir seguro…

-¿Me prometes que vas a estar bien?-Pregunto bajando la cabeza…

-Sí, no te preocupes volveré lo más pronto posible es cuestión de revisar unas cuantas casas-Puse mi mano sobre su hombro-Volveré en una hora o menos.

-Bueno…. ¿y cómo sabré cuando llegues?

-Tocare la puerta tres veces -Dije- Obviamente esas cosa no tienen la inteligencia suficiente como para tocar la puerta.

-Si tú lo dices-Parecía algo desconfiada-¿Por qué no puedo ir contigo?-Volvió a preguntar.

-Amanda realmente no quiero perderte -No podía creer que estaba diciendo eso- Quiero que estés segura.


En ese momento ella callo, sus ojos se llenaron de lágrimas, nuevamente me abrazo con entusiasmo y me susurró al oído.

-Una hora o menos recuerda-

Me dio un beso en la mejilla… En ese momento yo solo límite a sonrojarme y callar, ella abrió la puerta y yo salí rápidamente…sin decir nada…

Nuevamente estaba en las calles muertas, como era de mañana hacía bastante frío, los cadáveres que estaban en el camino estaban empezando a bueno…a secarse. Algunos ya estaban calavéricos…me pregunto si mueren de hambre…empecé a caminar, las defensas que la Policía había puesto estaban en el suelo, llenas de agujeros de balas y sangre seca, muchos coches de policía en la carretera. Busqué en muchos de ellos pero nada, solo estaban llenos de sangre, no habían armas ni balas, en las radios solo había estática…odiaba ese sonido. Conforme avanzaba me di cuenta de que delante de mí, a unos cincuenta pasos, estaba uno de los infectados parado de espaldas a mí, tambaleándose... Apreté el hacha con mis manos sudorosas y me acerqué, estaba a unos sesenta centímetros de él, tragué saliva, junté mis fuerzas y en un gran arranque de rabia inserté el hacha en su cabeza, éste dio unos pasos al frente y cayó, esta vez no había sentido nada al matarlo… Puse mi pie en su espalda y con una mano tomé el hacha, hice fuerza y logré sacarla de su cráneo, el filo de mi arma estaba lleno de lo que parecían ser sus sesos, de color negro y su masa encefálica de un asqueroso color amarillo rojizo…