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Hola, soy un hombre bastante común y corriente pero ahora voy a contarles una de las historias que han marcado mi vida de forma permanente haciendo que mi día a día no sea tan normal. Todo empezó una noche cuando tenía unos 7 años, todavía conservaba algo de inocencia hasta este punto, acabé de jugar en mi consola y tuve que ir al baño a hacer del 1, tranquilamente bajé las escaleras viendo como mi familia estaba en el comedor.

Hasta aquí ningún problema, mas todo se torna asquerosamente desde aquí en adelante: Terminé de orinar, fui a lavarme las manos y de la nada empieza a fallar la luz... Naturalmente me quedé viendo que era lo que provocaba el fallo, luego cometí uno de los peores errores de mi vida; Vi el condenado espejo que tenía enfrente para poder darme cuenta que la luz no era el problema sino esa niña muerta mirándome fijamente con su mirada perforante. Al principio me quedé helado, luego cerré los ojos y al abrirlos me di cuenta de que estaba a mi lado, me importó un carajo y la mitad de otro salir corriendo ruidosamente por toda la casa hasta llegar a mi habitación. . . Aunque la historia no terminó ahí, faltaba el golpe de gracia, lo que convertiría esta historia en un trauma.

Bueno, si en verdad te interesa entonces comparte el terror conmigo: al llegar a mi habitación sentí la necesidad de cerrar de un portazo todo lo que había sucedido. Y entonces la vi, juro por lo más sagrado en mi vida que lo que estoy a punto de describir es real.

Su cabeza decapitada me veía, yo estaba cerrando la puerta lo más rápido que podía pero es como si esa entidad hubiera alterado el tiempo por un par de segundos, apenas la vi tenía los ojos cerrados y justo antes de finalmente cerrar la puerta los abre para formar la cara más perturbadora que he visto; Sus ojos en tinta, pupila completamente negra, nariz rota y podrida, labios mordidos y dientes con formas indescriptiblemente horrendos, las facciones notablemente golpeadas todavía notándose un poco de carne y su pelo se notaba que fue arrancado por la fuerza como si un gorila te agarrara lo más fuerte posible el cuero cabelludo y lo jalara.

Desde aquel entonces siento su presencia, donde quiera que vaya, está conmigo, cuando hago algo que me divierte recuerdo esto y se me borra la sonrisa, han pasado más de 10 años y no ha mejorado en lo absoluto.