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Red Dead Redemption trata de ponerte en los pasos de un vaquero americano en 1911, las últimas etapas de la era de los forajidos y bandidos. 

Usted juega como John Marston, un antiguo forajido en la frontera de México, buscando redimirse a sí mismo para salvar a su familia de un sheriff, debiendo "apuñalar por la espalda" a quienes conformaban su banda de maleantes.

He estado jugando este juego desde que salió, pero el día de ayer un extraño suceso ha ocurrido, algo que no puedo describir fácilmente, pero lo intentaré.

Mientras caminaba hacia el tren de Blackwater, (queriendo reducir el tiempo necesario para llegar a Fort Mercer) una misteriosa niebla se propagó por las afueras de la ciudad. Pensé que el tiempo en el juego podía cambiar como una opción inherente a este. Me encogí de hombros, pero luego la más temible de las cosas tuvo lugar. La niebla se deslizó por la ciudad, tan cerca que ni siquiera podía ver a tres metros delante de mí, y para mi sorpresa, dos personas de piel gris comenzaron a arrastrarse lentamente hacia el lado del tren.

Podría ser un evento al azar, una especie de "día de los muertos". Estas personas estaban vestidos como zombies, pero después de verlos comprobé que tenían una especie de agujeros a lo largo de sus cuerpos.

Quise asegurarme de que no estaba en "Undead Nightmare" (el zombie add-on para Red Dead Redemption ), pero entonces me acordé de que el tren no figuraba en los esquemas de ese complemento. De repente, dos brazos me agarraron detrás de la silla donde estaba sentado. Por mucho que presionase los botones de acción, este no respondía. Segundos más tarde, todas las caras en el tren se volvieron hacia mí para revelarlas horriblemente desfiguradas, como pertenecientes a muertos desde hacía mucho tiempo. El tren empezó a moverse a una velocidad vertiginosa, tal que superaba la capacidad del juego.

El mapa se cargaba más lento que el tren, todo el tren se movía sobre algún vacío en el mapa. La única manera en que puedo describirlo es que creo que estaba en otra dimensión dentro juego, como acercándome a una especie de nuevo mundo.

Al llegar a ese nuevo mundo, los brazos de los zombies me soltaron y me empujaron fuera del tren. Me sorprendí al ver que mi personaje se había caído del tren en Armadillo, en una versión más oscura y retorcida. Se parecía a Tumbleweed, con las ventanas rotas, paredes podridas, y los cuervos volaban como langostas. El tren partió antes de que pudiera volver a este, quedándome atrapado en un pueblo fantasma.

Las dos únicas armas que tenía en el inventario eran el revólver ganadero y el rifle de repetición. Segundos después de que les saqué, vi caras pálidas y fantasmales. Salté por un balcón y me fui a la oficina del sheriff, tratando de encontrar algo que me pudiese ayudarme. Entonces recordé que podía llamar a mi caballo. Silbé para que mi caballo volviese, pero en lugar de mi este, vi llegar a los cuatro caballos del Apocalipsis: la guerra, la peste, la muerte y el hambre. Una voz sonó en el espacio. Era el raquitismo Landon, el vaquero de Las Hermanas.</span>

Él me dijo: "La guerra trae la muerte, la muerte trae la peste, pestilencia trae hambre, y el hambre genera la guerra. El ciclo siempre se repite, por lo que ningún caballo es un mal menor."


Corrí hacia el caballo de guerra y lo monté. Para mi sorpresa, los forajidos zombies estaban corriendo tan rápido como mi caballo. Uno de ellos levantó la mano y me arrastró hacia abajo. Comenzaron a atacar, mientras cantaban en voz alta que nunca podría confiar en una persona, desatando escenas gráficas asquerosas y mórbidas. La pantalla se bloqueó.

Tomé el disco, y lo puse de nuevo, pero la palabra "Dead" se había plasmado en la pantalla negra, y no la abandonaba. No importaba en qué canal pusiese, "Dead" aparecía en un fondo negro como boca de lobo. Incluso después apagué el televisor. Así que llamé por teléfono a la asistencia técnica e informé de todo el fiasco. Nadie me creyó. Y yo no podía entenderlo.

Hoy me he conectado al ordenador para relatar lo que me había sucedido. Por favor, si usted teme por su seguridad, nunca, repito, nunca ocupe los asientos del tren en ese juego. Para mí es un misterio, pero prefiero no desentrañarlo.