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Cuando yo era joven recuerdo que tenia una mascota muy especial, nunca supe bien que tipo de animal era pero se que era único. Era color negro, sus ojos eran amarillos, las orejas eran alargadas pero su cola era corta, tenia cuatro hermosas garras grises en cada pata, y poseía dos pequeñas manchas grises en la espalda, pero sobre todo, era muy grande. Aun conservo en mi memoria el día en el que nos conocimos, el era tan indefenso y pequeño como un  conejo, y sin dudarlo lo lleve a casa. Desde ese momento tenia el nombre perfecto para el: Regaliz.

Una vez, lleve a Regaliz a un cumpleaños de un muy querido amigo mio, a el le regalaron un gato a el cual intente acariciar, pero este me rasguño. Al día siguiente encontré en la puerta de mi casa a Regaliz junto al mismo gato.  Muerto.

Desde ese momento, Regaliz comenzó a traer animales muertos a la puerta de mi casa, empezó desde ratones mordisqueados que me habían asustado, hasta perros decapitados que me ladraron o mordieron. Mi madre, que estaba en total desacuerdo con esta conducta intento echar de casa a Regaliz, no solo ella estaba en desacuerdo si no todos los vecinos estaban horrorizados y molestos por la muerte de sus mascotas. Yo me opuse, pero lo único que conseguí fue una bofetada y un castigo de un mes.

Grave error.

A la mañana siguiente me levante para ir a la escuela, como todas las mañanas, mi madre me preparaba el desayuno. No la encontré por ninguna parte, pase por su habitación y la llame repetidas veces. Hasta que se me ocurrió entrar. Y efectivamente ahí se encontraba mi madre. Ahogada en su propia sangre.

No me preocupo en lo mas mínimo su muerte, es más, me alegro no tener que lidiar con ella. Pero por esto mi padre intento asesinar a Regaliz, por lo cual escapo.  Espere fuera de casa, cada noche, minuto tras minuto. Espere días, los cuales se convirtieron en semanas y estos se tornaron en meses hasta finalmente ser años. Yo tenia la esperanza de que Regaliz regresaría. Por supuesto, esto jamas sucedió.

Hace un par de días discutía con mi vecino, pues su perro siempre defecaba en mi jardín. Molesto, decidí ir a dormir temprano para olvidar lo sucedido. A media noche escuche ruidos extraños en la casa de al lado, no me extrañe en lo mas mínimo, pues en algunas ocasiones el vecino llegaba borracho a casa y hacia todo un escándalo, pero esta vez los ruidos no eran los mismos.

Temprano, desayune mientras veía el noticiero y me prepare para ir al trabajo, pero al salir de casa me encontré con lo más hermoso que halla visto alguna vez. Talle mis ojos para confirmar que no fuera un sueño vuelto realidad, y efectivamente no lo era.

Ahí estaban ellos. Mi vecino y su perro, mutilados a sangre fría. Aquel hombre despreciable estaba lleno de mordiscos y rasguños, a excepción  de su brazo izquierdo que solo tenia una gran mordida profunda, en cambio su perro estaba decapitado y completamente destrozado, al lado de los cadáveres, se encontraba una huella de sangre ridículamente enorme.

Ese día fue el más glorioso de TODA mi vida. Ese fue el día en el que supe que Regaliz había regresado.