Wiki Creepypasta
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Allí está, donde las aves ya no cantan, donde la esperanza ya no existe. Donde lo único que queda es amargura. En un lugar donde ignoran la existencia del tiempo, en donde la voz es lo único que olvidaron cómo se oía.

Allí está, no donde terminan todos, pero sí cómo. Una mano en la frente, y mirando hacia abajo, sentado, y con una expresión que causaría un nudo en la garganta, un dolor en el pecho, que la sangre fluya más rápido por las venas, mientras sientes cómo se expande por todo tu cuerpo una sensación, una que no habías sentido antes. Era dolor, pero no cualquiera, sabemos perfectamente que el dolor es aprendizaje, un impulso. Pero este no, es devastador.

Revisas el cadáver que en frente tuyo se muestra. Los dedos repasan la piel, está fría y húmeda. ¿Hace cuánto que este cuerpo no ve la luz del sol?

Posiblemente horas, porque aún hay una tele encendida.

Es extraño, crees haberlo visto todo, hasta que te sacuden. Te habías equivocado, porque no por nada desde hace miles de años que la gente se plantea qué significa un todo. Y quién sabe cuántas personas más plantean que el conocimiento es infinito.

La vida es extraña, es curiosa. Y por encima de todas las cosas, es sufrimiento.

Continúas viendo al fallecido. Su mirada estaba perdida, como aquel que perdió su guía. Los que se aferraron a lo imposible, y los que velaron por un deseo egoísta. Entiendes perfectamente que para saber quién era el cadáver, necesitas saber cómo pensaba.

Y puedes saber mucho de una escena del crimen, si es que lo fue.

Volumen alto en la televisión, no vas a dejar pasar eso. La cantidad de cosas que dice es invaluable. ¿Sabes qué pasa cuando tus oídos solo escuchan una cosa? No, no significa que le haya gustado saturar sus tímpanos, desde luego que no. Quería que su mente dejara de pensar, odiaba tanto su existencia que llegó al extremo de aborrecer sus ideas, y por eso se escuchaba tan fuerte. No dejaría fluir sus ideas, no quería, porque sabía que si eso pasaba… Él no lo disfrutaría.

Papeles rotos, hay muchos. No vale la pena armarlos, pero sí encontrarles un porqué. Arrepentimiento, fracaso, errores… Eso refleja una hoja en la basura. Alguien normal, después de todo, uno de tantos que no pudo vivir con sus equivocaciones. Desde luego que errores financieros no eran, si este sujeto quería, podía seguir viviendo, ¿diplomáticas? Mucho menos, nunca hubo una amenaza hacia esta zona, esta persona o su familia. Oh… Ya veo por dónde va esto… Una decisión sentimental, las peores de todas. Explicaría todo…

Había algo que quería olvidar, pero no sabemos qué. Era una cosa tan pero tan fuerte que nunca salía de su mente, y por eso mismo intentaba atosigar a su propia cabeza, sacarlo de ahí a la fuerza; nunca pudo. No quiso cargar con ello, después de todo, nadie querría. Y no fue capaz de soportarlo.

Una lástima, porque no puedes entenderlo por más que quisieras. Los sentimientos también son extraños y curiosos, sí, se supone que son solo reacciones químicas en el cerebro, pero siempre hay algo más. Como si fuera un plano ontológico, uno donde solamente ves luces cruzar caminos, romperlos, crearlos, cosas increíbles.

No estás ahí, pero puedes sentir, infinidades de energías que recorren tu cuerpo. Y es entonces cuando la expresión del cadáver cambia, sus ojos se abren de par en par, están totalmente blancos. Lo miras y sonríes, al final, tendrás tus respuestas.

Pero sabes, muy en el fondo, que ya no las necesitas.


Aleksai Sagir-Lazzuli

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