Wiki Creepypasta
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Ana dormía plácidamente en su cama, cuando súbitamente mojó sus braguitas y despertó con gran angustia.


Necesitaba ver su “maravilloso” tesoro. Buscó en el hueco secreto del armario empotrado de su habitación y sacó el pequeño frasco. Más relajada, se sentó en su cama y abrió el frasco. De él emanaba un hedor putrefacto. Ella lo olisqueó con sumo placer y acto seguido introdujo la mano para palpar el contenido. Sacó un puñado de pezones cortados y los esparció por la cama.


Empezó a juguetear con ellos, y se echó un par de pezones a la boca para degustar la podredumbre... se encontraba satisfecha, y empezó ha meterse los dedos en la vagina...

A la joven Ana le encantaba jugar con pezones y masticarlos, era una adicción que tenía que satisfacer a toda costa. Pero también tenía otras aficiones mucho más macabras. 


Las adolescentes de su edad dedican las noches de los fines de semana a quedar con las amigas, ir a discotecas, consumir drogas, emborracharse o coger con el primero que se les pone por medio... Pero ella era especial, una Princesa de las Tinieblas, y sus noches resultaban mucho más interesantes y entretenidas que las de una chica barriobajera normal...


Mientras los padres de Ana pensaban que estaba en la discoteca, ella se iba al cementerio. Allí sobornaba al enterrador dejándose echar un mal polvo, luego éste le daba vía libre y todos los recursos necesarios para que hiciera lo que quisiera en el cementerio.

Aquella noche había un muerto recién enterrado. En la lápida ponía el nombre de un tal Juan que murió a la temprana edad de 19 años. Ana sintió el impulso de profanar aquel cadáver y se apasionaba con el morbo que le daba pensar que Juan había muerto virgen...


Pobre chico, Juan iba a follar, aunque fuera en pleno rigor mortis.

Ana apartó la lapida, excavó un poco hasta topar con la madera del ataúd. Después lo abrió y pudo contemplar el rostro del joven cadáver. Por los muslos de la chica empezó a caer un líquido, estaba teniendo un orgasmo...

Ana se quitó sus ropas de gótica-siniestra y dejó su blanco cuerpo al desnudo. Empezó a quitar el traje de Juan con gran ansiedad.


Necesitaba poseer aquel cuerpo, violarlo y mutilarlo. Cuando dejó desnudo el cadáver, Ana posó sus nalgas sobre el pene del cuerpo y comenzó el acto sexual ...

La Princesa de las Tinieblas está salpicando el cadáver de flujo vaginal y no paraba de dar botes, de arriba a abajo... Después de hartarse de follar le vino la sed y el hambre. Así que tomó un cuchillo para seccionar el abdomen y sustraer las vísceras intra abdominales.


Una vez sacadas las tripas empezó a lamer el peritoneo para rebanarlo bien, después cogió las vísceras y comenzó a comerse el hígado, las vías biliares, el estómago (en el que aún quedaban restos de alimentos... lentejas concretamente...), el bazo y el colon. Para saciar su sed había practicado un agujero en la vejiga urinaria de donde succionaba orín...


El espectáculo era abominable. Ana tenía la cara llena de sangre, materia intestinal y heces, pero la hija de puta disfrutaba como si fuera Afrodita follada por Apolo... Y el olor era indescriptible, ni siquiera el forense más invulnerable aguantaría las ganas de vomitar... 

Ana ya estaba servida para toda la semana, solo le faltaba llevarse un pequeño recuerdo. Cogió el cuchillo y cortó los pezones de Juan...


Ana hacía algunos días que se sentía, como decirlo, “vacía”. Ya no le satisfacía mutilar cadáveres en los cementerios, follárselos y llevarse “trofeos” de los cuerpos. Masticar pezones ya no le provocaba placeres lascivos.


¿Que podía hacer? no quería volverse una adolescente convencional, alcohólica y drogata de fin de semana, ella tenía que ser superior a la mierda impuesta por la sociedad...

Ya era el momento de pasar al siguiente nivel. Aprovecharse de sus dotes de niñita de aspecto angelical e ingenuo.


Anunció a sus padres que estaba harta de su aspecto de gótica siniestra, que quería ser una chica “normal”. Los padres casi se echan a llorar de la alegría. Aunque ellos respetaban el peculiar aspecto de su hijita, siempre soñaron con que fuera una princesita rubia vestida de rosa... Por supuesto todo esto era una estratagema. Si Ana se iba a convertir en una chica “nice” era para llegar fácilmente a sus futuras víctimas. Ana lo tenía decidido, sería la mejor Serial-Killer de la puta y asquerosa historia de la humanidad...


El sábado noche decidió salir a cazar con su nuevo aspecto. Se puso una minifalda negra ultra mini que dejaba sobresalir un poco el culillo por debajo y una camisita blanca que enseñaba el ombliguito... por supuesto iba sin bragas ni sujetador.

Su padre la llevó en coche a la discoteca más popular del momento, y nada más salir del coche ya tenía moscones revoloteando alrededor.


Pudo experimentar la sensación de ser la chica más popular del puto universo conocido... y se sentía fenomenal. Pero tenía que concentrarse en su misión, ella no había ido allí para que los chicos la piropearan e intentaran meterla mano. No, ella tenía que escoger a una victima para matarla brutalmente y comenzar su leyenda... ¿Que victima escoger?


Esa era la cuestión... Quería ser extremadamente cruel, cruel a niveles hitlerianos... así que decidió acercarse al chico más perdedor para que este se ilusionara y luego joderle vivo... 

Se arrimó a un chico que tenía el aspecto de Bill Gates, con sus gafitas de empollón y todo. Era la puta victima perfecta. Casi no podía aguantar las ganas de clavarle las uñas en el cuello y dejar morir desangrado a ese puto y pobre perdedor, dios... que asco y que ganas de matarle le estaban entrando a Ana... 


-Hola... que tal? -dijo Ana dulce y tímidamente al puto perdedor-.


El “Bill Gates” se quedó babeando y con la boca abierta (hijo de puta cierra la boca que te van a entrar las moscas...).


Era imposible que aquella maravilla de la naturaleza se fijara en él...


-Hooo... hola, bien... bueno, aquí solo, un poco aburrido. Me llamo Álvaro, y tú -dijo cagado de timidez-.


Ana miró directamente a los ojos de Álvaro para ponerlo mas nervioso. Después decidió inventarse un nombre para decírselo al puto mierda.


-Me llamo Andrea, encantada de conocerte -Ana sonrió, y no sabéis cuanto le costó, porque normalmente nunca sonríe... pero tenía que dar apariencia muy agradable para que el chico estúpido de mierda (que merece morir) confiara en ella...-.


Después de hablar de estupideces, informática y demás (conversación que casi mata a Ana de un ataque), decidió que ya era hora de calentarle la breva a Álvaro alias “Bill Gates”.


-Álvaro... me pareces un chico muy atractivo... -Ana tenía unas ganas terribles de mearse de risa-. Conozco un sitio muy interesante al que tú y yo podríamos ir...


Al chico mierda se le puso como un misil de titanio con cabeza de uranio empobrecido y propuso a “Andrea” ir en coche a “ese sitio tan especial”.

Álvaro sin duda era un puto perdedor, pero eso no quita para que nuestra amiguita serial-killer alucinara con el cochecito del “mierda”. Un Jeep Cherokee plateado último modelo. 

Los dos fueron a un descampado.


La noche daba un aspecto muy tétrico a la zona, en la que había unos pocos árboles casi secos... Follar en un coche suele ser incómodo, pero con los todo terreno tienes la ventaja de que tienes más espacio para echar atrás el asiento, estirar las piernas... y siempre te queda retraer los asientos traseros para tener una superficie útil más amplia... 

Álvaro decidió ponerse cómodo. Después de colocar el asiento empezó a quitarse la chaqueta y desabrocharse los botones de la camisa, pero Ana estaba más pendiente del panel de control del todo terreno...


-Cariño, no tengas miedo y acércate a mí -dijo el huevon con voz melosa-. 


Ana por un momento le miró con cara de asco, pero tenía que resultar creíble, así que empezó a bajar su cabeza hacia los genitales del pelotudo para realizarle una sobada. Bajó lentamente la cremallera de los pantalones y desabrochó el botón, después le bajó los calzoncillos...


-¡¡Hijo de puta!! ¿Esto es todo lo gorda que te puedo poner la polla? -Ana gritó indignada-. 


-Pe... Pero que pasa... -Álvaro estaba confundido-.


-¡Ya no te aguanto más hijo de puta! ¡No tienes ni idea del asco que me das!


Ana sacó el encendedor del coche y lo arrojó a los huevos de Álvaro. El grito de dolor que emitió fue sobrecogedor. Acto seguido se desmayó.

La víctima permanecía sentada inconsciente en el asiento del conductor. Ana encendió las luces del coche para poder ver mejor el exterior y salió del vehículo. Se dirigió hacia un árbol en el que había un agujero. Allí tenía escondidas sus herramientas. Una vez recogidas sus herramientas, regresó al automóvil para comenzar la repugnante carnicería.


-Uhmmm... el ambiente está un poco aburrido... debería poner algo de música para dar vida al espectáculo.


Ana rebuscó entre los CDs que había en la guantera del coche y encontró uno de operas.


-Oh! Dios mío... si a este payaso le gusta estas cosas... jajaja, casi me va a dar pena matarlo, casi... 


La joven psicópata introdujo con delicadeza el disco de ópera en el radio-cd. Seleccionó un track y lo puso a todo volumen.


-Sensacional... -estaba extasiada con la música-. Oh, y esta luz del coche proyectada hacia los árboles secos, crea un escenario tan hermoso... -se le escapó una lágrima-. 


Era el momento ideal, el universo entero había confabulado para el horror terrible que se iba a cometer. Ana sentía como el poder del mal recorría sus venas. 

-Vamos maricón... sal del coche. Te voy a matar.


Álvaro salió del coche sin oponer resistencia. Estaba totalmente confundido. No sabía que diablos pasaba. Solo sabía que delante de él había una hermosa adolescente con un enorme cuchillo...


-¡Por favor Andrea! ¡¿Que vas hacer?! ¡No me mates! ¡Te quiero!

-Cállate, ¡Idiota! ¡Me llamo Ana! deja de lloriquear y muere con dignidad...


El patético huevon se echó de rodillas al suelo. Ana le pegó una tremenda patada en la cara que lo dejo tumbado. Era impresionante ver a una adolescente pegar semejante patada. Con un cuerpecito tan delicado, y la fuerza que tenía... la hija de puta...


-Jajaja... ¡Bastardo! voy a asegurarme de que no salgas corriendo.


La joven se acercó al cuerpo tendido de Álvaro y clavó el cuchillo en el abdomen del empollón. Después empezó a cortar. Rápidamente brotó sangre negruzca y asomaron los intestinos. Álvaro gritaba como un borrego apunto de ser degollado...


-Querido -dijo en voz baja al oído del chico-. Sujétate las tripas, no quiero que las pierdas ahora...


Ana cogió de un brazo a Álvaro y lo llevó arrastrando hacia el árbol más cercano. 


-Hay tantas cosas que quiero hacerte, ¡me veo saturada de horribles pensamientos! -gritó como una bruja-. Mierda, se me ha olvidado la cuerda para colgarte, pero... ¿quien necesita una cuerda?


Del abdomen de Álvaro empezaban a sobresalir sus cálidos intestinos. Él intentaba contenerlos, pero estaban resbaladizos y parecía que habían cobrado vida propia. Palpitaban... Ana introdujo la mano en las tripas del muchacho, y empezó a tirar.


-Joder... no pensaban que iban a estar tan calientes... -miraba el intestino fascinada-.


Después de sacar una buena sección de intestino grueso y del delgado, lo extendió en la arena.


-Creo que con esto será suficiente.


Tomó de nuevo el intestino y lo ató en el cuello de Álvaro. La otra punta la lanzó por encima de una rama del árbol, y comenzó a tirar para subirle...


-Te voy a colgar de tus propias tripas hijo de puta...


Ana tuvo que usar todas sus fuerzas para subir el cuerpo agónico y sangriento del empollón. Después ató la cuerda, perdón, el intestino al tronco para que no se bajase. 


-Querido, va a ser cierto que estabas colgado por mi... jajá. Vale, perdona por la broma. No suelo ser muy buena haciendo gracias... Tenía pensado hacerte unas cuantas cosas, pero hijo puta, pesas un montón y me he quedado agotada. Así que te mataré sin más parafernalias.


Ana terminó de bajar los pantalones de Álvaro y acto seguido le rebano los huevos, iba a ser un recuerdo. Después tomó una estaca y se la introdujo en el ano. Del culo emanó abundante sangre...


-Bueno Alvarito, sabes, me he comprado esta cámara EOS solo por ti. Quiero tener inmortalizado tu cadáver con la mejor calidad de imagen.


Empezó ha realizar una sesión completa de fotos al cuerpo de Álvaro, parecía uno de esos fotógrafos que sufren orgasmos mientras fotografían a las modelos...

La sesión terminó. Ana se acercó al coche y apagó las luces.

-Bueno empollón, te dejo que mueras tranquilo y en la completa oscuridad. Espero que no pases mucho miedo en tus últimos instantes en la Tierra. Y recuerda, después de esta vida no hay nada, absolutamente nada. Todos tus esfuerzos y sufrimientos solo van a servir para una cosa, para que tu madre te vea colgando de un árbol y de tus propias tripas, sin cojones y con una estaca metida en tu culo.

Ana desapareció en la oscuridad...

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