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Realmente deseo haber dejado solo ese interruptor de la luz.

¿Quién habría pensado que el simple accionamiento de un interruptor podría significar la diferencia entre la vida y la muerte? En realidad todo el mundo piensa eso. Es por eso que se enciende. Estúpidos pequeños rituales que hacemos desde la infancia. “La luz te protegerá de los monstruos y la manta sobre tu cabeza te salvará de el coco.”

Y haces más de estos rituales a medida de que envejeces.

Siempre y cuando cierren las puertas y enciendan el sistema de seguridad para el hogar, usted podrá descansar felizmente en su acogedora casa.

No hay asesinos psicópatas, monstruos u hombres coco.

Pero no funciona. Nada de eso. Siempre encuentran una forma. La única vez que usted se olvida de cerrar la puerta. Ahí es cuando ellos aprovechan…

Yo estaba profundamente dormido cuando me desperté por un golpe que vino de la puerta.

Salí de la cama y me fui por el pasillo para ver qué estaba pasando.

Me moví rápidamente para no llegar tarde.

Un momento de pánico creció dentro de mí. Mi casa se sentía como una escena del crimen.

A pesar de la abrumadora sensación de intrusión, no había ninguna señal de alguna persona. Sólo la puerta. Sólo fue mi imaginación (Eso pensé).

No podía comprender quién fue el que golpeó la puerta.

Tenía que ser algo… o alguien…

Así que miré alrededor del resto de la casa.

Verifiqué cada armario, cada grieta.

Nada. Me sentí estúpido, pero aliviado.

Yo sólo quería volver a la cama para olvidar todo esto.

Me acosté en mi cama y cerré los ojos por un segundo.

Y me volví a levantar de nuevo.

No puedo dormir sin antes comprobar que he cerrado la puerta esta vez. Quiero decir que yo estaba seguro de que lo había hecho, pero me pareció que esta era la paranoia.

Llegué a la puerta y giro la manija al menos una docena de veces para comprobar que estaba cerrada. Lo estaba. Así que volví a la cama. Al subir las escaleras miré algo que en un segundo me llenó de pánico. Miré como una sombra entraba a la cocina. Corrí hasta la cocina y solamente vi que no había nada fuera de lo común, solamente estaba sola e iluminada por la luz de la luna…

Suspiré…

Estaba lleno de miedo y ya quería que la noche más larga de mi vida terminara.

Me dirigí hacia mi cama, una vez más.

Pero otra sombra extraña cruzó en mi camino.

Un escalofrío corrió por mi espalda.

Aquí es cuando pensé que mi mente cansada me estaba jugando una broma, probablemente era el gato de los vecinos que siempre pasa por la ventana de mi casa…

Me senté en mi cama. Tratando de calmarme contando en mi cabeza hasta que pudiera quedarme dormido.

Pero cada vez que cerraba los ojos la sensación de que alguien estaba en mi casa me despertaba. Después empecé a sentir como las manos de algo o alguien invisible se acercaban sobre mi cabeza.

Cada crujido y cada sombra llena mi mente con el miedo de mi infancia. Esas noches después de haber estado solo sin mis padres.

Esos mismos pensamientos temerosos de que me acechan.

Pero al mirar, no era nada … ¿verdad? Escuché más crujidos y mire más sombras moverse.

Me di vuelta y puse la cara en la almohada.

Después empecé a sentir como algo pasaba por mi pie y como se metía debajo de mi manta.

Me sacudo fuertemente y me quedo mirando profundamente en la oscuridad.

Las sombras, monstruos y los hombres coco no estaban. Me sentí avergonzado al saber que era solo mi teléfono. Aun así la débil luz de la pantalla me tranquilizó.

Yo estaba solo…

Pensé por un segundo que todo lo que había mirado y sentido no era más que un producto de mi imaginación.

Ahí es cuando sentí como una mano me tocaba la espalda débilmente, sentí un miedo que no podía resistir, miré el interruptor de la luz y pensé que solamente eso podía salvarme.

Salté de la cama directamente al interruptor y la sala estalló de luz.

Los ojos me ardían por un momento y miro mi cama, miré como una pequeña bola de humo negra que desaparecía lentamente.

Me quedé helado y estuve sentado en el suelo como por 3 minutos cuando me levanto y apago la luz pensando que ya no volverá a pasar nada…

Subí a la cama, escuché un crujido y en un segundo estaba frente al interruptor, en eso miré que solamente era mi cama.

Me volví a acostar y empiezo a oír pequeños murmullos. Ya no podía moverme, el miedo me lo impedía. Ahora sé que no hay sombras, pero ahora las escucho. No sé lo que quieren, pero sé que no puedo salir. Los rituales han fracasado.

Ahora las sombras están en el otro lado de la manta y todo lo que puedo hacer ahora… es esperar a que se vayan por la mañana…