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El otoño estaba finalizando y el invierno se asomaba de a poco. Era común ver a mis dos gatos dormir horas y horas, pues el frío los hacia aun más perezosos.

Pero la historia cambió el 23 de Mayo, día que recordaré por siempre, y no precisamente por haber sido un buen día. Llegó la noche, terminé de cenar y me quedé estudiando matemáticas. Para que entiendan la historia es necesario que tengan idea de cómo es mi casa por dentro. Mi casa es de 2 pisos. La escalera separa el living del comedor. Del comedor sale un pasillo que va a la cocina. Yo estaba en el living, en la mesa, escribiendo, mientras los gatos dormían en la cocina.

Lulu, la más pequeña se levanta luego de varias horas de dormir, viene hacia mi y comienza a maullar. ¿Que pasa pequeña, tienes hambre? Miaaau… Voy a servirle un poco de comida en el plato, mientras Maw, mi otro gato seguía durmiendo. La dejo comiendo y me voy a seguir estudiando, pasó no mas de 1 minuto, y vuelve Lulu corriendo y maullando fuerte, que pasa pequeña? le dije. La seguí hasta la cocina, y el plato estaba totalmente vacío. Me sorprendí, creí que había puesto suficiente cantidad para ella sola, ademas no pudo haber comido tan rápido. Me fije si Maw se había levantado, pero el pequeño seguía durmiendo. Agarre el plato lo traje hasta el living, lleno de comida, para comprobar si la pequeña tenia hambre y lo comió en segundos. Le puse nuevamente comida y comió. Para terminar de comerlo demoro mas de 10 minutos. Pensé “todavía tiene hambre, no ha comido el plato anterior, y ademas es prácticamente imposible que lo haya terminado en 1 minuto” Algo raro estaba ocurriendo. No le presté atención, seguí estudiando quería ir a acostarme ya. Pasaron 5 minutos y se levanto Maw, también le di de comer, y luego lo hice salir al patio para hacer sus necesidades. Mientras el estaba en el patio yo estaba adentro pues el frió no me daba tregua. Me voy a servir agua cuando escucho un golpe terrible afuera, como si se hubieran caído cajones y cosas pesadas. Fui a ver que paso, mi gato seguía orinando y las bicicletas de mis hermanos estaban tiradas en el piso. Ahí si comencé a asustarme. Salí a ver que podría haber ocasionado semejante alboroto. Nadie había. A todo esto mi familia no escuchaba nada estaban todos durmiendo. Maw terminó, pasamos y cerré la puerta. Voy a guardar los cuadernos, ya no quería estar ahí, entre el frió el sueño y el miedo me convencí de ir a dormir.

Cuando me dispongo a apagar las luces siento un maullido tremendo en el patio. Era Lulu. Voy a abrir la puerta. Y ella estaba afuera mirando fijo a las bicicletas caídas, todo estaba oscuro y yo no quería salir. La llamé pero no quería pasar, estaba como en posición de ataque y hacia el sonido típico de los gatos cuando se enojan.

Dejé la puerta del patio abierta para cuando ella quisiera pasar. Apague la luz del living, la del comedor, y en la cocina se encuentra el interruptor de la luz de la escalera, entonces tengo que apagara y subir en la oscuridad. No puedo dejar nada prendido pues el gasto de luz es muy elevado. A pesar del miedo la apagué y apreté los puños cuando subía, por el miedo.

Voy a mitad de camino cuando siento que algo corre por entre mis pies. Me pegué un susto terrible, pero supuse que eran los gatos. Me agache a tocarlos y era efectivamente Maw. Pero un ruido en la cocina fue la gota que rebasó el vaso. Alguien murmuraba. Lulu seguía allí. Yo no quería bajar. Estaba paralizado. Lo primero que pensé era que había entrado alguien a robar. Lo desperté a mi hermano para que me acompañe. Fuimos a ver y no había nadie. El se molesto mucho conmigo. El subió rápido y nuevamente yo debía apagar las luces. Voy a la cocina a pagar la luz de la escalera, y algo sucedió que me dejo duro: una pelotita vino rodando hasta mi, los dos gatos estaban comiendo del plato. Quieeen carajo pudo haber hecho eso. Apague la luz casi paralizado por el miedo y en plena oscuridad subo corriendo las escaleras. La voz volvió a aparecer y esta vez la escuche con claridad. Decía mishi mishi mishi, una voz de niño, y mis gatos corrían por todos lados. Mi hermano no era, esa no era su voz. Fue tanto el miedo que me arrincone en la escalera, no quería subir ni bajar, empece a llamar a mi hermano. Nacho Nacho! Comencé a sentir que alguien se acercaba desde la cocina. Todo el tiempo me guiaba por los sonidos no podía ver absolutamente nada. Los pasos se sintieron hasta el comienzo de la escalera. Comenzó a subir. Eran pasos de niño. Son mas lentos e improvisados. No hable, no respire, estaba paralizado, Un escalofrió corría por mi espalda. Siento su respiración. El no hablaba. Paso un minuto de terror y tensión extrema sin ruidos, Yo sabia que estaba en frente mio. No quería moverme. Abrumado por el miedo, no me quedaba otra que gritar o correr. Sin embargo di un puñetazo al aire y efectivamente era un cuerpo pequeño. Ahora puedo contarlo porque pienso con claridad. En ese momento era el instinto lo que actuó en mí. No podía hablar, estaba temblando. Cuando le pegue, cayó, yo me levante y me fui corriendo ciegamente. Llegue a mi habitación y cerré la puerta. Por fin algo de luz. Me acosté, me tapé hasta el cuello. Los ruidos abajo seguían, mas fuerte, ese alguien no se había ido. Y yo no tenia el coraje de bajar nuevamente, pues el interruptor de la luz de la escalera estaba en la cocina. Me dormí temblando.

Nunca más volvió a suceder lo mismo, pero un escalofrío se apodera de mi cuerpo cada vez que lo recuerdo.