Fue hace más de 13 años cuando yo, un niño inocente e ingenuo de 8 años, se encontraba saliendo de su escuela. Fue entonces que llegué a un puesto de películas el cuál lucía algo descuidado y tenía pocas películas en algunas repisas de metal que lucían algo oxidadas.
No me importó mucho y decidí entrar al puesto, ya que era viernes y creí que encontraría algo relativamente interesante. Revisé entre las carátulas de distintas películas, en las que resaltaba su carencia de portada y en su lugar tenían escrito el nombre de la película respectivamente con marcador negro. No encontré nada interesante, hasta que encontré un dvd que tenía escrito con marcador negro, "La era del hielo 3". Aún no había visto esa película en el cine. Me llamó la atención, pues era la única película que reconocí en el puesto. La compré a un precio muy barato de 5 pesos y regresé a mi hogar.
Al día siguiente, un sábado por la tarde, me encontraba aburrido en el sillón, solo en casa, puesto a que mis padres se fueron al supermercado. Recordé la película que había comprado el día anterior y me dirigí a mi recámara, dónde había colocado el dvd con la película, la tomé y regresé a la sala de estar. Saqué el disco de la carátula y lo coloqué en el reproductor de dvd.
Tras colocar el dvd en el reproductor, me llevó a un menú con una interfaz pobremente hecha y diversas opciones, entre ellas un botón que me llevaba a una sección de extras. Me llamó la atención y decidí entrar ahí. Lo primero y único que me recibió fue un botón que reproducía un dichoso video llamado Scrat in Africa. Supuse que era algún corto y decidí verlo.
Comenzó con una tarjeta de título en la cuál se decía "Indigen Episode 279". En la parte izquierda salía el personaje de Scrat con una mirada de pánico y detrás de él un indígena con una lanza el cuál parecía molesto. Me fijé en que el diseño de personajes era muy distinto al de la película original, aunque no me importó mucho aquel detalle.
Comenzó en una sabana. Scrat entra en escena y mira alrededor, viendo un pollo que se cocía en una fogata. Al dirigirse ahí, Scrat se enfrenta cara a cara con un indígena con poca ropa y que solo vestía un taparrabos. El indígena comenzó a ahorcar a Scrat hasta que este lo muerde en el brazo. El indígena, molesto, toma una granada, la enciende trata de lanzarla. Fue aquí que todo se tornó horrible.
La granada explotó en la mano del indígena. Sangre empezó a brotar del brazo, y su mano cayó cerca de Scrat. Quedé en Shock. La escena era muy gráfica. El indígena se molestó mucho y se dirigió a una parte más densa de la sabana, hasta caer en un vehículo y enfrente del parabrisas se encontraba Scrat. El vehículo empezó a deslizarse por una cuesta y en eso el indígena cayó fuera del carro chocando con una caja de madera. Una pistola cae en sus manos y el indígena, molesto y con un casco de soldado, trata de dispararle a la ardilla. Él salió volando mientras que se veía a Scrat mutilado en una roca. El indigena, semi desnudo, choca con una montaña y mucha sangre lo rodea. El indígena cae y procede a gritar fuertemente.
La escena se cortó a un barco aparentemente abandonado surcando el mar. En la cabina del conductor, Scrat aprieta un botón y un misil sale disparado a la sabana. El indígena termina montado en el misil y tras diversas escenas muy grotescas y sanguinarias que solo agravaban el entorno, Scrat termina montado en el misil junto al indígena.
La escena corta al espacio. Un satélite se encontraba orbitando la tierra. Este era en realidad una máquina que se dedicaba a proteger al mundo de bombas nucleares. Al ver a Scrat y el indígena montados en el misil, el satélite dispara un gran láser a la tierra que destruye diversas partes en la sabana. Luego de un rato, Scrat y el indígena caen a un cráter y el misil explota, causando una explosión nuclear y de paso que Scrat y el indígena terminen solos, en un yermo gris con un cielo oscuro. El indígena golpea a Scrat sacándole un ojo, ambos se ríen y concluye la animación.
Quedé en Shock por lo que vi, asustado y apunto de estallar en lágrimas. Cuando reaccioné, tomé el control del televisor y lo apagué para después sacar el dvd del reproductor y lanzarlo al piso, azotarlo hasta dejarlo totalmente destruido. Entonces, empecé a llorar desconsoladamente. Mis padres llegaron y al verme, trataron de consolarme. Unas horas después, me calmé y me encontraba tranquilo.
Han pasado más de 13 años desde aquel suceso, y todavía lo recuerdo a la perfección. Me pregunto quién fue el enfermo mental que metió aquella animación aberrante en aquel dvd que yo, siendo tan ingenuo, lo compré.