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El dolor que me carcomía por dentro era brutalmente desgarrador, como si la criatura que estuviera a punto de nacer solo me tuviera como una incubadora que, tarde o temprano, me rompería por la mitad para luego salir a la luz y causar todo tipo de abominables fechorías, sentía que en cualquiera momento saldría hasta que sentí una punzada en mi intestino delgado ¡¡¿¿QUÉ ESTÁ PASANDO?!! Siento como si me estuvieran comiendo viva, arrancando cada parte de mi interior y en instantes de segundos desapareciera.

¿Cómo es que esta criatura había terminado dentro de mí? Desde aquella noche en mi habitación cuando de la nada un dolor insoportable me atrapo tanto que ni podía respirar´, es como si apropósito intentaran introducir algo grande dentro de mí. ¿Qué es? Me dolía mucho el estomago ¡¡ES INSOPORTABLE!! Me quería morir ahí mismo y que esa asquerosa criatura muriera conmigo. Sentía cómo poco a poco esa cosa hacía que me pudriera por dentro y que en solo en cuestión de minutos quedaría mi asquerosa carne.

De la nada… el dolor desapareció como si solamente hubiera sido un sueño, las lágrimas me corrían por el rostro, las uñas de mis dedos se desprendían de ellos de tanto rasgar el piso del dolor que sentía y cuando creí que por fin todo había terminado y que era una pesadilla de la cual pronto despertaría, una cosa negra atravesó mi vientre. Parecía una pierna o pata de algún animal, lo abrió sin ninguna consideración de cómo me sentiría. El dolor era tan insoportable que quería agarrar cualquiera cosa incluso mis propias tripas para asfixiarme y parar con este sufrimiento.

Me acosté de lado y una cosa negra envuelta en sangre y placenta rodó por el piso, era demasiado grande como para ser un bebe ¡¡¿QUÉ COÑO ERA ESA COSA?!! Su piel estaba demasiado arrugada y sus ojos estaban desorbitados.

Esa cosa se movió y me miró por un momento. Sus ojos completamente blancos me llenaron de un odio tan horrible que solo quería pararme y pisotearle su asqueroso y pútrido cuerpo hasta volverlo una masa roja de carne y tripas ¡¡PISOTEARLO UNA Y OTRA VEZ!!.

Se empezó a mover y se dirigía hacia mí, yo agarré lo que tenía a mi alcance lo cual era un candelabro que se había caído al piso y lo empecé a golpear con todas mis fuerzas, incluso con el inmenso dolor que sentía pude pararme y lo seguí golpeando. Lo pateaba, lo pisoteaba, lo puñeteaba lo más que podía. Y eso que ni siquiera estaba segura que fuese su cabeza hasta el punto de cansarme y caer al piso y desmayarme.

Cuando desperté me encontraba en un habitación blanca y muy fría, cuando me aclaré la vista noté que estaba en una habitación de hospital pero no podía moverme hasta que una enfermera entró y me preguntó: "¡¿Cómo te sientes?!". Yo no le quise responder pero solo le dije: "¿qué era lo que había dentro de mí?", y ella solo dijo: “no lo sabemos”.